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20 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M EL DESCONTROL EN MINA CONCHITA JUEVES 19 s 4 s 2007 ABC Los otros testigos del día Con bufanda y gorro La declaración efectuada ayer por una taquillera de la estación de Alcalá de Henares coincide con dos datos aportados, también en el juicio, por el portero Luis Garrido. La empleada dijo que le llamó la atención el que un hombre, aunque no hacía frío, llevara una bufanda y cubriera su cabeza con un gorro. Además, no se le entendía muy bien lo que decía y, pese a ello, no se quitó de la boca la bufanda. Compró el billete y no sé hacia donde se dirigió No firmó la foto de ETA Quedó bien claro que Antonio Beamonte, que dijo haber identificado en el metro a la etarra Josune Oña, no firmó sobre la foto de la terrorista cuando acudió a Comisaría a comunicar que la había reconocido como la mujer que reprendió a una persona de edad que había censurado a unos músicos por querer actuar horas después de la matanza. La firma del testigo era un requisito imprescindible para que se diera valor a su reconocimiento. Identificar cadáveres La inspectora Raquel Meléndez González dijo que el pabellón 6 de Ifema se dedicó a ordenar los enseres de los fallecidos que llegaban junto a los cadáveres, para facilitar la recogida de objetos personales y, a la vez, la identificación de las víctimas. Un compañero de esta inspectora, el agente José Rubio Díez, declaró que no hallaron ninguna mochila con explosivos. Precisó que sólo analizaron los objetos que venían junto a los cuerpos. Rotulé Mondragón El hijo del propietario de furgoneta Renault Kangoo afirmó ayer ante el Tribunal que fue él quien rutuló el nombre Orquesta Mondragón en la cinta que apareció en el vehículo y que algunos confundieron con una tarjeta del grupo vasco Mondragón. También coincidió con su padre en que todos los objetos que la Policía les devolvió era de su propiedad. Afirmó igualmente que al vehículo sólo tenían acceso su padre y él y que no lo prestaban. Tres meses después del 11- M, la Goma 2 seguía esparcida por la mina El capataz exclamó: ¡Lo que se nos viene encima y aún dejan por ahí la dinamita! DOLORES MARTÍNEZ MADRID. Tres meses después del 11- M, la situación de descontrol en Mina Conchita no se había rectificado. El testimonio de un guardia civil que el 18 de junio de 2004 realizó una inspección ocular en la explotación lo puso de manifiesto. El agente, que declaró como testigo ante el Tribunal que juzga el mayor atentado de la historia de España, dijo que el objetivo de trasladarse aquel día a Mina Conchita era realizar una inspección para recoger muestras de tierra y tornillería (los criminales islamistas reforzaron las bombas con clavos y puntas con el fin de causar el mayor daño posible, como así fue) Durante la inspección (en la que también estuvieron otro guardia civil; Roberto Pérez, capataz de la explotación, y el interventor de armas de la Benemérita de la localidad de Salas) el testigo encontró en el primer nivel, tras retirar unos cartones, cuatro bolsas de dinamita, dos de Goma 2 Eco y otras tantas de Goma EC, así como un par de detonadores. Ante el hallazgo, el capataz, al tiempo que expresaba su sorpresa, exclamó: ¡Lo que se nos viene encima y todavía dejan por ahí dinamita! Pero no fue el único descubrimiento. En el tercer nivel de la mina hallaron cartuchos desperdigados de Goma 2 EC que estaban en mal estado, además de unas bolsas de explosivos, algunas abiertas y otras cerradas, que contenían un total de diecisiete cartuchos. Otros estaban entre unas rocas precisó. El testigo señaló que durante el recorrido- lo hicimos por toda la mina afirmó- -el agente de la unidad de intervención de armas no hizo ningún comentario específico sobre los sobrantes de dinamita que estaban esparcidos por la mina, aunque sí que iba a proponer una sanción También afirmó que lo detectado en la inspección no ha- En Mina Conchita había bolsas de Goma 2 ECO junto a otras de Goma 2 EC blaron nada con los propietarios de la mina, al tratarse de una gestión que estaba fuera de competencia. El agente y su compañero son los autores de un reportaje fotográfico que, además de ayer, fue mostrado en una ocasión anterior en el juicio. En la prueba aportada por la Benemérita se recogen SEVILLA imágenes de bolsas con distintas dinamitas juntas y ocultas bajo cartones, tuberías y tras una puerta de chapa de acceso a la bocamina. AL QUINTO SONIDO DEL MÓVIL VINO EL ¡BOOM! Una víctima pide que no se vuelva a repetir que las cámaras de vigilancia no funcionen s Se me revuelven las tripas al recordar lo sufrido D. M. MADRID. José Luis García, en la actualidad militar retirado, daba una cabezada en uno de los asientos abatibles del tren que a las 7.05 de la mañana del 11 de marzo de 2004 había tomado en la estación de Alcalá de Henares. Iba pendiente de no quedarse dormido porque tenía que bajarse en la parada de Nuevos Ministerios. En el duermevela, empecé a oír un móvil, uno sonido y a al quinto vino el ¡boom! Salté hacia arriba, rompí el maletero y me salvaron la vida dos personas corpulentas que me hicieron de es- cudo. Quedé atrapado en el suelo y, como es ignífugo, evitó que me quemara. El tren estuvo ardiendo como unos veinte minutos y había humo tóxico. No veía nada, no oía nada, no podía despegar los párpados por el efecto del calor. Yo no sabía si lo iba a poder contar. Cuando se disipó la gran cortina de humo, empecé a ver José Luis García relató que se le revuelven las tripas cuando recuerda que el 11 de marzo de 2004 pasó de militar a una situación de incapacidad total que le ha llegado también a renunciar a su arma reglamentaria para evitar el peligro de cometer una locura. Ahora- -dijo- pierdo los nervios con mucha facilidad... También expresó ante el tribunal lo difícil que le ha resultado superar la tragedia que le causó aquella bomba que estaba situaba a medio metro de mí Dijo que los primeros meses fueron terribles y que ahora, con motivo de la citación y tener que recordar lo sufrido, llevo dos días de insomnio. Se le vuelven a uno a revolver la tripas insistió. El fiscal le preguntó si reclamaba algún tipo de indemnización y su respuesta fue que ya la había recibido. No obstante, no quiso marcharse de la sala sin antes pedir que se haga justicia y que no se vuelva a repetir el que las cámaras de seguridad no funcionen o que la vigilancia no funcione