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36 INTERNACIONAL Matanza en la Universidad de Virginia MIÉRCOLES 18 s 4 s 2007 ABC La matanza no concilia posturas para endurecer la regulación de armas Las ferias armamentísticas, el lugar más utilizado para el comercio ilegal JOSÉ LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Parece que sea necesaria una sangría humana y un montón de cadáveres para que la cultura del rifle que impregna a la sociedad estadounidense se cuestione sus propias regulaciones que, una vez más, ponen de manifiesto su falta de recursos a la hora de prevenir verdaderas carnicerías humanas. Con cerca del 40 de los norteamericanos en posesión de un arma de fuego y cerca de 200 millones de unidades en manos privadas, la supresión del derecho constitucional de poseer armas de fuego, no parece que cuente con apoyo popular. Pese a que la portavoz de Bush en la Casa Blanca, Dana Perino, dejaba claro el lunes que este no era el momento para hablar del tema, reconocía que durante las próximas semanas habrá discusiones, conversaciones y debates nacionales sobre la política de control de armas de fuego Desde luego, no iba desencaminada, y pese a la investigación que está aún en marcha y quedan muchos cabos sueltos para determinar qué pudo llevar a Cho Seung- Hui a empuñar una pistola y acribillar a balazos a todo el que se interpuso en su camino, tanto partidarios como opositores de una mejora en la regulación sobre el acceso y posesión de armas de fuego no dudaron en manifestarse sobre el asunto. Dos de las mayores organizaciones que defienden un mayor control de pistolas y rifles, se muestran espeluznadas por lo ocurrido y, pese a la cautela inicial, no dudan en reconocer el problema sociológico que plantea el acceso a las armas. Para Paul Helmke, de la Campaña Brady para prevenir la violencia armamentística reconocía que desde la matanza de Columbine en 1999, en la que 13 personas perdieron la vida, no hemos hecho nada en este país para acabar con las pistolas en las escuelas y en nuestras comunidades Ladd Everitt, miembro de la Coalición para frenar la violencia de armas de fuego explicaba a la agencia Afp que continuamos perdiendo más de 30.000 vidas al año víctimas de ataques con armas de fuego por eso exigía un inmediato refuerzo de la legislación. No hacer nada George y Laura Bush, en el funeral por las víctimas de la matanza de Virginia, ayer en Blacksburg Además, tanto Helmke como Everitt hicieron referencia al gran vacío legal que fomenta la subsistencia de un lucrativo mercado negro. A la espera de determinar si la pistola que utilizó Cho se había adquirido de forma ilegal, lo cierto es que la falta de supervisión permite a criminales y menores acceder con facilidad a este tipo de armamento en 30 Estados. Al otro lado de la barrera, se encuentran los poderosos lobbys que no dudan en apoyar que la posesión de armas se encuentra recogida en la Constitución y por tanto su regulación debe ser mínima. El principal defensor de esta postura está representado por la Asociación Nacional del Rifle, que, de momento, no ha querido hacer demasiadas declaraciones sobre la tragedia de Virginia, aunque no ha dudado en mostrar sus condolencias a las familias de los afectados. Uno de los miembros de la Asociación de americanos para la seguridad de armas Matt Bennett, no dudaba en poner de manifiesto que tras la pérdida del Congreso en 1999 y de la Casa Blanca en el 2000, los de- AP mócratas no pudieron seguir adelante con un endurecimiento de la regulación, mientras que los republicanos se han visto claramente financiados por diversas organizaciones proarmamentistas. Ahora, con la mayoría en el Capitolio y una masacre que supera la de Columbine, quizás se trunque el objetivo de estas organizaciones; que no se haga absolutamente nada al respecto La falta de supervisión permite a criminales y menores disponer con facilidad de armamento en 30 Estados del país Por otro lado, el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, transmitió en un telegrama a Bush su solidaridad y tristeza y le pidió que trasladara el afecto del pueblo y del Gobierno de España a las familias de las víctimas Condolencias de Zapatero EFECTO COLUMBINE O EFECTO MOORE El cine y la realidad se atraen, se nutren... y en ocasiones se repelen. Cualquier punto de mira sobre esta tragedia deberá apuntar hacia otro lado que no es el cine que están en la pantalla. Cojamos un suceso de hace años e intentemos darle una progesión aparentemente lógica entre su situación en la realidad y su situación en el cine: Porque hubo una horrible matanza en el instituto de Columbine, en Colorado, un cineasta como Michael Moore sucumbió a la fascinación de hacer Bowling for Columbine uno de sus documentales llenos chorretones de ketchup y paletadas de mostaza sobre aquel terrible suceso (doce estudiantes y un profesor asesinados por dos colegiales) y porque Michael Moore diseccionó a su estilo esa tragedia, probablemente encendió la chispa que incitó a Gus Van Sant a hacer su película Elephant que recreaba con minuciosidad y ritmo mortecino el deambular de los jóvenes desde las horas previas a su entrada en el colegio donde consumarán su hazaña Y ahora, la coda retorcida: tal vez porque alguien leyó sobre aquello, o vio los documentales y las ficciones, o porque se alimentó de Dios sabe qué polémicas y porfías, va y reproduce aquel infierno multiplicado Oti Rodríguez Marchante omo es evidente que las matanzas de inocentes son anteriores al nacimiento y desarrollo del séptimo arte, sería absurdo entrar en la peregrina controversia sobre si las cosas llegan a la pantalla del cine porque suceden o suceden por- C por tres en la Universidad Técnica de Virginia. La tentación de establecer una relación así, circular, entre lo real y lo cinematográfico, en la que uno lleva a lo otro y ambos se alimentan entre sí, podría parecer que responde a una argumentación lógica, pero la lógica dice otra cosa: Michael Moore hizo Bowling for porque unos locos asesinaron a trece personas... pero el que ha cometido la matanza en la Universidad de Virginia no lo hizo porque vio, leyó o se atragantó con tal o cual información, sino que la causa de que asesinara friamente a más de treinta personas está en su engranaje, en sus desajustes internos, en su fondo relleno de dinamita sobre la que cualquier detalle trivial o esencial puede ejercer de detonador. Es cierto que se anhela lo que se ve (por citar a uno de los mayores psicópatas del cine, Hannibal Lecter) y que una película puede alentar al encogido; de ahí que también sea tarea del cineasta no perder su propio horizonte en este sentido. Y sirva como ejemplo de ello el mismo Michael Moore, a quien hace años se le ocurrió una idea muy satírica y graciosa, muy en su estilo, que era hacer un capítulo de una serie titulado Escuela para niños francotiradores donde un profesor enseñaba a usar las armas a los escolares. Una providencial voz evitó que se hiciera, y poco tiempo después ocurría lo del instituto de Colorado. Lo cual no significa nada salvo que hay ciertos asuntos que no resisten la sátira y que sólo pueden abordarse con mucho miramiento, mucha seriedad y buen espíritu.