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ABC MIÉRCOLES 18- -4- -2007 Los etarras tenían el teléfono del jefe de seguridad interior de Francia Christian Lambert, máximo responsable de Orden Público en Francia 11 Contacto fluido con delincuentes comunes El cabecilla de Al Qaida en España apuntó a miembros de la corriente Takfir Wal Hijra como los posibles autores del 11- M. Se trata de un movimiento que a la hora de desarrollar sus actividades se constituyen en pequeñas células con compartimentos estancos en donde se cultiva el máximo secretismo, por lo que resulta difícil conocer su estructura. En concreto, para camuflarse, fingen costumbres no acordes con los preceptos coránicos e incluso llegan a ocultar que profesan la religión islámica. Así pues, tienen una capacidad inigualable para infiltrarse en las sociedades occidentales. Hasta tal punto pueden hacer caso omiso de las exigencias de la Ley Islámica que pueden tener relaciones sexuales con mujeres, beber alcohol o comer carne de cerdo. De ahí que sus contactos sean muy fluidos con elementos asociados a bandas de delincuentes comunes. Un botón de muestra de la forma de actuar es la célula del 11- M. A nivel interno, los miembros del Takfir han de seguir estrictamente las órdenes dimanantes del emir (en la del 11- M se cree que era Allekema Lamari) y adoptan numerosas medidas de seguridad, entre ellas la de cambiar frecuentemente de móvil. Una víctima vio a Allekema Lamari en uno de los trenes con una mochila Una amiga de Zouhier afirma que el marroquí manejaba explosivos D. M. P. M. MADRID. Allekema Lamari no sólo fue uno de los siete suicidas de Leganés, sino también uno de los autores directos de la matanza. Con su cara se quedó una persona que en la mañana del 11 de marzo de 2004 tomó el tren en la estación de Alcalá de Henares. Juan Carlos Meco, víctima del atentado, reconoció al argelino en sus declaraciones ante la Policía y el juez instructor y ayer lo ratificó ante el Tribunal que juzga la matanza. Con esta identificación de Lamari en uno de los trenes, al terrorista ya se le sitúa en tres escenarios de la matanza. Además de en el convoy, estuvo en la casa de Leganés y su ADN fue detectado en el coche Skoda Fabia, localizado cinco meses después de los atentados. Juan Carlos Meco relató que sobre las 7,10 ó 7,12 de la mañana del 11 de marzo se subió a un tren en la estación de Alcalá de Henares. Al sentarse en el vagón vio a tres o cuatro señores con unas mochilas, que parecía como si estuvieran esperando algo. Me llamó la atención la tonalidad de su piel, era oscura, como con un tono rojizo. Otro tenía la cara aniñada y fina. Me parecieron árabes. Las mochilas las tenían en los asientos. Poco después cambiaron de vagón y no les vi más el pelo El tren en el que viajó Juan Carlos Meco estalló en la estación de Santa Eugenia. Por fortuna, no resultó herido. Su testimonio es, por ahora, el primero que sitúa en los trenes al argelino Allekema Lamari, de cuyo cuerpo en Leganés sólo quedó un amasijo de carne correspondiente a su cabeza. Anteriores testigos identificaron en este escenario a Jamal Zougam y Daoud Ouhanane, que en la actualidad se encuentra en paradero desconocido y cuyo ADN también fue detectado en el coche Skoda Fabia. Al igual que Lamari, Ouhanane es argelino. En la mañana de ayer también testificó María Cristina Martín, amiga del procesado rafa Zouhier. Dijo de él que manejaba, en ocasiones, explosivo para abrir cosas como cajas fuertes o coches La mujer, que trabajó de go- gó en una discoteca, afirmó que sospechaba que Zouhier se dedicaba al tráfico de drogas y que en una ocasión le dijo que trabajaba para la Guardia Civil. Incluso le llegó a presentar al agente Víctor el controlador del marroquí. Cristina Martín reconoció que su amigo resultó herido en una mano, pero no supo aclarar ante el Tribunal si las lesiones fueron causadas por el estallido de un detonador. No obstante, explicó que después de los atentados el procesado le dijo que había síntomas en su casa de que se había producido una explosión y que había que elimilarlos Se refería esta joven a las quemaduras que presentaba un colchón debido a la explosión del detonador que le hizo llegar la trama asturiana. tó su casa, pero que fue para repararle una lavadora. El testigo agregó que nunca estuvo en Virgen del Coro ni acudió a las excursiones al río Alberche, donde se organizaron cursos de adoctrinamiento en la yihad. De Serhane El Tunecino dijo que lo conocía de verle por la mezquita de la M- 30. Por el contrario, sí se confesó seguidor del clérigo extremista Abu Qatada, a cuyas conferencias de los viernes en Londres asistió en numerosas ocasiones. Preguntado por una acusación si conocía a Abu Dujana el Afgani nombre utilizado para reivindicar los atentados, el testigo afirmó que hay muchos Abu Dujana incluso un cantante se llama así Después de esta expresión burlesca, Abu Dahdah volvió a prisión para seguir cumpliendo doce años de cárcel por ser jefe de Al Qaida en España. La furgoneta Renault Kangoo, precintada por la Policía DE SAN BERNARDO Amasijo de carne El dueño de la Kangoo reconoce como propios todos los objetos D. M. P. M. MADRID. El propietario de la furgoneta Kangoo, José Garzón Gómez, echó por tierra la versión mantenida por unos pocos de que el vehículo había sido manipulado por la Policía hasta el punto de colocar en la zona de carga objetos que no correspondían a su dueño. Pues bien, ayer, ante el Tribunal que juzga el 11- M, el propietario de la Kangoo reconoció como propios todos los objetos que le devolvió la Policía. La mañana del 12 de marzo me enseñaron los efectos que había en la furgoneta dijo Garzón, que declaró como testigo. Afirmó que la Policía le entregó la cinta coránica, primera pista, junto al hallazgo de restos de dinamita Goma 2 Eco, que abrió la investigación hacia la vía islámica. El dueño de la Kangoo subrayó que fue él quien acudió al juzgado de Juan de Olmo para entregarle en mano la cinta que, por error, le había dado la Policía. Los investigadores también devolvieron a Garzón Gómez una cinta de la Orquesta Mondragón. Este objeto fue confundido por unos pocos con una tarjeta del grupo vasco Mondragón y con este error montaron una de sus teorías sobre la presencia de ETA en el 11- M. El testigo fue preguntado por una conversación intervenida a Jamal Ahmidan y a Otman el Gnaoui en la que hablaban de las llaves de la furgoneta. Sobre este hecho, Garzón no pudo aclarar nada porque no llegó a entender a los dos marroquíes. La furgoneta fue robada a pocos metros de la calle Almansa, donde Zougam tenía otro locutorio. ABC. es Siga en directo las sesiones del juicio desde abc. es