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14 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LA VIVIENDA DE CHINCHÓN MARTES 17 s 4 s 2007 ABC Otras claves de la aires jornada José Vicente Ayala, el policía Podía saltar por los Buscar a Nayo Javier Gómez Bermúdez ha ordenado a las Fuerzas de Seguridad que contacten con un testigo protegido que ayer dijo que hablaba por teléfono con un huido de la operación Pipol contra el tráfico de explosivos- -José Ignacio Fernández, Nayo -para averiguar su paradero. El juez, que también acordó que se investigue a este testigo como presunto autor de un delito de encubrimiento, adoptó esta decisión a raíz de que, a preguntas suyas, esta retirado que halló la cinta de reivindicación de la M- 30, aseguró que intervino en la localización porque se lo pidió el jefe de Seguridad de Telemadrid. El agente, padre de una empleada de esta cadena, decidió acercarse tomando todas las precauciones. En la papelera, en un guante de niño, estaba la cinta Luego se la entregó a un inspector. Iba mentalizado de que podía haber saltado por los aires Javier Gómez Bermúdez ABC persona manifestara que se pone en contacto con Nayo por teléfono, pero que en este momento no podía facilitar su número. Matizó, no obstante, que lo podría aportar, señoría y ante esa afirmación el presidente del tribunal le advirtió de que el ocultar a personas en busca y captura está calificado como un delito de encubrimiento. El magistrado añadió que el tribunal deducirá testimonio a este testigo y lo remitirá al juzgado de instrucción que decretó la orden de busca y captura de Nayo Cuatro vecinos ratifican la presencia de los terroristas en Morata antes y después del 11- M Un testigo dice que el día 11 la Policía ya preguntó por islamistas N. V. MADRID. Si Jamal Ahmidan, El Chino hubiera sido uno de los 29 procesados que hoy están sentados en el banquillo y no uno de los siete suicidas de Leganés, el de ayer no habría sido su mejor día. Tres vecinos de las fincas colindantes a la alquilada en Morata de Tajuña le reconocieron sin ningún género de dudas como la persona que se ponía en contacto con ellos (y viceversa) ante cualquier duda o reclamación. De sus testimonios se pueden extraer varias conclusiones: primera, los terroristas estuvieron en esa finca durante las semanas previas al 11- M y al menos hasta el día 19 de marzo; segunda, el tránsito de personas por esa finca era continuo, pues siempre había gente trabajando allí y vehículos en la puerta (entre ellos una furgoneta blanca, como la que los terroristas abandonaron en Alcalá de Henares) y tercero, los inquilinos contaban con un generador de electricidad. Es decir, a diferencia de lo que los procesados han declarado, en esa casa había luz y por tanto se hacía vida en ella. La Fiscalía sostiene que las bombas de los trenes se montaron en Morata de Tajuña y que desde allí salieron los terroristas con las mochilas cargadas la mañana del 11 de marzo. En este sentido, una de las personas que declaró ayer aseguró que el 6 y 7 de marzo había bastante gente en la finca, hasta el punto de que dos de los coches obstaculizaban un camino. Otra de las cuestiones importantes que se pusieron en evidencia ayer fue el reconocimiento, por parte de uno de los testigos, de Jamal Zougam (procesado como presunto autor material) en el lugar, y que al menos El Chino regresó a Chinchón después de los atentados de los trenes. Prueba de ello es que se pasó por varias fincas preguntando a sus propietarios por una cabra que le faltaba en la finca y cuando el dueño de una de las casas le sugirió que podría haber huido al monte, El Chino le contestó: No te la habrás comido tú, que estás muy gordo Los testigos sólo discreparon sobre la vigilancia policial en aquel lugar. Si para uno de los vecinos era habitual, otro de ellos llegó a decir que era una de las zonas olvidadas por la Policía de Chinchón. Por otro lado, Jaouad el Bouzrouti, en una declaración plagada de contradicciones y datos inconexos, afirmó que sobre las ocho de la tarde del 11 de marzo de 2004 varios agentes de la Policía se personaron en su casa de Leganés para preguntarle por Mohamed Afallah. Sorprendió que fijara la visita en esa fecha porque aún no se habían producido las primeras detenciones. ABC. es Siga en directo las sesiones del juicio del 11- M en abc. es Un momento de la sesión de de ayer, con los acusados al fondo EFE Jesús Zarzalejos Profesor de Derecho Procesal de la Complutense JUSTICIA Y PUBLICIDAD a publicidad de los juicios penales se considera una gran virtud del sistema judicial porque permite, además del conocimiento de la actividad de los tribunales, una especie de control social- -más polémico que práctico- -de las decisiones que toman los jueces. La Constitución prevé que las decisiones de los tribunales serán públicas, como un contra- L peso al enorme poder que ejercen los jueces cada vez que resuelven un caso. Es una forma de disuadir la arbitrariedad, de proteger a los litigantes y de obligar a los jueces a emplear motivaciones comprensibles. Los medios de comunicación tienen una responsabilidad obvia para hacer efectiva esta publicidad judicial, aunque tal función se ve condicionada por los criterios de selección informativa que aplican a los procesos. El papel de los medios en la publicidad de los juicios ha sido reconocido por el Tribunal Constitucional, lo que no evita que la relación entre aquéllos y la justicia se desarrolle de forma polémica y tensa, porque abanderan intereses no siempre conciliables. Las leyes procesales prevén los supuestos en los que los tribunales pueden- -y aun deben- -decretar el secreto de las actuaciones, por ejemplo, en la instrucción de un sumario por delito o, incluso, en juicios civiles que discutan cuestiones relativas a menores, al estado civil o a la intimidad de las personas. En todo caso, la regla general es la publicidad. El juicio del 11- M ha llevado la publicidad judicial a su máxima expresión, con la retransmisión de sus sesiones por televisión e internet. A nadie se le ha ocurrido discutir esta política de puertas abiertas pese a que conlleva ciertos efectos perniciosos. Baste recordar que algunos testigos han sido preguntados acerca de si su declaración estaba influida por las informaciones de los medios. Incluso se les han planteado las contradicciones entre la declaración prestada en juicio y sus manifestaciones previas a tal o cual medio de comunicación, práctica que el presidente del tribunal no admite salvo que la información periodística esté aportada al sumario. La ley de Enjuiciamiento Criminal dispone que los testigos no estarán presentes en la sala antes de ser llamados a declarar para proteger su declaración de la contaminación por los testimonios precedentes. Sin embargo, esta prevención es de cumplimiento imposible en el juicio del 11- M, porque, salvo los testigos que declaran en la misma sesión, todos tienen ocasión de saber lo que se ha dicho en días anteriores o en la misma mañana. Este es un problema que no invalida los testimonios como prueba, pero, según tiene declarado la Sala Segunda del Tribunal Supremo en un caso similar, obligará a los magistrados del 11- M a tenerlo en consideración cuando los valoren en sentencia.