Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 16- -4- -2007 79 Valiente Puerta del Príncipe para un emotivo Diego Ventura FERIA DE ABRIL Real Maestranza de Sevilla. Domingo, 15 de abril de 2007. Tercera corrida. Catorce mil espectadores (lleno) Toros de Fermín Bohórquez, correctos, a secas, de presencia, justo poder y juego muy manejable; destacaron 3 y 4 Fermín Bohórquez, dos pinchazos y se echa (silencio) En el cuarto, pinchazo, medio rejón que escupe y ocho descabellos. Aviso (silencio) Pablo Hermoso de Mendoza, rejón (oreja y petición) En el quinto, rejón casi entero (oreja) Diego Ventura, rejón trasero (oreja) En el sexto, pinchazo y rejonazo (dos orejas) Salió por la Puerta del Príncipe. ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. La satisfacción de la Puerta del Príncipe se la entregó la presidencia a un emotivo Diego Ventura en una decisión valiente: un solo pinchazo no se interpuso en el doble pre- mio. Ventura había cuajado una gran faena al sexto y le puso, de principio a fin, vibración al dominio para desaquerenciar los amagos a tablas del toro de Bohórquez. El tercio de banderillas fue cumbre, muy de verdad, muy en corto, enfrontilado en los embroques para quebrar en los medios. La tardanza de la primera reunión probó los nervios de un soberbio caballo blanco, que provocaba una y otra vez la tarda embestida. Hasta que surgió y eclosionó la faena. La tercera cita, ya sin banderilla, como mero alarde, puso en pie al gentío que abarrotaba la Maestranza. El jinete de La Puebla mantuvo una conversación a tres bandas, de constante incitación: ¡Vente, torito, vente! o ¡va por Sevilla! Y el personal acababa arrancándose como el toro, entregado a su entrega, que desde el saludo a portagayola no cesó de buscar con temperamento la atardecida enmarcada por Triana. Remató una gran tarde, pues su obra anterior fue de una limpieza excelsa, de milimétrica precisión a la hora de clavar todos los palos en una moneda de cincuenta pesetas (menos, es ya una exageración; y en euros, una devaluación) Desprendió importancia todo lo hecho con un toro importante. Quizá faltó la exaltación de carácter que tanto dispuso luego a los tendidos para haber cortado la segunda oreja. A Hermoso de Mendoza le faltó un tris, y toro, para abrirle el camino de la Puerta del Príncipe a Ventura. O la determinación presidencial. Lo cierto es que al gran Hermoso le faltó, como ya está escrito, toro. Y aunque la faena al muy entablerado segundo desprendió todo el magisterio de su poder, emoción e inmejorable doma, la poquedad acobardada del murube de don Fermín en la madera debió pesar en el palco más que en el ánimo desatado de la plaza por la perfecta ejecución de la suerte suprema. Otra oreja cayó en su haber con un quinto Diego Ventura atraviesa feliz la Puerta del Príncipe flojito en una faena de cierto punto acelerado. Si Fermín Bohórquez mata, se hubiese subido al carro del triunfo por derecho propio. Dibujó un faena de pura ortodoxia con un excelente cuarto, al que midió con un único hierro, suficiente para toda la corrida de la casa. Definición y un toreo muy de frente en el platillo. Clasicismo de una escuela en DÍAZ JAPÓN extinción. Pero, tras tropezar en hueso, se atacó con el descabello. Pasó sus apuros con el toro que abrió plaza, que se ponía por delante en los lances preliminares, y tal vez por ello optó por castigarlo con dos rejones que, a la postre, pararon totalmente el juego. Caía el sol y Diego Ventura lo perseguía, entre los tejados trianeros, en una nube de ilusión.