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76 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 16 s 4 s 2007 ABC TEATRO El Lazarillo El Buscón de Quevedo El Lazarillo Adaptación: E. y L. Galán. Dir. A. Arestegui. Int. E. de Cos, D. Arrastia, S. Rey, Adrián Lamana, J. Teurlais e I. Alonso. Lugar: Teatro Lara. El Buscón de Quevedo Autor: F. de Quevedo. Puesta en escena, dramatización y dirección: F. Negro. Int. M. Bona y F. Negro. T. Muñoz Seca. Madrid. Picaresca J. I. G. G. Coinciden en Madrid dos espectáculos que han buscado inspiración en el variopinto vivero de la picaresca, esa formidable caldera en la que se guisaron los fundamentos de la novela moderna. Uno de ellos, dirigido al público infantil, se centra en el texto fundacional del género, El Lazarillo de Tormes el libro anónimo atribuido últimamente, parece que con fundamento, a Alonso de Valdés, aunque haya también algún especialista que defiende la autoría de Juan Luis Vives. Eduardo y Luis Galán han adaptado este texto del siglo XVI para configurar un animado fresco de época que sigue las peripecias del rapaz salmantino desde que su madre se lo encomienda al astuto ciego hasta que, ya crecido, contrae matrimonio con la barragana de un clérigo. Una entretenida y divertida sucesión de cuadros interpretada con entusiasmo por un elenco juvenil que se multiplica eficazmente en diversos papeles. La ágil versión, ya se ha dicho, esta pensada para la gente menuda, por lo que lo escabroso está razonablemente adelgazado. La vida del buscón llamado don Pablos otra gran piedra miliar de la picaresca, es la columna del segundo espectáculo, interpretado por el estupendo ñaque integrado por Francisco Negro y Mayte Bona. La acción arranca en el penúltimo capítulo de la novela quevedesca, cuando, en el aposento de una fonda, el pícaro segoviano metido a cómico trata de amainar la furia de la posadera que le reclama el importe de varias semanas de hospedaje. A requerimientos de la dueña recuerda su pasado, su paso por el tutelaje del hético y avariento dómine Cabra, su escatológico rito de iniciación estudiantil en Alcalá y diversos malos pasos, al tiempo que mantiene un pulso entre erótico y rufianesco con el ama. Un soberbio trabajo de construcción de tipos, de comicidad y de lenguaje, en el que se incluyen también versos de Quevedo, Lope, Cervantes, Calderón y Agustín de Rojas para completar un buen montaje. EFE Rosas del Desierto para Hacia el mundo con tus ojos y Azur y Asmar Fisahara concluyó ayer en Tinduf con sendos premios para las películas Hacia el mundo con tus ojos y Azur y Asmar También obtuvieron una mención especial del jurado El rumor de la arena y Viva Cuba Los actores que se desplazaron hasta el campamento- -Carmelo Gómez, Juanjo Puigcorbé y Rosa María Sardá (en la imagen) entre otros- -leyeron un manifiesto para exigir al gobierno español, ayude a liquidar las causas de esta lucha política para que luego no tengamos que lamentar otras batallas informa Efe. TEATRO El curioso impertinente Autor: G. de Castro. Versión: Y. Pallín. Dir. N. Menéndez. Esc. J. Roy. Vest. M. Araujo. Ilum. M. Á. Camacho. Int. N. Mencía, F. Cayo, M. Albadalejo, A. Querejeta, Sanchis, J. V. Ramos, M. Álvarez y F. Sendino, entre otros. Lugar: Teatro Pavón. Madrid. El demonio de los celos JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Teníamos a Guillén de Castro atornillado a la convención de ser apenas más que el autor de Las mocedades del Cid y, con cierto tono de honor vilipendiado, añadíamos en nota adjunta que Corneille entró a saco en esa obra para elaborar su propio Cid, cuando la Compañía Nacional de Teatro Clásico nos presenta otro Guillén primoroso, vivo, audaz, complejo, que va del bracete de Lope en una tragicomedia con los celos buscados como aliño fundamental de un guiso estupendo. El curioso impertinente parte de una historia incluida en ese centón de historias que, en el seno de la del caballero de la Triste Figura, incluyó Cervantes en El Quijote y cuyos ecos, si viajamos a la semilla en la que borbotean las raíces de la literatura, encontramos en Boccaccio y antes que en él, en Heródoto; un episodio más de cómo la visión personal de cada autor vivifica un argumento barajado antes por otros (que le pregunten a Shakespeare por el secreto de la fórmula) Culminó su Curioso Guillén en 1606, un año después de la publicación de la primera parte de la novela cervantina, e introdujo en la trama una delicada red de implicaciones psicológicas y motivaciones personales de los personajes, además de alguna subtrama paralela y una perceptible crítica contra la hipocresía social. El resultado es un vigoroso tapiz de amor y patología en el que, tras el comportamiento de los protagonistas, se transparenta siempre una pulsión oculta, sea consciente o inconscientemente. En esencia, la historia trata de dos amigos, Lotario y Anselmo; el primero, apasionadamente enamorado de Camila y correspondido por ella, no duda en ponérsela en bandeja al segundo en cuanto se entera de que éste también la ama. Una vez casado con Camila, Anselmo, que no sabe nada de la relación amorosa previa entre uno y otra, tan seguro está de su esposa que, en un alarde en el que mezcla confianza y presunción, anima a Lotario a que la seduzca para probar la fidelidad conyugal de Camila. ¿Percibe Anselmo la latente tensión erótica entre los enamorados pretéritos? ¿Alguna corriente masoquista lo anima a propiciar su propia deshonra? Misterios de la condición humana. La puesta en escena de El La puesta en escena de esta obra es una de esas empresas que, unida a la necesaria revisitación periódica de los campeones de nuestra dramaturgia, justifican la existencia de una Compañía Nacional de Teatro Clásico curioso impertinente es una de esas empresas que, unida a la necesaria revisitación periódica de los campeones de nuestra dramaturgia, justifican la existencia de una Compañía Nacional de Teatro Clásico. Natalia Menéndez la ha dirigido con brío, alternando atinadamente el frenesí de vodevil barroco que empapa parte de la función con la tensión trágica que la estremece en otros momentos; en lo que respecta a la dirección de actores, ha optado por imprimir una fisicidad extrema a los parlamentos, con acciones gestuales forzadas que a veces se sitúan al margen de la palabra y, por decirlo de algún modo, descoyuntan un tanto lo dicho de lo hecho. La estupenda escenografía circular de Roy, que ejemplifica el tiovivo de las pasiones, el espléndido vestuario de Araujo y la matizada iluminación de Camacho se alían en un buen montaje con excelentes interpretaciones, comenzando por la cada vez más potente Nuria Mencía, y pasando por la de los dos amigos, Fernando Cayo y Daniel Albadalejo, y el resto del reparto, con mención para Arturo Querejeta, José Vicente Ramos y María Álvarez.