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38 INTERNACIONAL En el 80 cumpleaños del Papa LUNES 16 s 4 s 2007 ABC Benedicto XVI tiene la personalidad de un Padre de la Iglesia Julián Herranz s Cardenal de la Curia Vaticana, al servicio de cinco Papas desde 1960 Testigo de excepción del Vaticano, el cardenal Herranz analiza las cualidades humanas y espirituales del Papa, al cumplirse su 80 cumpleaños JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. El español más importante en la Curia Vaticana- -que ha tenido el privilegio de servir a cinco Papas desde 1960- -conoció a Joseph Ratzinger hace 27 años, con motivo de la elaboración del nuevo Código de Derecho Canónico. Desde entonces, el cardenal Julián Herranz ha apreciado de cerca las cualidades del teólogo alemán, especialmente su sencillez y su sentido del humor, menos conocidas que la inmensa talla intelectual de un Papa que es, al mismo tiempo, uno de los grandes pensadores de Europa. El conocimiento es mutuo, y Benedicto XVI ha elogiado en público las extraordinarias dotes de alma e ingenio del cardenal andaluz (Baena, 1930) un canonista que fue médico antes de ser sacerdote, y que a los 77 años de edad continúa al servicio del Papa en ocho dicasterios del Vaticano pues, como le gusta decir, en realidad, los sacerdotes no nos jubilamos nunca. Solamente cuando el Señor nos llama El cardenal español Julián Herranz máxima confianza de Juan Pablo II. A esas cuatro razones añadiría una quinta: la legitimidad espiritual de sacerdote con una profunda vida interior- -un contemplativo- y por eso vibrantemente apostólico, evangelizador. te la reforma litúrgica querida por el Concilio, etc. Al mismo tiempo compartía también con el cardenal Ratzinger su ferviente deseo de que se llegase a la justa aplicación en la vida de la Iglesia de las riquezas doctrinales y disciplinares del Vaticano II. los de Oriente como los de Occidente (Justino, Basilio, Jerónimo, Ambrosio, Agustín... demostraron una atenta sensibilidad para valorar los fenómenos culturales y las corrientes ideológicas del entorno social en el que desempeñaron su misión, desde el diálogo con la filosofía griega y el derecho romano a la superación de la crisis del Imperio y la conversión de los bárbaros. Con sus escritos- -tratados teológicos, sí, pero sobre todo con los discursos y homilías- -trasmitieron a los fieles un vigoroso alimento espiritual, fruto de la asidua meditación de la Sagrada Escritura, e intervinieron con vigilante solicitud pastoral cuando las circunstancias internas de la Iglesia o las externas de la sociedad pagana hacían necesario definir bien los contenidos, las exigencias y las propuestas culturales del mensaje cristiano. Es lo que también hoy hace falta, de frente al agnosticismo y al fundamentalismo laicista, que intentan imponer la dictadura del relativismo como única filosofía política y culturalmente correcta -Un hombre de poderosa inteligencia, con gran capacidad IGNACIO GIL -Los 115 cardenales que entramos en el Cónclave depositamos en la urna nuestro voto mirando el Crucifijo bajo el Juicio Final de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina, y jurando cada uno que elegía en conciencia a quien consideraba más idóneo para ser el Pastor de la Iglesia universal. Por eso elegimos a Joseph Ratzinger. -Puedo decir, sin quebrantar ningún secreto, que influyó una cuádruple legitimidad de la que mucho se hablaba: el prestigio intelectual de gran teólogo, la legitimidad institucional de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la legitimidad romana de miembro de la Curia y la fama wojtyliana de hombre de -Usted participó en el Cónclave del que salió Papa Benedicto XVI. ¿Por qué eligieron a Joseph Ratzinger? ¿Cómo fue posible elegirle tan rápido? -Lo conocí en 1980, como miembro de la Comisión Pontificia para la Revisión del Código de Derecho Canónico, pero lo traté más a fondo después de su famosa entrevista con Vittorio Messori, publicada en 1985 como el libro Informe sobre la fe Sentí que compartía con él su preocupación ante interpretaciones equivocadas del Concilio (lo que llamó después hermenéutica de ruptura que estaban sembrando confusión en vastos sectores de la Iglesia. Algunos proponían un aggiornamento teológico que marginaba a Dios Creador y Redentor y aplicaba una reducción temporalista del mensaje evangélico; un replanteamiento laicizante y secularista de la identidad sacerdotal y religiosa, que condujo a una triste hemorragia de defecciones; un experimentalismo litúrgico incontrolado y desacralizante, que invocaba fraudulentamen- ¿Cuándo conoció a Joseph Ratzinger? ¿Cuáles son, a su juicio, los rasgos más significativos de la personalidad de Joseph Ratzinger? -Yo diría que tiene la personalidad de un Padre de la Iglesia. Los Padres de la Iglesia, tanto de análisis y de síntesis. Y, al mismo tiempo, sencillo y humilde, tanto que parece tímido sin serlo. Un sacerdote amable y sonriente, acostumbrado a escuchar y dialogar, con interés sincero y con cristiano afecto. Como hizo antes, por ejemplo con Jürgen Habermas y otros intelectuales no cristianos o incluso ateos. Y como hace hoy, como Papa, con los párrocos de Roma o los niños que se preparan a la primera Comunión. Todo lo contrario del ceñudo y obcecado inquisidor que algunos pintan. ¿Cómo ha cambiado al ser Papa? El Papa es un hombre de poderosa inteligencia y capacidad de análisis; y al mismo tiempo es sencillo y humilde, tanto que parece tímido sin serlo Preside las reuniones con la misma solicitud pastoral y sentido del humor con que le hemos visto antes trabajar en la Curia ¿Cómo es Joseph Ratzinger de cerca? -Ha cambiado en cuanto a la naturaleza y amplitud de su ministerio, porque sucediendo a San Pedro Apóstol ha pasado a ser Cabeza del Colegio Episcopal y Pastor de la Iglesia universal. Pero su personalidad- -el conjunto de excelentes cualidades humanas, cristianas y sacerdotales que lo hacían idóneo para esa tarea- -no ha cambiado. Por ejemplo, preside las reuniones de cardenales o el Sínodo de Obispos con la misma solicitud pastoral, agudeza intelectual, serenidad e incluso sentido del humor con que lo hemos visto antes participar en reuniones de la Curia o impartir conferencias en univer-