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34 INTERNACIONAL Tribuna abierta LUNES 16 s 4 s 2007 ABC Colleen Graffy Subsecretaria de Estado adjunta para Asuntos Europeos de EE. UU. LA ERA MODERNA EL ATLÁNTICO, EL MEDITERRÁNEO DE Aproximadamente dos millones de niñas afganas van al colegio. No sabemos la cifra exacta, pero sí sabemos la cifra exacta de niñas afganas que iban al colegio bajo el régimen talibán: cero La subsecretaria de Estado adjunta norteamericana, Colleen Graffy, acude a Madrid hoy y mañana para participar en la IV Conferencia Internacional de ABC sobre Europa y América, que cuenta con la participación de, entre otros, el vicepresidente del Gobierno Pedro Solbes y el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy SPAÑA sabe bien lo que el Mediterráneo era para los pueblos de la Antigüedad: el centro de una civilización viva. Más que un obstáculo, el Mediterráneo era una vía para el intercambio comercial, cultural y tecnológico. Bien, pues el Atlántico es, en la Edad Moderna, lo que el Mediterráneo fue en la Época Clásica y, por supuesto, España ha contribuido a que así sea. A ambos lados de esta masa de agua existe una civilización con raíces, valores y responsabilidades comunes. Nos sumamos pronto y con éxito a la industrialización, y nuestra base está cimentada en la democracia, la libertad, la economía de mercado y la tolerancia. Formamos una sola comunidad democrática. Ciertamente, existen diferencias entre Estados Unidos y España, igual que entre Alemania e Italia, el Reino Unido y Polonia (o Massachusetts y Nuevo México) Pero, en conjunto, los diferentes miembros de la comunidad trasatlántica compartimos los mismos intereses fundamentales, arraigados en valores fundamentales. stos rasgos comunes tienen sus raíces en la Historia. Colón, De Soto, Ponce de León, John Winthrop, John Smith y los millones de personas que cruzaron el Atlántico para explorar el hemisferio occidental y fundar asentamientos en lugares remotos de la civilización europea triunfaron más allá de sus expectativas más descabelladas. La influencia de España en Latinoamérica es importante y amplia, y no es posible tratarla en un simple artículo. Menos conocido es el impacto cultural y lingüístico de España en Estados Unidos desde nuestra fundación como república. La formación de California comenzó con los presidios y misiones establecidos por los españoles. La reina de aquellas misiones es Santa Bárbara, mi ciudad de origen, con una rica herencia española, desde los nombres de las calles hasta la Old Spanish Days Fiesta uno de los cinco festivales más importantes de Estados Unidos. Con el tiempo, la in- E El Atlántico no se puede entender sin España y su impronta cultural en el hemisferio occidental. España, a su vez, no se puede entender sin su herencia atlántica, porque tenemos valores en común, tenemos responsabilidades en común. Nos enfrentamos a las mismas amenazas y tenemos un interés común que defender. Estados Unidos, España y el resto de Europa tienen mucho que hacer en el mundo. En Afganistán, los soldados españoles y estadounidenses están protegiendo de las fuerzas del oscurantismo a un gobierno elegido democráticamente. Sigue habiendo problemas en Afganistán, no hay duda. Pero igual que no debemos permanecer ciegos ante ellos, tampoco debemos cerrar los ojos a todo lo bueno que ya hemos logrado. Aproximadamente dos millones de niñas afganas van al colegio. No sabemos la cifra exacta, pero sí sabemos la cifra exacta de niñas afganas que iban al colegio bajo el régimen talibán: cero. uestra agenda incluye también el terrorismo internacional, que es realmente un ataque a nuestros valores compartidos, que ha causado tanto sufrimiento en España y en mi país, y que requiere una respuesta conjunta y diversidad de enfoques. Hoy, los terroristas traman su plan de ataque en una ciudad, entrenan a los que van a llevarlo a cabo en otra, encuentran financiación en una tercera y cometen la atrocidad en una cuarta. Esta red internacional requiere que los que luchamos coordinemos constantemente nuestras acciones. Igual que nuestras sociedades, abiertas, son vulnerables a una ideología que celebra la muerte y busca masacrar a inocentes, también lo son a las amenazas inmunes a las fronteras, como el cambio climático, el VIH o la gripe aviar, a las que sólo se puede hacer frente por medio de la cooperación. Hubo una época en la que estaba de moda ver Europa como un necesario contrapeso a Estados Unidos, y se favorecía la competencia sobre la cooperación. Algunas personas en mi país eran escépticas acerca de la cooperación con Europa, pero ese escepticismo se ha desvanecido porque nuestros pueblos piden a gritos un mundo que se pueda alcanzar a través de la cooperación. Juntos, España, Estados Unidos y el resto de los aliados atlánticos, están llevando a cabo una misión dura e importante en cooperación y armonía. Este nuevo Mediterráneo rebosa ideas y está preparado para asumir sus responsabilidades. Las raíces de la alianza trasatlántica son profundas, nuestro presente es brillante y nuestro futuro sumamente importante. N E ÁNGEL CÓRDOBA fluencia se hizo recíproca. El principal redactor de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, Thomas Jefferson, recibió una gran influencia de los grandes filósofos de la Ilustración europea. Al mismo tiempo, Benjamin Franklin conoció estrechamente a personalidades europeas como David Hume, Adam Smith o Condorcet, e influyó en ellos. La Rochefoucauld afirmó en una ocasión que algunas de las ideas de Franklin habían tenido más éxito en Europa que en Estados Unidos. Quizás el mejor ejemplo de este mutuo enriquecimiento sea la Constitución de Estados Unidos, que se inspiró en el ideal europeo de la libertad y a su vez influyó en muchos documentos a este lado del Atlántico. En la época actual, la relación trasatlántica es, si cabe, más fuerte desde el punto de vista cultural, económico y políti- co. Europa está unida, es libre y goza de paz, en palabras de los presidentes de Estados Unidos, desde George H. W Bush. Las únicas excepciones a esta unidad y esta integración se encuentran en el sureste del continente, en una región a la que España y Estados Unidos, junto con sus aliados, han llevado la paz y que ahora estamos tratando de integrar en la comunidad trasatlántica. l papel crítico desempeñado por la OTAN para llevar la paz a los Balcanes deja claro lo importante que es la Alianza para nuestra labor común. Es más: la relación trasatlántica está anclada oficialmente en la OTAN, la mayor y más sólida alianza de la Historia. España, miembro de la OTAN, se beneficia de esta relación, igual que los demás nos beneficiamos de su participación. E