Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Domingo 15 de Abril de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.359. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 3,20 Bélgica: 3,00 Estados Unidos: 3,50 USD. Francia: 3,05 Irlanda: 3,00 Italia: 2,80 Holanda: 3,00 Portugal: 2,45 Reino Unido: 1,80 LE. Suiza: 5.40 CHF. Marruecos. 30 Dh. James Bond, licencia para morir Barry Nelson, el primer 007 de la historia audiovisual, ha muerto en Los Ángeles días antes de cumplir 87 años. El actor dio vida al agente secreto en una versión televisiva de Casino Royale en 1954 FEDERICO MARÍN BELLÓN ace falta ser campeón provincial de Trivial, como poco, para saber que Barry Nelson fue el primer James Bond de la historia. El actor, en efecto, dio vida al personaje creado por Ian Fleming en 1954 en un capítulo de la serie de televisión Climax! en el que se adaptaba Casino Royale como Peter Lorre, el inolvidable Ugarte de Casablanca en el papel del malvado Le Chiffre. En aquel año de 1954, Sean Connery- -que tampoco fue el segundo Bond, el honor fue para Lucien Littlefield- -debutaba en el cine en una película de Errol Flynn en la que el escocés ni siquiera aparecía en los títulos de crédito, ocho años antes de su mítico enfrentamiento contra el doctor No. Lo más curioso es que Nelson, actor de buena presencia y peinado jamesbondiano que permaneció en activo durante cinco décadas, que ha figurado en títulos tan conocidos como Aeropuerto y El resplandor y ha trabajado en más de ochenta producciones entre películas y series de televisión, sea poco menos que un completo desconocido. Nacido en Oakland (California) el 16 de abril de 1920, Robert Haakon Nielsen, de origen escandinavo, ingresó en el firmamento de la MGM nada más graduarse en la Universidad de Berkeley. Su debut cinematográfico se produjo en La sombra de los acusados título enmarcado en otra mítica serie, mal recordada, sobre las cómicas aventuras del hombre delgado detective creado por Dashiell Hammett que llevó durante años el rostro de William Powell, siempre al lado de Myrna Loy. En la cinta, un jockey que abandona una prueba es asesinado. El tono de estas deliciosas películas lo marca la réplica de la actriz: ¡Sí que son estrictos en esta carrera! Irene Lozano SINFONÍA PARA UNA PIARA n el metro de Washington, Joshua Bell desenfundó los 300 años de su Stradivarius y comenzó a tocar junto a una papelera. Cuando tocas el violín eres un narrador que está contando una historia ha dicho alguna vez. A propuesta del Washington Post, y para poner a prueba la sensibilidad de los viajeros, se prestó a dar un recital. Arrancó con la chacona de la Partita número 2 en Re menor de Bach, un mundo completo de los más poderosos sentimientos en palabras de Brahms. De la nutrida piara que pasó ante él, apenas siete personas se detuvieron a escuchar; el resto mostró una indiferencia negligente, como suele ocurrirles a los cerdos con las margaritas. Si tenemos atrofiados los sentimientos estéticos, si vamos por el mundo sordos como para no oír el Stradivarius de Bell, y mudos porque nadie silba ni canta ni habla con desconocidos, es probable que estemos mutando a zombis. No lloren todavía, hay una pequeña alegría: todos los niños que pasaron delante de Bell volvían la cabeza hechizados, para escuchar mientras sus madres los arrastraban del brazo. Al contrario que los burócratas de medio pelo que transitan por la estación de L Enfant Plaza, ellos ignoran qué es la hora punta o el contexto del arte. Los adultos responsables sí lo saben; en cambio, han olvidado cómo mandar el reloj al carajo para dejarse arrebatar por la inesperada belleza de un instante. No lloren aún. Asegura Joshua Bell que con su música les dice a los seres humanos por qué tomarse la molestia de vivir Incapaces de desprogramarse, los espectros del subsuelo juzgaron que no era el momento de conocer la respuesta. Ahora sí. Pueden ustedes llorar. E H Nelson, en una imagen de estudio de la Metro Goldwyn Mayer Nelson se convirtió pronto en un habitual del cine y la televisión, casi siempre en papeles de hombre bueno, lo que explica demasiado bien que el tiempo lo haya relegado al olvido. Su filmografía, que sufrió un obligado paréntesis durante la Segunda Guerra Mundial, incluye películas como Senda prohibida de Mervyn LeRoy, Vidas borrascosas de Mark Robson y Risas y lágrimas de Martin Ritt, además de las citadas Aeropuerto y El resplandor Barry Nelson también recibió una AP nominación al premio Tony gracias al musical The Act en Broadway. Sobre el escenario triunfó asimismo junto a Lauren Bacall en en Flor de cactus Su currículum, en definitiva, es envidiable, aunque pocos lo recuerdan hoy al margen de su primer James Bond (en una serie que canceló la CBS) y su nombre sea para la mayoría un pie de página en la biografía de Sean Connery. No gasto mi tiempo lamentándome. Siempre estuve seguro de que Connery sería el Bond perfecto declaró hace tiempo.