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ABC DOMINGO 15- -4- -2007 TOROS www. abc. es toros 91 Ferrera apuesta y gana con una mansada de oleadas FERIA DE ABRIL Real Maestranza de Sevilla. Sábado, 14 de abril de 2007. Segunda corrida. Tres cuartos de entrada (unos diez mil espectadores) Toros de José Luis Pereda y La Dehesilla, desigual de presentación, incluido el sobrero (2 bis) mansos y con guasa en oleadas. José Ignacio Uceda Leal, de caña y azabache. Media delantera, dos descabellos, pinchazo y estocada. Aviso (silencio) En el cuarto, pinchazo y estocada (silencio) Antonio Ferrera, de obispo y oro. Dos pinchazos, estocada atravesada defectuosa, dos pinchazos y se echa. Aviso (silencio) En el quinto, media estocada (oreja) Antonio Barrera, de rosa y oro. Tres pinchazos y estocada (silencio) En el sexto, pinchazo hondo y estocada. Aviso (silencio) ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. A Antonio Ferrera le podían haber tocado el himno de la Legión durante el tercio de banderillas. Ferrera mantiene un paso marcial y firme con los palos mientras esquiva las embestidas, quiebra las arrancadas, recorta las astas que se le vienen como balas. La Maestranza adormecida despertó como de un solo cañonazo con tres pares de pim, pam, pum, fuego. De espaldas y por los adentros cambió los viajes, los regateó con los reflejos de un lince, con la potencia de piernas de los atletas, con la viveza de los mozos de la Ribera navarra. Cerca, muy cerca, se pasó los pitones en aquellas reuniones meritísimas, con el toro entero y prácticamente sin picar, que así se le arrancó en el primer encuentro al cuarteo, como un obús. Los tendidos vivieron la emotividad del momento, y en pie libraron una larga ovación cuando el todoterreno extremeño se escurrió como una anguila entre las tablas y los cuernos en el último recorte. Apostar para ganar fue la táctica de Antonio Ferrera. Las dobladas con la muleta trataron de reducir las oleadas. La oleada o el arreón fue tónica común en la mansa corrida: cuatro o cinco de media se repartieron los toreros. Guasa, que se dice. Ferrera encajó las suyas sin descomponerse y halló ese punto de opción que tenía este quinto sobre la mano derecha, en la media distancia, sin atosigarlo ni atacarlo para que no reculase más de lo que reculó ya en la segunda serie. De haberle metido las cuerdas no saca ni media faena, y a la postre se la extrajo entera, no sin tragar, no sin sufrir un oleaje a izquierdas que a poco le quita el corbatín. Entre las rayas exprimió y acorraló Ferrera el triunfo en derechazos que cobraron la importancia merecida, los más mecidos de su actuación. Media estocada a capón y en sus manos cayó la oreja currada, perseguida, justa: no regateó un esfuerzo. Salió Antonio Ferrera doblemente premiado de Sevilla, porque ganó una oreja y conservó otra: la suya. De salida, el primero había rematado por arriba en el burladero de capotes, y del trallazo rebotó hacia dentro Ferrera como si un rayo lo hubiese fulminado. Indemne lo incorporaron, agarrándose incrédulo su segunda oreja: pudo ser grave o peor. El toro, precioso burraquito suelto de carnes, fue un lindo marrajo, con la cara por la nubes, sin querer caballo, ni capotes ni muleta. Dos veces estiró el cuello contra el pecho de Uceda, que insistió por justificarse, como con el cuarto, un colorado, Ferrera cortó una oreja tras conjuntar emotividad y entrega en banderillas y muleta grandón y acapachado ejemplar que acentuaba las disparidades de una corrida que se había anunciado como bonita Y tal vez bonita fuese, pero desigual, tela. Uceda Leal se empeñó en el imposible de sacar algo lucido del bruto mulo, que lo enganchó en sus deseos. Sólo en un quite por chicuelinas pudo Uceda evidenciar su clase, que ni siquiera ayer como matador la suerte le sonrió. Alguna mueca sí que le esbozó la fortuna a Ferrera, que por su parte no cejó en su empeño de buscarla. Se partió un pitón por la cepa el muy estrecho y fino segundo en el caballo, después de que lo hubiera lanceado con vibración a la verónica. El sobrero tuvo como virtud su capacidad continua para descolgar mucho la embestida en sus galopadas, y el defecto de buscar las puertas del PEPE ORTEGA campo constantemente. Entendió el torero que dejándole la muleta ante los ojos podía coser su nobleza, y de esta manera hilvanó varias series de redondos. Pero eran muchos los puntos de fuga que veía el toro para huir, afianzándose cada vez más en su rajada condición. La cuestión se desinfló, y máxime tras la espada: debió intentar antes la suerte contraria. Por cierto, que varias medias verónicas arrebujó en distintos quites con su aquél. La bravuconería del tercero en el caballo se apagó pronto en la muleta de Antonio Barrera, que quiso hacer de tripas corazón con un sexto que, de principio, lo arrolló en el tercio de muerte. Mal rato entre tantas oleadas descompuestas y embestidas que resumieron lo que fue la corrida de Pereda. DE SAN BERNARDO Éxito de Cayetano en Brihuega Cayetano salió a hombros y Enrique Ponce cortó una oreja en la tradicional Corrida de Primavera de Brihuega (Guadalajara) que colgó el no hay billetes Se lidiaron toros de Santiago Domecq, incluido el sobrero- -6 bis- nobles y flojos. Ponce, oreja y silencio. El Juli, palmas y saludos. Cayetano (en la imagen) silencio y dos orejas.