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88 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 15 s 4 s 2007 ABC Montero Glez Escritor THATCHER or alusiones, tomo teclado y preciso almanaques y gazapos en la pieza titulada Thatcher, Sid Vicious y Montero Glez, que firma Pérez- Maura a 4 de Abril del año en curso y donde el citado aspira a defender la dictadura financiera de los tiempos de la Thatcher acusando al que esto escribe de no saber manejar los datos relevantes de los que Pérez- Maura se dice sabedor. Si bien es fácil estar al corriente de que la Thatcher llegó al poder en el año 1979, así reza en cualquier mamotreto, no hubiese estado de más por parte de Pérez- Maura aclarar que esta no ocupó el sillón por asalto sino que lo hizo por asedio. Fue cuando oficiaba de adjunta, cuando se hizo famosa por cortar la leche en los orfanatos, valga la metáfora. Margaret Thatcher, Milk Snatcher era la consigna. Corría el año 1970 y desde el gobierno ya ponía en práctica las doctrinas de su gurú de cabecera, Milton Friedman. Para precisar, los tiempos de la Thatcher abarcan desde el año 1970 hasta 1990 con una tregua keynesiana llamada Harold Wilson y que va de 1974 hasta 1976, año en que éste, en nombre del laborismo, pasa el testigo a Callaghan que lo aguanta a duras penas y gobierna a la manera mixta, es decir que lo hace a la vera de la oposición Thatcher, provocando esa figura literaria que se conoce como oxímoron y gracias a la cual un instante puede resultar eterno. Para llegar a tan simple cuestión sólo hay que echar un vistazo a la prensa de la época. Son los tiempos de Callaghan que figura como primer ministro pero también GOD SAVE P La figura de Margaret Thatcher es al punk lo que el torero Machaquito al aguardiente que lleva su nombre. Aunque Sid Vicious muriera meses antes de que la Thatcher fuera investida, no acabó ahí el movimiento son los tiempos de una Thatcher aplicando disciplina inglesa, tronando para que se eliminen los subsidios a parados y gentes de mal vivir. Los postulados keynesianos de la ecuación del consumo quedan apartados del laborismo y Adam Smith vuelve a Inglaterra de la mano de Milton Friedman, judío americano y reciente premio Nobel. Así, de esta forma, siguiendo los consejos del gurú financiero, y por asedio, la Thatcher fue convirtiendo la utopía en distopía o, lo que es lo mismo, caramelo en diarrea, con perdón por la intención. El resultado de aquello fue la raya de polvo que marcó la distancia entre clases sociales y que llevó a la juventud al paredón rascado de los paraísos más indecentes, allí donde el tiempo no había podido borrar aún la pintada: Thatcher, Milk Snatcher. Pero volvamos al tema, donde Margaret Thatcher es al punk lo que Machaquito al aguardiente que lleva su nombre. Y por estas, aunque Sid Vicious muriera meses antes de que la Thatcher fuera investida, no acabó ahí el movimiento, como por error apunta Pérez- Maura. Hay que recordar que hasta anteayer Malcolm McLaren lució el alfiler de Adam Smith atravesado en la mejilla, el mismo que ahora maneja Pérez- Maura desde la caverna neoliberal con la vana pretensión de defenderla. Ojalá todos los favorecedores del neoliberalismo tomaran su ejemplo. Si así fuera, el invento se acabaría en un pispás y la justicia social dejaría de ser la vieja desdentada que nos espera al final de la barra con una botella de Machaquito, aguardiente de Rute que lleva el nombre de un torero, muerto ya, aunque no por ello deja de producirse. Dato relevante. Por último queda decir que, cuando escribí la pieza que critica Pérez- Maura, era sabedor de que los Sex Pistols ya existían mucho antes de que se cumplieran los treinta años del punk y de que los Ramones tocaran en Londres, sin embargo, el arte de la falsificación literaria, cuando llega a las hemerotecas, cumple con estos y otros requisitos que hacen la realidad más llevadera y que transportan a conmemorar los treinta años del nacimiento del punk algún tiempo después de que los Sex Pistols se crearan. Así ha sido en todo el mundo. P. D. A un servidor cuando se le aparecen las musas estas lo hacen ligeritas de ropa y nunca con la enciclopedia bajo el brazo. Es por ello que no suele atorar sus escritos con fechas y, que recuerde, no citó ninguna de las fechas que Pérez- Maura, en su intento por defender las virtudes masculinas de la Thatcher, le acusa de haber empleado. Fallece el prestigioso historiador político René Rémond Los títulos Las derechas en Francia y La vida política en Francia (de 1789 a 1969) son dos obras canónicas indispensables JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Católico comprometido, Rémond ocupó en Nanterre (1964) la primera cátedra universitaria de historia política francesa del siglo XX. Profesor en el Instituto de Estudios Políticos, presidente de la Fundación Nacional de Ciencias políticas, animador del Centro católico de intelectuales franceses, académico, Rémond consiguió muy pronto el respeto absoluto de estudiantes, universitarios y clase política. Jack Lang, ex ministro de cultura socialista, dice estar orgulloso de haber sido alumno de un pedagogo luminoso, con una muy alta conciencia republicana Nicolas Sarkozy, candidato conservador a la presidencia de la República, confiesa su profunda admiración por un gran historiador de la vida política Dominique de Villepin, primer ministro, lamenta la pérdida de una gran figura de la ciencia política Jacques Chirac, presidente, rinde homenaje a un pedagogo excepcional Su estudio canónico Las derechas en Francia está considerado como una obra maestra, única en su género. No sólo ha servido de manual universitario para muchas generaciones. Es el patrón indispensable que sigue sirviendo de pauta para el análisis práctico de la vida pública desde hace treinta años. Especialista emérito en la historia política nacional, Rémond también es autor de otras de gran ambición, como una Historia de los EE. UU. y un ensayo de interpretación histórica titulado Nuestro siglo Entre sus obras últimas destaca uno de sus ensayos más personales, Cuando el Estado interpreta la historia: una obra de análisis denunciando los riesgos de la legislación estatal en materia histórica. Quizá se trata de su obra más combativa escrita al filo de graves problemas nacionales: la memoria de la descolonización y las tentativas de reescritura de la historia colonial, como consecuencia de presiones políticas de distinta naturaleza. Rémond dejaba las convicciones personales muy al margen de su trabajo como historiador. Sus grandes obras de referencia sobre la vida política nacional son monumentos marmóreos de difícil explota- René Rémond AP ción ideológica. Más allá de la mera descripción objetiva, intachable, Rémond consiguió establecer una arquitectura conceptual clara, diáfana, indispensable, que permite reconstruir los orígenes de todas las grandes corrientes políticas de nuestro tiempo, continuando tradiciones nacionales que data de finales del siglo XVIII. De ahí la actualidad y el inmenso respeto que inspira su obra: es fácil reconocer el pedigrí histórico de las grandes familias políticas, dando a la vida pública una arquitectura conceptual de mucho calado cultural. Irán dobla la película 300 al persa para mostrar sus manipulaciones EFE TEHERÁN. Irán ha decidido doblar al persa la película 300 para mostrar a sus ciudadanos la manipulación de los Estados Unidos El filme ha sido traducido a la lengua persa (farsi) por veteranos profesionales del doblaje y será exhibido próximamente en el canal cuatro de la televisión estatal, seguido de un debate. La película de Warner ha suscitado las críticas de políticos, historiadores, artistas e intelectuales iraníes, que la consideran una flagrante ofensa a la cultura persa con evidentes intenciones políticas, además de una grosera tergiversación histórica. Basada en un cómic de Frank Miller y dirigida por Zack Snyder, cuenta la historia de 300 guerreros espartanos que combatieron en la batalla de las Termópilas contra el ejército persa del rey Jerjes en el año 480 antes de Cristo. Según un cineasta iraní que prefiere mantener el anonimato, los persas aparecen presentados como criaturas horribles y violentas con continuas referencias a las hordas asiáticas y las bestias orientales frente a la nueva era de la libertad representada por los espartanos. En escenas que recuerdan el racismo nazi, los persas aparecen con máscaras de mono y peor aspecto que el de los rinocerontes, elefantes y monstruos de todo tipo que utilizan en la batalla comenta el director iraní, que ve en la película la intención de Estados Unidos de ocultar de paso su desastre en Irak Un guerrero persa de 300