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ABC DOMINGO 15- -4- -2007 Mayte Martín y las hermanas Labèque funden flamenco y música clásica 87 y sus hijos, Túrin y Niënor. El volumen incluye una sobrecubierta, ocho pinturas y veinticinco dibujos de Alan Lee, conocido ilustrador de la Tierra Media y de temas mitológicos nórdicos y celtas. Junto con John Howe, participó en el diseño conceptual de la trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos lo que le valió un Oscar. Sus piezas- -algunas ilustran esta información- -constituyen un maravilloso complemento artístico al texto. La acción de Los Hijos de Húrin tiene lugar en el pasado remoto de la Tierra Media, miles de años antes de los sucesos que se relatan en El Hobbit y El Señor de los Anillos cuando elfos y hombres luchaban contra el primer Señor Oscuro, Morgoth- -de quien Sauron era lugarteniente- Mientras las andanzas de Bilbo y Frodo suceden entre los años 2941 y 3021 de la Tercera Edad, Húrin y sus hijos viven entre los años 441 y 501 de la Primera Edad. Húrin fue uno de los grandes capitanes de los hombres, amigo de los elfos y luchador incansable contra Morgoth y sus huestes de orcos. Tras la desastrosa batalla de Nirnaeth Arnoediad (la batalla de las lágrimas incontables es capturado y condenado a padecer terribles tormentos sin fin, encadenado a una torre en lo más alto de Thangorodrim, la fortaleza de Morgoth. Mientras, su familia debe vivir bajo una terrible maldición lanzada por el Señor Oscuro. La publicación de este inédito saciará el apetito de los incondicionales de la Tierra Media, a la espera de novedades sobre la adaptación para el cine de El Hobbit el gran clásico de Tolkien que cumple 70 años en 2007. Más información sobre el libro: http: www. edicionesminotauro. com Mika, el divo de cerca La última estrella del pop británico arrolla en Madrid, donde anoche presentó en directo Life In Cartoon Motion su álbum de debut JESÚS LILLO MADRID. Después de varias temporadas marcadas por la exportación de muy serios y tolerables productos rockeros y discotequeros- -de Franz Ferdinand a Gnarls Barkley o los Arctic Monkeys- -la industria británica del disco desafía este curso al público con una desahogada obra de superpop que viene a forzar a los oyentes más atentos y estirados a comportarse como quinceañeras de carpeta y calentura. Mika se llama un fenómeno cuyas canciones pueden escucharse en teléfonos móviles, magazines rosas, duchas privadas e incluso telediarios y que ayer se presentó en Madrid, capital de la reventa en una memorable noche de fanatismo y regresión a la edad del pavo y los ídolos de póster grapado. Así las cosas, a Mika lo aplaudieron y piropearon ayer nada más salir al escenario, al quitarse la capucha de la sudadera que llevaba, con más lentejuelas y pedrería que las de Missy Elliott, al bajarse el tirante izquierdo y luego el derecho, que le dieron mucho juego coreográfico durante toda la noche, al agitar el flequillo de lado a lado o al mover las caderas de espaldas o subido a la banqueta del piano. Gritaban ellas y también ellos, tan sueltos como ese padre de familia que en el anuncio del Dacia Logan baila con Loco Mía. Todos fuera del coche, que venía perdiendo aceite desde que cogió Los Planetas llenan de espesura cósmica La Riviera PABLO CARRERO MADRID. Salpicada con escasa generosidad de algunas canciones verdaderamente sólidas, la ya abultadísima y muy irregular discografía de Los Planetas resulta un plato de más que difícil digestión, circunstancia que su flamante séptimo disco de estudio, La leyenda del espacio no viene a mejorar. Se trata de un grupo pretendidamente oscuro, no precisamente fácil, y, sin embargo, ahí están, convertidos en la gran referencia del rock alternativo español y prácticamente llenando, durante dos días consecutivos, una sala de amplio aforo como es la madrileña La Riviera. Lo complicado en el caso de la banda granadina es que los pocos matices que se aprecian en sus discos acaban diluyéndose en directo, sobre todo cuando el sonido no acompaña en absoluto, como sucedió el viernes en el estreno madrileño de su nuevo álbum. La demasiado larga primera parte de la actuación estuvo dedicada, fundamentalmente, a presentar canciones de La leyenda del espacio lo que hizo mella en un público más bien dispuesto a escuchar las piezas más conocidas y accesibles del grupo. Así, durante los tres primeros cuartos de hora resultó difícil entrar en calor. La recta final sí fue más entretenida; y apreciada por la audiencia, que por fin pudo cantar sus estribillos favoritos. Fue, sobre todo, a partir de clásicos como David y Claudia o, especialmente, Un buen día -seguramente lo mejor que han escrito nunca- -cuando la comunión entre la banda y el público se hizo patente, y el concierto empezó a rodar en busca de un final más o menos feliz. La Primera Edad del mundo Mika, durante su actuación anoche en Madrid el desvío. Al final hubo disfraces de peluche y suelta de globos, que se sumaron a los que algunos traían puestos, en forma de corazón. Pese a todo, nadie acude un antro a pasar estrecheces, avalanchas y calamidades para ver de cerca a un veinteañero, por guapo que sea y clase que tenga contoneándose. Mika ofrece grandes canciones y un arrojo vocal que invita perder las formas y los papeles. Secundado por una banda que parecía Anatomía de Grey -un bajista oriental y una batería negra rodeaban al intérprete, libanés de nacimiento- Mika arrancó su sobreactuación a lo grande, con un falsete extremo que anunciaba Relax, Take It Easy Impregnado de ecos de EFE los años setenta menos contenidos, bien conjuntado, alternando baladas con versiones extendidas y bien reconstruidas de sus piezas más saltarinas- Love Today la presentación española del artista británico sirvió para confirmar su capacidad para movilizar a un público que en sólo dos meses ha convertido en clásicos del tarareo universal sus deliciosas composiciones. Tuvieron suerte quienes anoche pudieron disfrutar tan de cerca y de manera tan simple con una estrella del pop cuya ambición promete desvaríos monumentales, aunque parezca sobradamente preparado- -interpretó Everybody s Talkin -para envejecer, olvidado, como un crooner de hotel de playa y jubilados.