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16 ESPAÑA El juicio del 11- M s Análisis DOMINGO 15 s 4 s 2007 ABC Resucitar (y reinventar) el 11- M El Gobierno y el PSOE intentan sacar provecho de las declaraciones de los dos mandos de la cúpula policial que declararon la pasada semana en el juicio del 11- M, una estrategia que quizá pudieran potenciar cuando se conozca la sentencia de la Audiencia Nacional falsa convenía más a sus intereses que la verdadera No contentos con eso, los socialistas citan, como responsables de una deuda con los españoles y la verdad al ex presidente Aznar, al entonces ministro del Interior Ángel Acebes y al actual presidente del PP, Mariano Rajoy, que en aquella fecha no formaba parte del Gobierno. Esta referencia a la deuda o alusión a supuestas responsabilidades políticas es, desde el punto de vista de la formalidad con la que ha sido hecha, nueva. Se especula con que esta estrategia socialista podría acentuarse después de la sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso. De las declaraciones policiales en el juicio el PSOE deduce que el mismo día 11 se supo que el explosivo utilizado en el atentado no era titadyne, que es el utilizado habitualmente por ETA. Las numerosas investigaciones y los testimonios en la vista no han aportado ninguna prueba de la intervención de la banda en el atentado, a pesar de que en determinados sectores se ha alimentado la sospecha y en otros, pasmosamente, se ha afirmado sin otro sustento que la especulación fantasiosa. De todos modos, los adversarios de la interpretación socialista señalan ahora que en aquellos momentos de caos del 11- M, en los que todavía no se habían hecho todos los análisis, la afirmación de que no era titadyne era un testimonio provisional. Según esta versión, oficial para el Gobierno de entonces, se comenzó a investigar, por testimonios de confidentes, la vía islamista sin desechar la de ETA. Hay que reconocer, de todos modos, que las palabras del ministro del Interior aquel día sobre el tipo de explosivo fueron confusas. comisario De la Morena aseguró en el juicio que el día 13, aquella jornada llena de tensión, previa a las elecciones, con manifestaciones ante las sedes del PP y declaraciones políticas desgarradas, ya sólo quedaba, en la investigación policial, la vía islamista. Aquel día, ya pasadas las ocho de la tarde, el ministro Ángel Acebes compareció ante la prensa para dar cuenta de las primeras detenciones, de la prevalencia de la investigación en torno al terrorismo islamista y añadió que la opción de algún tipo de intervención de ETA no estaba todavía descartada. Para el PSOE, a la primera mentira (la del día 11) se une esta segunda (del día 13) Pero, independientemente del fracaso con que se saldó la gestión gubernamental de esos días, no deja de haber un alto grado de sobreactuación intencionada en esta última declaración del PSOE aludiendo a deudas y responsabilidades. Según De la Morena, fue el día 13 cuando ya se disipó la sospecha sobre ETA, con lo que las noticias sobre el explosivo del día 11 no parecen totalmente definitivas. Pero otro de los testigos policiales, Pedro Díaz- Pintado, entonces subdirector general operativo, afirmó en la sala de vistas que no se podía descartar a ETA del todo, que cabía la posibilidad de que surgiera un nexo de unión, aunque la otra vía de investigación era la que quedaba reforzada. La conversión de la mala gestión de los acontecimientos, y de la voluntad de no abandonar la vía de investigación sobre ETA, en una mentira formulada con la solemnidad de esta declaración socialista, como si se tratase no de una interpretación política y partidista, sino de una verdad científica, responde sin duda a una intención concreta. Se puede aventurar la hipótesis de que el PSOE quiere reproducir, ante la inminencia de otras elecciones, el estado de opinión contra el PP que se materializó en aquellas jornadas de 2004 y que le proporcionó el triunfo electoral. El PP conservó su voto más fiel, que es considerable, pero no previó que iban a surgir, de abstenciones anteriores, tantos votos enfadados con su política. representantes quieren consolarse del inesperado fracaso electoral: atentados, luego triunfo del PSOE. Pero no se habría producido sin una desconexión del entonces partido gubernamental con la opinión pública. Una parte de ella, más amplia de lo que el PP pensó, de forma compulsiva aquellas jornadas dramáticas pero también lentamente a lo largo de la última parte de la legislatura, se puso en su contra. Insistir en ello en vez de analizar causas y nuevas propuestas no rinde. lado, las teorías que en el seno del PP se han venido alentando acerca de la autoría de ETA y de una conspiración que implicaría a los servicios del Estado sólo son responsabilidad de dirigentes muy concretos, pero el partido no ha sabido desligarse de ellas eficazmente y paga las consecuencias del avance del juicio. O, al menos, deja abierta la puerta para una estrategia como la que ahora reintenta el PSOE. Valga como muestra un síntoma: en la reacción- -airada- -del portavoz del PP en la Comisión parlamentaria del 11- M, además de algunas de las consideraciones anteriores, se insiste en que el juicio debe servir para conocer la verdad No es desdeñable, pero Vicente Martínez Pujalte, como otros, no deben olvidar, como parte de su propia política, que debería servir también para castigar a los responsables, que no hay duda de que eran terroristas islamistas. Quizá quien logre salirse de esta espiral, además de aportar sentido común al debate, logre más apoyos de los que algunos esperan obtener de la crispación y las palabras gruesas. Germán Yanke El ras las declaraciones de algunos responsables policiales en la vista del juicio por los atentados del 11- M, en especial la del comisario De la Morena, la polémica entre los dos grandes partidos se ha vuelto a desatar. El más grave atentado terrorista de nuestra historia, con lo que tiene de enorme tragedia humana y de constatación de un peligro ante la violencia islamista, desune a los partidos, y tras ellos a parte de la sociedad española con un tono, además, tan crispado como elevado. Un drama, sin duda, a añadir a la gran tragedia. José Blanco, secretario de Organización del PSOE, leyó el viernes, con una pretendida solemnidad que no va bien ni a su estilo ni a sus intenciones, una declaración oficial de la Comisión Ejecutiva Federal hecha pública con retraso o tras una reunión al efecto poco precisa. En ella, el PSOE asegura que el Gobierno de Aznar supo el mismo 11 de marzo que el atentado había sido cometido por terroristas islamistas y que mintió porque la versión T Deotro tegia aprovecharía cómo el PP ha enfrentado a lo largo de estos años los atentados del 11- M. De un lado, es dudoso el automatismo con el que algunos de sus Bienesciertoqueestaestra- El PSOE quiere reproducir, ante la inminencia de otras elecciones, el estado de opinión contra el PP que se materializó en aquellos días de 2004 y que le proporcionó el triunfo electoral