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4 OPINIÓN DOMINGO 15 s 4 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL GOBIERNO Y EL CONFLICTO DEL SAHARA TERRORISMO ISLAMISTA EN ESPAÑA AS Fuerzas de Seguridad del Estado y el Centro Nacional de Inteligencia están investigando a cerca de doscientos islamistas, sospechosos de planificar la creación de grupos terroristas o de realizar actos de financiación, captación y apoyo logístico a redes integristas. Esta información demuestra que España se ha consolidado como base privilegiada de la yihad internacional y, en particular, de las tramas dedicadas al reclutamiento y envío de terroristas a Irak. La importancia estratégica de España en el mapa de Al Qaida no es nueva, pero resulta preocupante que, a pesar de esta certeza- -acrecentada tras la ofensiva terrorista en el Magreb- el ritmo de la expansión integrista en las comunidades musulmanes radicadas en nuestro país sea creciente. Según los datos que manejan las autoridades policiales y el servicio de inteligencia, los sospechosos proceden fundamentalmente de Marruecos, Argelia y Paquistán y están instalados en Madrid, Cataluña, el área del Levante y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. También existe constancia de una intensa actividad de proselitismo radical que se practica en las cárceles y que produce la conversión al integrismo de delincuentes comunes de fe musulmana. Si, por un lado, el hecho de que las Fuerzas de Seguridad del Estado se encuentren en la pista de estos sospechosos resulta, en principio, tranquilizador, por otro, las graves denuncias de los sindicatos policiales por la insuficiencia de medios materiales para los seguimientos de los integristas inevitablemente provocan el efecto contrario. Como se ha demostrado en el juicio del 11- M, el desmantelamiento de redes terroristas exige a los cuerpos policiales estar en posesión de medios técnicos adecuados para el seguimiento de las comunicaciones mediante teléfonos móviles, o contar con intérpretes en número suficiente que permita disponer, de forma inmediata, de la traducción de las conversaciones interceptadas. A ello se une la complejidad propia del terrorismo islamista y su capacidad para esconder sus circuitos tras apariencias de normalidad y legalidad. Las redes integristas actúan en diversos frentes y de forma fragmentada, lo L que dificulta la labor policial. Tienen presencia en las mezquitas, en instituciones culturales y en grupos benéficos. Además, sus integrantes se distribuyen las tareas de captación y adoctrinamiento, de financiación mediante actos de delincuencia común, de apoyo logístico (falsedad de documentos de identidad, tarjetas de residencia) y de ejecución material. Las investigaciones policiales sobre el terrorismo islamista sólo son eficaces cuando conjugan todos esos elementos y sacan a la luz la estructura tentacular de estas organizaciones terroristas. En todo caso, es importante que la respuesta del Gobierno se sitúe a la altura de la amenaza. Ayer mismo, dos terroristas se suicidaban en Casablanca, en una nueva muestra de la determinación de Al Qaida de desestabilizar el norte de África. Pero, lamentablemente, parece que aún hay que preguntarse si realmente se ha aprendido algo de los trágicos atentados del 11- M. La amenaza que hoy mismo pende sobre España es la única y verdadera continuación de aquellos criminales actos terroristas cometidos en Madrid, no la trifulca partidista que el Gobierno de Rodríguez Zapatero y el PSOE han reeditado para imputar al PP la responsabilidad política- -e incluso, en el colmo del despropósito, la legal- -por los 192 muertos. Más que hurgar en el pasado para seguir manipulándolo, mejor haría el Ejecutivo en preguntarse cómo se puede explicar que las cifras de islamistas detenidos desde 2004- -la mayoría de ellas, relacionada con el 11- M- -esté descendiendo año tras año (92 en 2005; 49 en 2006; y 12 hasta marzo de este año, según datos de Interior) a pesar de que los principales servicios de inteligencia europeos ratifican la progresiva implantación integrista en España. El 11- M no fue una represalia por la política exterior de Aznar, y la insistencia socialista en el argumento contrario obligaría a preguntarse inmediatamente cuál es la culpa de Rodríguez Zapatero por las amenazas explícitas de Al Qaida contra España. La dialéctica política sobre el terrorismo en España no puede seguir encerrada en esta falta de responsabilidad y sentido de Estado. VALENCIA GANA SU DESAFÍO A Copa América de vela se acerca a la fase decisiva, en espera del momento cumbre que tendrá lugar a partir de junio con el desafío entre el campeón vigente y el aspirante que logre superar un complejo proceso de selección. Mientras la legendaria Jarra de las Cien Guineas aguarda a los vencedores, Valencia ha ganado ya la enorme apuesta que supuso hacerse cargo de la compleja organización de esta prueba. La ciudad aparece en términos muy elogiosos en los medios de comunicación del mundo entero, con referencias permanentes a su dinamismo, modernidad y calidad de vida. La Ciudad de las Artes y las Ciencias, las instalaciones espectaculares del puerto y los proyectos para albergar en el futuro un gran premio de Fórmula 1 muestra la vitalidad de una capital y una región que han sabido ofrecer lo mejor de sí mismas en un acontecimiento de alta repercusión internacional. Valencia ha triunfado ya en su propio desafío, como motor de una Comunidad autónoma gestionada con brillantez y eficacia, sin perder ni un minuto en debates absurdos sobre identidades o falsos conflictos en torno a la lengua. Como siempre, está en primera línea para aportar una expresión brillante de nuestro país, convertida ya en un emblema de lo que España puede conseguir cuando las energías se concentran en un proyecto común. L Superados los residuos de alguna discrepancia interna, todas las encuestas apuntan a que Francisco Camps renovará con holgura para el PP su actual mayoría absoluta. Es la consecuencia lógica de una política bien diseñada y realizada, que refleja ahora en el escaparate de la Copa América las cualidades de una región y una capital cuya alcaldesa, Rita Barberá, cuenta también, desde hace tiempo, con la sólida confianza de los electores. Grandes personalidades se dan cita en los múltiples acontecimientos que se suceden a diario, de manera que políticos, financieros y celebridades de todos los ámbitos han visitado ya o visitarán Valencia con motivo de las regatas. Además, las infraestructuras prolongan hacia el futuro el esfuerzo desarrollado y los vínculos creados con entidades de todo tipo darán sus frutos a medio plazo con nuevos proyectos e inversiones. En el plano deportivo, la competición está respondiendo a las expectativas, incluido el esfuerzo de la embarcación española, que lucha sin volver la cara contra los mejores y aspira a conseguir un resultado notable. En todo caso, el éxito de organización para los valencianos y para todos los españoles está más que garantizado: la Copa América es el símbolo del trabajo bien hecho mediante la concurrencia y la suma de esfuerzos entre los poderes públicos y la sociedad civil. L comienzo de la legislatura y con los ecos de las bombas del 11- M todavía recientes, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, anunció que se disponía a encarrilar la solución para el Sahara Occidental en nueve meses después de considerar que no podíamos consentir que un problema como el de nuestra ex colonia añadiese ingredientes de inseguridad al Magreb. Han pasado más de tres años y se ha demostrado que aquel diagnóstico era completamente erróneo, porque la verdadera inestabilidad no ha venido de aquel conflicto, sino del terrorismo integrista; y para colmo de males, la imprudente intervención del Gobierno en este asunto sólo ha contribuido a hacer más complicada la interlocución entre Argelia y Marruecos, precisamente cuando más falta hacía para afrontar la ofensiva yihadista. Nuestra capacidad de intervención en cualquier proceso de negociaciones se ha reducido a la nada, como se ha visto en la airada reacción del Frente Polisario ante las desafortunadas y poco profesionales intervenciones de la secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Elena Valenciano, y el responsable de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo. Ahora que la ONU vuelve a estudiar el asunto bajo la batuta de un nuevo secretario general, el balance de lo que ha hecho este Gobierno para defender nuestros intereses y contribuir a la solución del conflicto del Sahara es sencillamente una calamidad. El Gobierno suele responder que la actitud de Marruecos ante el drama de la emigración ilegal ha mejorado, y que los caladeros han vuelto a ser parcialmente abiertos a nuestros pesqueros, medidas que deberían ser propias de la buena voluntad natural de dos países vecinos, pero que aparecen así como el pago por la renuncia de nuestra histórica neutralidad activa en el conflicto del Sahara. Por añadidura, las relaciones con Argelia se han resentido, y sólo el extraordinario prestigio de Su Majestad ha permitido evitar que el deterioro llegase a ser desastroso para los intereses españoles en aquel país. En estos momentos, en los que el caso vuelve a llegar a manos del Consejo de Seguridad de la ONU, las dos partes han presentado un plan de paz diferente. España ha apoyado sin ninguna prudencia el de Marruecos, que tiene pocas posibilidades de ser considerado como una base de consenso, ya que parte de un concepto engañoso que interpreta el derecho de autodeterminación como un proceso de aceptación de un estatuto de autonomía. De lo que se sabe de la propuesta de los saharauis, también aparece mencionada la posibilidad de una relación de autonomía dentro de Marruecos, aunque vinculada al Plan Baker, que, por cierto, el presidente Rodríguez Zapatero contribuyó a dinamitar. Vuelve, por tanto, la posibilidad de una negociación, dificil y compleja, como siempre, y el Gobierno debe explicar ahora cuáles son las ventajas de haber renunciado a ser un interlocutor neutral. A