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ABC DOMINGO 15 s 4 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA CONTHE Y LA ENEIDA No es un secreto que las grandes empresas españolas sometidas a regulación han comenzado una política de auténtico exilio mediante adquisiciones que las rescaten del fuero de los reguladores españoles. Las grandes corporaciones nacionales tienen muy buenas razones- -y no sólo económicas- -para eludir poner todos los huevos en la misma cesta española... IRGILIO escribió a instancias del emperador Augusto La Eneida para con esa imperecedera obra literaria magnificar la historia de Roma. Auxiliarse con citas de grandes epopeyas suele ser un recurso un tanto grandilocuente pero sumamente efectista y efectivo. No es extraño que Manuel Conthe, tan impulsivo como honrado- -y honrado a carta cabal- haya recurrido a La Eneida para afirmar siguiendo a Virgilio que quizás algún día será incluso agradable recordar estas cosas ¿Qué cosas? Sencillamente, la crisis de la partitocracia en España que ha contaminado desde los órganos reguladores de los sectores estratégicos hasta la Administración de Justicia. Es posible que la resistencia de Conthe a hacer efectiva su renuncia como presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores disponga de un potencial catártico que termine beneficiando a nuestro sistema en un futuro más o menos inmediato, pero, por el momento, nos encontramos en el ojo del huracán de una crisis de credibilidad del sistema que ofrece muy graves muestras de padecer eso que se denomina- -sin precisar su alcance- -inseguridad jurídica. Se produce- -la inseguridad jurídica- -cuando el marco legal que sirve de referencia para el desarrollo de los derechos y obligaciones de personas físicas o jurídicas queda al albur o a la arbitrariedad de los poderes políticos. La previsibilidad es una de las notas características de la seguridad jurídica: los ciudadanos y las empresas hacen o dejan de hacer en función del marco normativo. Si ese conjunto de referencias legales que delimita el campo de juego de los ciudadanos y los agentes sociales se altera a conveniencia del Gobierno de turno, la seguridad jurídica hace agua y el sistema pasa de constituir una garantía a transformarse en un auténtico riesgo. curre lo mismo cuando el Ejecutivo- -éste que padecemos o cualquier otro- -interviene o pretende hacerlo más allá de sus competencias mediante acciones taimadas de presión u otras abiertamente lesivas para la independencia de órganos apoderados legalmente para desarrollar sus competencias al margen de las apetencias del Gobierno. Es en este contexto en el que se ha planteado por Manuel Conthe el carácter independiente de la CNMV a la que la ley encomienda la super, visión e inspección de los mercados de valores y de la actividad de cuantas personas físicas y jurídicas se relacionan en el tráfico de los mismos y el ejercicio sobre ellas de la potestad sancionadora además de otras misiones como velar por la transparencia de los mercados de valores, la correcta formación de los precios en los mismos y la protección de los inversores. Manuel Conthe ha entendido que el Gobierno- -por sí o a través de vocales de la propia Comisión- -ha interferido en la independencia de criterio y actuación que le corresponde como regulador del mercado de valores, lo ha denunciado, ha mostrado V su disposición a renunciar al cargo y ha reclamado ser oído por el Congreso de los Diputados en la Comisión correspondiente. Es difícil que semejante situación se pudiera dar en cualquier otro país democrático de nuestro entorno. Las grandes democracias lo son no sólo por el sistema electivo de sus representantes, sino también por el respeto escrupuloso a la independencia del Poder Judicial y, en otro orden, a la propia de los órganos reguladores de los sectores económicos que hacen transparente el mercado, evitan los abusos, protegen los patrimonios de los inversionistas y sancionan a quienes eluden las exigencias de la competencia. E O l Gobierno de Rodríguez Zapatero ha ofrecido a lo largo y ancho del proceloso itinerario de la opa sobre Endesa un auténtico recital de intervencionismo de la peor especie porque, al político, ha añadido la utilización torticera de su iniciativa legislativa para alterar el modelo normativo- -es decir, las reglas de juego bajo las que se desató la operación empresarial- -a fin de favorecer a unos y perjudicar a otros. El Gobierno, ni en este caso ni en otros, ha ocupado ese lugar retranqueado y espectador que el mercado requiere para que funcionen de manera armónica y natural sus mecanismos reguladores, siempre desde la independencia y el sometimiento a la ley. El carácter antiliberal de este Ejecutivo socialista- -que cuando irrumpe en el mercado perpetra estropicios severamente juzgados en el ámbito exterior- -ha mostrado en el caso Endesa toda su irresponsabilidad, hasta el punto de desconsiderar la gravedad de las reconvenciones- -incluso en forma de propuestas de sanción- -procedentes de la Unión Europea. Ignoro si Manuel Conthe tiene o no toda la razón de su parte en la actitud desafiante que ha adoptado frente a un Gobierno que en estéreo vicepresidencial le ha reclamado su renuncia inmediata, pe- ro casi nadie alberga duda razonable acerca del desastre que los avatares sucesivos de la opa sobre Endesa ha producido en la autoridad del regulador y, de rebote, la muy negativa imagen de España en los mercados europeos y americanos. No es un secreto que las grandes empresas españolas sometidas a regulación han comenzado una política de auténtico exilio mediante adquisiciones que las rescaten del fuero de los órganos reguladores españoles. Las grandes corporaciones nacionales tienen muy buenas razones- -y no sólo económicas- -para eludir poner todos los huevos en la misma cesta española. El todavía presidente de la CNMV se ha limitado- -con el estrépito natural, pero proporcionado a la gravedad de las injerencias del Gobierno a través de la larga mano de sus peones de brega- -a denunciar lo evidente: que su política industrial colisiona con las normas del mercado de valores. El hecho de que los demás miembros de la Comisión se hayan vuelto contra su presidente delata no tanto que Conthe carezca de buenas motivaciones cuanto que en España los cargos obtenidos por nombramiento gubernamental son incapaces de romper el cordón umbilical de dependencia con aquellos que los designaron, como si de una relación de vasallaje se tratara. El mal de la partitocracia consiste- -justamente- -en la incapacidad para entender que el acto de nombramiento o designación para una función pública que requiere de independencia- -desde la CNMV al Consejo General del Poder Judicial- -no implica subordinación al Gobierno o al partido proponente sino la asunción de una autonomía responsable en el ejercicio de la función encomendada. Las llamadas cuotas en tantos y tantos órganos colegiados son la expresión más tabernaria del clientelismo político que conduce a la docilidad bovina observable en no pocos responsables públicos. anuel Conthe ha demostrado que no es un tipo lanar, más allá de sus razones o sinrazones; que tampoco es un personaje irresponsable en la medida en que calcula los efectos terapéuticos futuros de su comportamiento, y que en modo alguno está fuera de la ley sino al socaire de los humores gubernamentales. Es pena que Solbes haya perdido la batalla frente a la endogamia económica que habita en La Moncloa- -que junto con la mediática de nuevos y televisivos nombres es de una dureza controladora implacable- pero los ex de Intermoney son insaciables. Conthe, sin embargo, no ha pasado por las horcas caudinas, y con La Eneida de Virgilio augura tiempos en los que será agradable recordar estas cosas Ya sabíamos que el presidente de la CNMV era correoso y culto- -buen articulista, por cierto- pero desconocíamos su natural optimista. Leamos, pues, la leyenda virgiliana de Roma para desentrañar las claves de un hombre que está solo e inmensamente acompañado. M JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC