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14 4 07 SALUD Consejos prácticos 1. Evitar el ruido ambiente. Que obliga a elevar el volumen de la voz, humo y alcohol- -que irritan la garganta- Tres factores que producen muchos de los casos de disfonías tras las salidas nocturnas. 2. No hablar por encima de nuestras posibilidades. Tres o cuatro horas diarias para la voz hablada y dos para la cantada es por término medio el límite. Si se sobrepasa puede la voz se resiente. 3. Mantener una buena hidratación. Las cuerdas vocales necesitan estar bien lubricadas para vibrar eficientemente. Los ambientes secos y las bebidas alcohólicas y con cafeína disminuyen la hidratación. 4. Evitar carraspeo, tos y gritos. Aclarar la garganta (carraspear) y toser con fuerza dañan las cuerdas vocales y deben evitarse. Gritar puede producir lesiones hemorrágicas o traumatismos. Nuestra voz también se resiente con la falta de sueño y las tensiones piscológicas. Cuidar la voz no es sólo una necesidad de los cantantes. Con unas pocas precauciones pueden evitarse disfonías y otros problemas Cuidar la voz Malas vibraciones TEXTO: PILAR QUIJADA FOTO: RAFAEL CARMONA Ruido y sequedad ambiental, humo, alcohol o hablar en exceso son factores de riesgo asociados a las patologías de la voz que afectan a más de dos millones de personas en España as patologías de la voz se manifiestan en todas las épocas de la vida, incluida la infancia y la vejez. Y las estadísticas indican que aumentan año tras año en una sociedad como la nuestra, cada vez más ruidosa y estresante, en la que la voz se ha convertido en una herramienta esencial de trabajo. Profesores, cantantes, actores, locutores, conferenciantes o teleoperadores son los profesionales más afectados. En total, más de dos millones de personas sufren en nuestro país algún trastorno de la voz. Por eso, a iniciativa de la Federación Internacional de Otorrinolaringología (IFOS) desde hace tres años hay también un Día Mundial de la Voz, y se celebra el 16 de abril. Los niños en edad escolar son los más afectados por las altera- L ciones de la voz o disfonías: hasta un 40 por ciento las padecen en algún momento, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL) Un porcentaje mayor incluso que el de los docentes, que con un 25 por ciento, se ponen a la cabeza de los colectivos más afectados. La mayor incidencia en los pequeños se debe fundamentalmente a dos factores: tienen un tono de voz más agudo- -porque su laringe es más pequeña- -y con frecuencia tienden a gritar para hacerse oír, explica el doctor Ignacio Cobeta, catedrático de Otorrinolaringología de la Universidad de Alcalá de Henares. En la adolescencia, la laringe de los varones crece- -hasta un 30 por ciento más que en las jóvenes- la voz se hace más grave y los problemas se dan en menor porcentaje. En las mujeres, sin embargo, el menor tamaño de la laringe las hace más susceptibles a estas patologías también en la edad adulta. Y es que durante el habla la laringe femenina vibra 220 veces por segundo, casi el doble que la de los varones. A igual tiempo de conversación, las cuerdas vocales de las mujeres trabajan un 80 por ciento más En la mayoría de los casos las disfonías se deben a un mal uso y abuso de la voz. Hablar en exceso y con una intensidad o tono superior a lo normal ambiente, gritar, carraspear, toser, forzar la vocalización, cantar con una técnica inadecuada o inhalar polvo, humo de tabaco y gases nocivos, además de beber alcohol, son los principales riesgos para la voz. Un atributo que nos define y cuya capacidad de resistencia está en torno a las tres horas si se habla y dos cuando se canta.