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14 4 07 ENTREVISTA Tanto alabar las bondades de la dieta mediterránea y lo que nuestra calidad de vida pedía a gritos era hablar y saber escuchar, despacio, sin prisas, entendiendo esos mensajes sencillos que emite el cerebro como sonríeme acaríciame acércate y que, según el lingüista Sebastià Serrano, es el tratamiento más eficaz contra la incertidumbre que nos consume. Por eso este catedrático aconseja con ahínco la dieta comunicativa de la que da recetas en su último libro Los secretos de la felicidad. El maravilloso poder de la conversación (Edit. Alienta) Sebastià Serrano CATEDRÁTICO DE LINGÜÍSTICA GENERAL Conversar da al cerebro un baño de esencias positivas POR VIRGINIA RÓDENAS FOTO: SIGEFREDO La risa pone en forma Nos reímos poco porque la ansiedad y la incertidumbre que padecemos hacen que el gesto esté acorde con esas circunstancias. Un niño ríe más de 300 veces al día y los adultos lo hacemos como mucho entre cinco y diez. La risa y la sonrisa ponen el cuerpo a punto ya que su estallido dispara la dopamina, serotonina y algunas endorfinas que juntas nos abren el grifo del bienestar. Propongo que de vez en cuando, aunque sea frente a un espejo, practiquemos el juego de la risa -Asegura que las estrategias comunicativas son los mejores planes de confort, supervivencia y felicidad. ¿Cuáles son y dónde se aprenden? -La mayor parte de estas estrategias son innatas, aunque luego cada cultura las aplique a su modo. Una de ellas podría ser tener una cara cerca. Nuestro cerebro tiene hambre de caras, de ojos que lo miren, que le hablen con un tono de voz afectivo, con cariño, que ratifique los afectos. Los programas innatos relacionados con el tono de voz y con las caras son los primeros que manifiesta una criatura al poco tiempo de nacer y además son muy, muy antiguos. Nuestras lenguas tienen cuatro días respecto a estos otros lenguajes: si el habla tiene un millón de años, una mirada a los ojos se ha de medir en decenas de millones de años, lo mismo que una sonrisa. -El lenguaje fue el mayor empuje a la evolución y ahora curiosamente dejamos de hablar: El paisaje que se atisba es el de un individuo sólo ante una pantalla y que se comunica mediante una escritura casi criptográfica. ¿Estamos ante otro empujón, esta vez al precipicio? -No cabe duda de que esto debilita las relaciones. Toda la evolución homínida desde un punto de vista comunicativo se dirige a lograr unas relaciones más fuertes y es el lenguaje el último elemento que culmina esta competencia; pero he aquí que este lenguaje desarrollado que ha potenciado las nuevas tecnologías conduce paradójicamente a un debilitamiento de las relaciones y esto, al estar nuestro cerebro diseñado para relaciones fuertes, genera incertidumbre y ansiedad. Deberíamos recuperar esos elementos tan arcaicos relacionados con el mundo no verbal y que son el colchón que hace que el lenguaje se asiente bien. Hablo de un colchón tejido con los hilos de las emociones, que es el que necesitan sobre todo nuestros niños y niñas para que el día de mañana toleren la gran in- certidumbre que genera ser diana de tantísima información. -Defina a la persona que para decir te quiero escribe tkro o manda un emoticón a través de un teclado. -Desde el punto de vista de la novedad, hay cosas que nos seducen y el cerebro también está para ello, pero a medida que se vuelve una rutina supone una pérdida. ¿A qué civilización pertenecemos los individuos de 2007? -A otra civilización que está empezando y que hemos llamamos sociedad del conocimiento pero La dieta de la comunicación ¿En qué consiste la dieta comunicativa -Igual que en estos momentos nos referimos a una alimentación sana, y hablamos mucho de la dieta mediterránea, deberíamos referirnos con ella más que a una manera de comer a una forma de comunicarnos, esa que usamos los españoles que somos bastante de calle, de plaza, de bar... Al fin y al cabo, una buena conversación es un buen baño cerebral de neurotransmisores positivos. Conversar agradablemente es insuflar serotoninas a nuestro cerebro frontal y prefrontal. La conversación en las sociedades tradicionales, con incertidumbres por las enfermedades y catástrofes naturales, tenía efectos balsámicos que junto a escudos ideológicos, de sistemas de creencias y de rituales religiosos daban una protección considerable; pero hoy vivimos sin esa cobertura y nos hallamos en un mundo con miedos cada vez más grandes y sin demasiados recursos para neutralizarlos. Ninguno de nosotros se tendría que ir a dormir sin haber tenido durante el día, como mínimo, unos tres cuartos de hora de buena conversación. que a mí me gusta definir cada vez más como sociedad de la incertidumbre ya que nuestro cerebro debe asimilar una cantidad de información para el que no está del todo preparado. Yo he visto cómo se pasaba del mundo de oralidad que viví en mi pueblo a una civilización de imagen de alta definición que, sobre todo para los niños, puede confundirse con la realidad. Me decía una alumna que había tenido que recibir asistencia psiquiátrica después de ver las imágenes de una violación. Y es que frente al lenguaje oral y escrito estamos blindados por la corteza cerebral, pero la imagen la procesamos directamente sobre el sistema emocional y nos afecta muchísimo. -Incertidumbre y miedo son dos sentimientos contrarios al amor. ¿Éste ya no volverá a ser nunca más como era antes? -Creo que sí. Y además es la propuesta del libro y de la dieta comunicativa, de la que incluso me han pedido información facultades de Farmacia. Después de explicarla por televisión, una señora me contó que, a raíz de conocer la dieta, sus nietos la abrazaban mucho más y conversan más con ella. Porque en el momento en que las personas descubren estos procedimientos tan elementales se encuentran mucho mejor: desde siempre, ante el miedo, y ya en los niños muy pequeños, el contacto corporal tiene la dimensión de neutralizar la incertidumbre y ganar en confianza. El miedo en grandes dosis enferma (depresión) y estas estrategias comunicativas tienden a resolver emociones negativas o, como mínimo, a evitar que se perpertúen. ¿Hace falta entrenamiento para acariciar con la voz? -Iría bien. Trabajar y cuidar la voz es algo que todos deberíamos hacer. En general, en Europa occidental se ha tendido a educar sobre la escritura y muy poco sobre la oralidad, en la forja de oradores, y la voz no ha sido gran preocupación salvo en el caso de pertenecer a una coral o de tener que que trabajar con ella. Gran error