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30 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en Francia SÁBADO 14 s 4 s 2007 ABC Sarkozy y Royal resucitan la dialéctica derecha- izquierda sin edulcorantes Desde 1965, los grandes candidatos no defendían abiertamente los valores del conservadurismo y de la socialdemocracia JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Sea cual sea el resultado final de la campaña, Ségolène Royal, socialista, y Nicolás Sarkozy, conservador, habrán modernizado el paisaje político nacional liberando a la derecha y la izquierda de viejas rémoras y arcaísmos que todavía tienen una fuerza perversa. Por vez primera desde 1965, el candidato conservador se presenta como candidato conservador, defiende valores conservadores y está encantado de defenderlos. Incluso consigue que escritores, ensayistas, filósofos, universitarios e historiadores tradicionalmente de izquierdas apoyen activamente su candidatura. Por vez primera en la historia política de Francia, una mujer aspira- -con posibilidades de éxito- -a la Presidencia de la República. Incluso ha liberado a su partido de las hipotecas de antiguas alianzas con el PCF y otras izquierdas para poder defender un proyecto inconfesablemente socialdemócrata. Tras la desaparición del general De Gaulle y de Pompidou, Giscard d Estaing consideraba un insulto ser llamado conservador. Jacques Chirac logró su elección con ideas de izquierda reformista y lo reeligieron los votos de toda la izquierda tras la eliminación de Lionel Jospin. Ante tal historia política cercana, Nicolas Sarkozy es el primer candidato conservador desde De Gaulle que ha hecho campaña abiertamente, sin tapujos, con un cierto orgullo en la defensa de valores tradicionales, convencido en lo bien fundado de tales principios. Contra todo pronóstico, Sarkozy recibió el apoyo inmediato de intelectuales tradicionalmente a la extrema izquierda, la izquierda o el centro reformista. André Glucksman, antiguo maoísta, fue el primero en apoyar su proyecto. Max Gallo, ex portavoz de un gobierno socialista, ha sido uno de los inspiradores intelectuales de su campaña. Luc Ferry, el filósofo más famoso de Francia, hace campaña a su favor. Max Fumaroli, el más importante de los críticos literarios, tampoco oculta sus simpatías. A la izquierda, desde 1945 a 1981, el PCF fue la fuerza hegemónica en detrimento del PS. Entre 1981 y 1997, el PS o sus candidatos nunca pudieron liberarse de la alianza comunista, con diversos nombres: Unión de la Izquierda Izquierda plural Por vez primera desde 1971, Ségolène Royal ha liberado a su partido de la vieja alianza comunista y ha conseguido quitarse de encima la antigua tutela de los elefantes (la vieja guardia socialista) imponiendo su proyecto de la llamada democracia participativa La ruptura de Ségolène con los elefantes y la de Sarkozy con la derecha tradicional son ideológicas y generacionales, con muchos inconvenientes. Los enemigos más invisibles y temibles de Sarkozy están en su propio campo. Son los conservadores próximos a Jacques Chirac. Personalidades y electores a la vieja usanza que sienten callado pánico por la ruptura prometida por Sarkozy contra 25 años de demagogias de izquierda (Mitterrand) y derecha (Chirac) A la izquierda, los peores enemigos de Ségolène se ocultan entre las silenciosas huestes de Lionel Jospin y Laurent Fabius (ex primeros ministros) Claude Allege, amigo de Jospin, ministro de educación cuando Ségolène era secretario de Estado, ya ha anunciado que la desprecia intelectualmente. Por su parte, los amigos de Fabius, antiguos partidarios del No al Tratado Constitucional Europeo, han desertado de la campaña y esperan que Ségolène se estrelle. Sea cual sea el resultado, Ségolène y Sarkozy habrán cambiado y quizá modernizado perdurablemente el paisaje político nacional. A la derecha, Sarkozy ocupa todos los papeles: candidato, líder, renovador y protagonista del cambio generacional. A la izquierda, la suerte de Ségolène se juega en la primera vuelta. Si vence, todas las esperanzas serán posibles. Si cae, habrá pavorosos ajustes de cuentas. El aspirante de la UMP, la oportunidad de Francia Enemigos emboscados ABC. es Especial sobre las elecciones presidenciales francesas en abc. es internacional El semanario The Economist toma partido en las elecciones presidenciales francesas. En su último número, que sale hoy a la calle, se pronuncia abiertamente a favor de Nicolas Sarkozy, quien aparece en la portada vestido de Napoleón y de quien la revista afirma: Después de un cuarto de siglo de indefinición, Sarkozy constituye la mejor esperanza de reformas (en Francia) Orgulloso de ser conservador anticipan resultados de ese tipo. La extrema izquierda gesticula mucho, pero tiene una audiencia muy modesta que no parece pesar en la primera vuelta. Michel Rocard, ex primer ministro socialista, pidió ayer una alianza estratégica entre Ségolène Royal y Bayrou, centrista, en un frente común contra Sarkozy en la primera vuelta Esa propuesta, de un socialista histórico, provocó una riada de reacciones negativas, dentro del PS. François Hollande, primer secretario, la considera totalmente fuera de lugar. François Bayrou considera que la propuesta es un signo interesante a la espera de que los electores terminen por apoyar su alianza con un antiguo conservador convertido al centrismo aliado a los socialistas. Está por ver que los electores socialistas aspiren a ser representados por un centrista que ha sido históricamente conservador. Brice Hortefeux, brazo derecho de Sarkozy, propone reflexionar con vistas a las elecciones de 2012, sobre un cambio de modelo electoral que (sin decirlo) favoreciese a la extrema derecha. Se trata de un guiño cuando Le Pen oscila entre la crítica brutal contra Sarkozy y cierta condescendencia envenenada. Sarkozy no oculta su deseo expreso de robar electores a Le Pen para atraerlos a los valores de la derecha republicana Signo interesante Jóvenes con el rostro cubierto atacan una sede de la UMP, el partido de Sarkozy, ayer en Rouen AFP Guerra de encuestas y estrategias ante la última semana de campaña J. P. QUIÑONERO PARÍS. A ocho días de la primera vuelta, vientos de pánico en la campaña. Un primer sondeo confidencial elimina a Ségolène Royal- -socialista- -y anuncia un duelo final entre Nicolás Sarkozy- -conservador- -y Jean Marie Le Pen- -extrema derecha- -que provoca escaramuzas dialécticas envenenadas. La prensa financiera internacional vota por Sarkozy. El semanario Nouvel Observateur publicó ayer un sondeo explosivo de Renseignements Généraux (Ministerio del Interior) que daba a Sarkozy entre el 25 y 26 de intenciones de voto, seguido por Bayrou- Le Pen, empatados a 19 Y eliminada, en cuarto puesto, Ségolène, con un 18 o un 17 de intenciones. El Ministerio desmintió rápidamente, en vano. Con todos los matices y precauciones, los grandes actores