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ABC SÁBADO 14 s 4 s 2007 ESPAÑA 25 RELIGIÓN La Iglesia exige coherencia entre el orden litúrgico y la acción social Varios obispos denuncian la existencia de intentos para contraponer la correcta participación sacramental a la opción preferencial por los pobres JESÚS BASTANTE MADRID. ¿Fidelidad a los pobres o fidelidad a la liturgia? ¿Encontrar a Cristo en los marginados o en el Sagrario? ¿Ser hombre contemplativo o ser hombre de acción? ¿Espiritual o social? ¿Obediente al Magisterio de la Iglesia o comprometido con nuestro tiempo? ¿Estudioso de la teología o cercano y comunicador? ¿Miembro de la Iglesia jerárquica o de la Iglesia popular? Estos dilemas, planteados en su carta pastoral de esta semana por el obispo de Palencia, José Ignacio Munilla, se han puesto de manifiesto en las últimas semanas, con motivo de la reciente polémica suscitada en algunos medios sobre la supuesta división entre Iglesia de los pobres e Iglesia oficial a cuenta del caso de la parroquia de Entrevías, en Madrid. Junto a ello, la reciente publicación de la reflexión postsinodal Sacramentum Caritatis escrita por Benedicto XVI a los obispos, sacerdotes y fieles sobre la Eucaristía, fuente y culmen de la vida ha recordado la necesidad de proteger la participación en la liturgia de los sacramentos frente a determinados intentos por desprestigiarla o darle un papel secundario frente a los otros dos grandes principios de la fe: la oración y la acción social. Y no sólo en el caso de la Eucaristía, sino también en cuestiones como el perdón de los pecados o el ritual canónico a se- Procesión del Corpus Christi en la catedral de Sevilla guir en las celebraciones. Esta y otras cuestiones han llevado a la reflexión a algunos obispos españoles, quienes tras las celebraciones de la Semana Santa han animado a los fieles a denunciar los intentos por establecer contraposiciones teológicas falsas en palabras del obispo de Palencia, entre liturgia y acción social. En su pastoral, Munilla desmonta esta supuesta división, incidiendo que la ortodoxia (corrección en la doctrina) no está reñida con la ortopraxis (actuación coherente) En opinión del prelado, no es cierto que para estar más comprometido con los pobres haya que ser menos fiel al credo católico Tras recordar cómo el sacerdote, en la celebración eucarística, se está preparando para ejercer de buen samaritano cuando encuentre al mismo Jesús, tirado en la cuneta de la vida Munilla añade que si cuando la Iglesia lleva a cabo sus obras asistenciales con los marginados, dejase en el olvido su fe, los sacramentos, los mandamientos... estaría cayendo en el reduccionismo y dejaría de presentar el misterio de Cristo en su plenitud El obispo de Cuenca, Ramón del Hoyo, recuerda también a sus fieles que los cristianos que creen en la Resurrección debemos acercarnos también desde ese amor, como buenos samaritanos, a cuantos sufren, a los pobres, encarcelados, inmigrantes En su opinión, Cáritas y el Templo deben estar íntimamente unidos. El cristiano es persona nueva, renacida en el Bautismo, y es persona que se entrega a los prójimos necesitados, desde la comunión eucarística. Intimar con Cristo y alimentarse del pan sagrado conlleva siempre el compromiso del amor sin fronteras y con hechos Junto a esta coherencia entre acción, oración y sacramentalidad, otros obispos han optado por reclamar a sus sacerdotes, en varias cartas pastorales, la obligatoriedad de conservar la recta doctrina, marcada por la Iglesia, respecto a la Eucaristía y demás sacramentos, así como en la forma de vestir. JOSÉ ORTEGA LA MISIÓN Jesús Higueras Y DE ORACIÓN FE DE ACCIÓN A lo largo de los siglos, los cristianos nos hemos sentido movidos a servir al hombre en todas sus dimensiones: corporales, mentales y espirituales, puesto que no olvidemos que el mandato mayor de Cristo fue que nos amásemos unos a otros como Él nos ha amado. Cristo en la Tierra se ocupó no solamente de dar un mensaje espiritual, sino que se preocupaba también por la dimensión más material del hombre. Recordemos cómo Jesús pide a los apóstoles que den ellos de comer a la multitud o cómo sentía una preocupación especial por los enfermos y se sen- tía movido a aliviarlos y a curarlos, siempre desde el amor de Dios. La gloria de Dios es la vida del hombre, y el hombre no puede quedar definido completamente si no es en referencia a su creador. Por eso, aunque se haya intentado contraponer la vida contemplativa a la vida activa, son dos realidades que se necesitan mutuamente. Cuando el cristiano se dedica a servir a los más pobres olvidándose de un tiempo de oración, todo su hacer se convierte en un puro activismo, en definitiva, en una búsqueda de sí mismo, tal vez para tranquilizar su propia conciencia y decirse: Soy bueno, porque hago cosas buenas También sería una falsa actitud el pietismo de aquél que preocupándose sólo de rezar, se despreocupa de sus hermanos y cree que sólo cumpliendo unas pocas obligaciones orantes está ya en condiciones de relacionarse y de sentirse a gusto con su Dios. Pero esto nunca ha sido así, la Iglesia siempre ha propuesto buscar un equilibrio entre la acción y la oración, una engendra la otra y se necesitan mutuamente. En estos tiempos en los que están tan de moda las organizaciones no gubernamentales y otras asociaciones que promueven altruistamente el bien del hombre, no olvidemos que nosotros a la vez que asumimos lo que ellas hacen, lo hacemos por un motivo bien distinto. En el hombre encontramos la huella del creador y en Él encontramos el mandato del amor al hombre y así, a la vez que nosotros servimos al más pobre, le anunciamos la Buena Noticia de Cristo resucitado, su grandísima dignidad y la belleza del destino que les espera. No ha habido nada más importante en la historia de la humanidad que el fenómeno del cristianismo, no ha habido algo más profundo ni que haya beneficiado más al ser humano que la llegada de Cristo Jesús a los corazones, y por eso la Iglesia cada vez se sentirá más impulsada a anunciar esta Buena Noticia a los más pobres, y a llevarles desde la más profunda espiritualidad cristiana a la implicación con el destino temporal del hombre. Recta doctrina Casos que se sitúan en el epicentro de la polémica acaecida con la parroquia de San Carlos Borromeo de Madrid. Así, el obispo de Tarazona, Demetrio Fernández, insistió a los sacerdotes de su diócesis en fomentar la confesión de los pecados con confesión individual no impartiendo nunca la absolución colectiva algo que ya habían exigido el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, y el cardenal de Toledo, Antonio Cañizares. En su carta, pedía a sus presbíteros vestir como curas como gesto significativo frente a los que pretenden borrar toda huella de Dios en la sociedad en que vivimos. Con un vestido sencillo y austero, digamos a todos que somos sacerdotes y que estamos contentos de serlo ABC. es Más información en www. diocesispalencia. org