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ABC VIERNES 13 s 4 s 2007 INTERNACIONAL 37 Un pulso de la mafia a Hamás El secuestro de Alan Johnston, del que ayer se cumplió un mes, no es como los de los otros periodistas atrapados en Gaza. El turbio clan Durmush, la familia de gángsteres más poderosa de la franja, lo retiene para imponer sus reglas frente a Hamás POR LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN GAZA. Que Alan Johnston está en manos del clan de los Durmush es un secreto a voces en Gaza. A voces calladas. Porque en un sitio como la franja, donde uno no oculta que es del bando de Hamás, de Fatah o de la Yihad a riesgo de que un mal día le pueda costar la vida, la gente mira primero de soslayo y se cuida mucho de disimular cuando pronuncia el nombre de esta familia mafiosa que ha hecho de la industria del secuestro una forma de vida y de estatus. Los Durmush. Claro que lo tienen ellos murmura volviendo la cara hacia el mar en la terraza vacía del Hotel al Dira una fuente próxima a la Seguridad palestina, que no titubea al asegurar que la captura del corresponsal de la BBC, no es un secuestro de un periodista occidental como los anteriores Que a Johnston, dice, los Durmush no se lo han llevado sólo para sacar un buen puñado de dólares con que alimentar su milicia privada que proclaman hermana de Al Qaida, El Ejército del Islam encabezado por Mumtaz Durmush- y de paso apuntalar su inmunidad gangsteril. Sino para ganar peso y jugar con fuerza en una batalla que tiene que ver con el poder en las calles, con el control territorial y también con el honor: la que libran con Hamás, desde las filas del Ejército del Islam y los Comités Populares de la Resistencia que también lideran a través de los primos Zakaria y Muataz Durmush, para negociar con Israel la liberación del soldado judío Gilad Shalit, retenido por los tres grupos desde el pasado 12 de junio. Hamás estaba intentando marginarles del proceso, imponer sus reglas sin consultarles, pero ahora- -añade el informante anónimo- -la familia tiene algo que ellos, el Gobierno, quieren, el periodista, y si el Gobierno o la Autoridad Palestina pretenden cumplir sus promesas de rescatar a alguno de los dos cautivos, tendrán que pasar por los Durmush Y por el momento, no han conseguido arrancarles ni una prueba de vida de Johnston, que según la website Debka, próxima al Mossad israelí, durante marzo han buscado sin éxito una veintena de agentes del servicio secreto británico MI 6 enviados a la franja. Salida de los barrios más pobres de Gaza, luego enriquecida con la venta de verduras de la que pasaron a hacer fortuna con el negocio de las armas, el crimen organizado y el secuestro de periodistas extranjeros característico del modus operandi yihadista se ha convertido en la gran fuente de prestigio de este clan, que ha sabido aprovechar como ningún otro la anarquía y las luchas fraticidas entre Fatah y Hamás para crecer por su cuenta. De hecho, hasta hace muy poco, las relaciones de confianza entre los Durmush y el Movimiento Islámico eran profundas, como lo demuestra su complicidad en la captura de Shalit que hizo ayer diez meses y el presunto papel de intermediario que el Gobierno de Ismail Haniye jugó para que a manos de la familia llegara el millón de dólares cobrado en concepto de rescate por los dos reporteros de la Fox que liberaron en agosto tras dos semanas de cautiverio y una rocambolesca conversión de los rehenes al Islam Pero la camaradería se rompió a mediados de diciembre de 2006, cuando dos Durmush miembros de Fatah fueron liquidados por pistoleros del Movimiento Islamista pertenecientes a otro turbio clan, el Deri. La sangría se tradujo de inmediato en un acercamiento táctico de la familia al otro bando, el de Fatah, y en el inicio de una guerra contra Hamás que incluyó un fallido atentado el día 17 del mismo mes contra el El fotógrafo de la BBC secuestrado Alan Johnston AP Orígenes en la pobreza entonces ministro de Exteriores, Mahmud Al Zahar, más otro secuestro el uno de enero. El del peruano Jaime Rázuri, fotógrafo de France Press, al que según la vicecancillería del país latino- los Durmush trataban de intercambiar por los Deri que habían asesinado a los suyos. El último peón de este juego macabro es Alan Johnston. Su secuestro no es ideológico, al estilo de los de Al Qaida decapitando rehenes, -sugiere la fuente- -es parte de un pulso entre bandos muy poderosos... y debemos estar preparados, nadie sabe cuánto puede durar