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28 ESPAÑA VIERNES 13 s 4 s 2007 ABC Condenado a 39 años el conductor ebrio que atropelló a 34 personas en Oviedo GONZALO DÍAZ- RUBÍN OVIEDO. El juez de la Sala de lo Penal número 2 de Oviedo condenó ayer a Nino José Rodríguez Novoa, acusado de atropellar a 34 personas en la calle Mon de Oviedo, a 39 años y seis meses de cárcel por 17 delitos de lesiones, 14 faltas de lesiones y un delito de conducción temeraria. Pese a lo abultado de la pena, el acusado, que lleva ya dos meses en prisión preventiva, no cumplirá más de siete años y medio de cárcel ya que el Código Penal dicta que el acusado sólo puede cumplir el triple de la pena más alta que son dos años y seis meses. El acusado, con doble nacionalidad venezolana y española, cumple hoy dos meses de prisión provisional en el Centro Penitenciario de Villabona decretada por el juez al considerar éste que podía haber riesgo de fuga por parte del acusado. El devorapuntos del coche negro Un vigués acumuló en 9 meses 45 infracciones de tráfico, 28 por exceso de velocidad. Ha perdido 113 puntos. Tras un control orwelliano hasta que la DGT dio con él, afronta ahora la pérdida del carné y una posible pena de cárcel POR ÉRIKA MONTAÑÉS SANTIAGO. El turismo de color negro que ven en la imagen contigua cuenta cada una de sus salidas del garaje que su propietario, R. M. A. J, tiene domiciliado en Vigo por infracción. Apenas un mes después de ser matriculado, en abril de 2006, comenzó a acumular, una tras otra, 45 transgresiones según la Guardia Civil de Tráfico, contra la seguridad viaria hasta el pasado mes de febrero. Un osado parto que le valdría la retirada de su carné por puntos cada mes, ya que el automovilista juzgado como temerario y que fue localizado tras una prolífica investigación de la Dirección General de Tráfico (DGT) perdió 113 puntos desde la entrada en vigor del nuevo permiso, el 1 de julio de 2006. Así, este vecino de Vigo perderá directamente el carné durante seis meses, antes de que pueda volver a pasar por la autoescuela y superar un nuevo examen. Además, su delito continuado contra la seguridad del tráfico le puede convertir en el primer español que dirige su coche hacia la cárcel, ya que según el nuevo código se enfrenta a una pena de entre seis meses y dos años de prisión, así como a la posible privación de su derecho a conducir otros vechículos de motor entre uno y seis años. La temeridad se paga, y de qué manera, puesto que a R. M. A. J. su afición a la velocidad, que fue archivada por el sistema orwelliano de radares fijos en 28 ocasiones en viales de Galicia, Castilla y Léon y Andalucía, le costará 8.360 euros de sanción, si bien la Jefatura Superior de Tráfico de Galicia no descarta ampliar su ya de por sí amplísimo expediente con las factibles infracciones que haya acumulado entre el 1 de febrero pasado y hoy mismo. La nota remitida por el Subsector de Tráfico de la Guardia Civil por el caso de este vigués es implacable. Los reponsables 8.360 euros, hasta la fecha de Tráfico notifican que el infractor no sólo superó los límites de velocidad marcados- -se llevó la palma su tránsito por la A- 52, que une Benavente y Vigo, donde el límite es de 120 kilómetros por hora y el radar lo fichó a más de 230- sino que su osadía al volante puso en serio peligro a los usuarios de las carreteras por donde circuló. La preexistencia del peligro se constató, alega Tráfico, también con los datos relativos a la intensidad del tráfico viario en las carreteras y fechas en las que el vehículo investigado fue detectado por los radares de la DGT Es decir, que el turismo, por donde pasó, dejó huella. Ejemplos: cuando el conductor circulaba a 225 kilómetros por ho- ra en el kilómetro 222 de la A- 52, en Orense, se registró una intensidad de 493 vehículos con una velocidad media de 109,5 km h. En la autopista del Atlántico la AP- 9, entre Vigo y La Coruña, el radar fijo recogió la imagen del automóvil a 188 km h a la altura de Cangas de Reis (Pontevedra) con una afluencia de 776 vehículos. Poco le importó esa circunstancia a esta suerte de kamikaze gallego, quien intentó dar un nuevo volantazo hasta que se le echó el guante a tenor de la información de la DGT que señala que, agotados los procesos ordinarios para poder notificar las resoluciones al conductor se trasladó su expediente y se inició una investigación hasta dar con él. Los hechos se produjeron en la madrugada del 9 de noviembre de 2002, cuando Rodríguez Novoa entró al volante de su automóvil por la calle peatonal Mon, atestada de gente en un sábado. Lo hizo, según el juez, a una velocidad estrepitosamente elevada que cuantificó en 50 kilómetros por hora. La sentencia considera como atenuante su estado de embriaguez, que había consumido dos tequilas y cinco combinados de ron cuando, cuando comenzó una discusión localista entre Oviedo y Gijón Tras un altercado, en el que el acusado fue separado por uno de sus acompañantes, Rodríguez comenzó a proferir insultos y a gritar ¡Os voy a matar a todos! recoge el fallo. Dicho y hecho, el acusado cogió el coche y se introdujo por una calle peatonal perfectamente señalizada y sin alertar a los viandantes mediante las señales acústicas ni luminosas A su pasó dejó 34 heridos, algunos de los cuales no se han recuperado de sus heridas hasta el pasado otoño. El condenado, que se verá privado además durante ocho años del carné de conducir, deberá indemnizar también con 25.640 euros a Carlos Álvarez Blanco, el único de los heridos que no alcanzó un acuerdo económico con la aseguradora del vehículo que lo arrolló. La defensa de Rodríguez pidió su absolución por considerar que intentó huir de la zona, presa del pánico de un grupo de personas que le perseguían para agredirle. Dos tequilas y cinco cubatas Imagen captada por un radar de una de las 28 infracciones de velocidad que cometió el conductor DGT Localizan cuatro embarcaciones clandestinas, tres vacías, en las costas canarias en sólo doce horas ERENA CALVO LAS PALMAS. La Organización Internacional de las Migraciones (OMI) advertía este martes de un posible repunte en la llegada de embarcaciones clandestinas desde las costas africanas. Sólo dos días después alcanzaban el Archipiélago cuatro barquillas en menos de doce horas. Las tres primeras pateras no fueron detectadas por los sistemas de vigilancia y se localizaron ya vacías en el sur de Gran Canaria. Efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil continuaban con la búsqueda de sus ocupantes a última hora de ayer, tras localizar a 17 de los inmigrantes mientras trataban de huir hacia el interior de la isla, para esconderse en una zona de barrancos. Todos ellos son de origen magrebí y se encontraban en aparente buen estado de salud. La cuarta embarcación arribó a Fuerteventura, también en la provincia oriental, con 36 indocumentados a bordo de origen subsahariano, procedentes de la República de Guinea, Costa de Marfil, Nigeria y Liberia, precisaron fuentes de la Guardia Civil. Este grupo fue localizado por una patrullera del Instituto Armado el miércoles por la noche a cinco millas de Pozo Negro, en el municipio majorero de Antigua, y fueron trasladados a tierra por los agentes. Al cierre de esta edición, fuentes de Salvamento Marítimo informaron de que no se esperaban, por el momento, más llegadas en las próximas horas. El buen estado del mar, explicaron a este periódico informadores de la Benemérita y de la Cruz Roja, está propiciando el incremento en la salida de embarcaciones clandestinas desde las costas africanas, no sólo desde la zona subsahariana, sino también desde Marruecos, desde donde se presume partieron las pateras que alcanzaron Gran Canaria.