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ABC JUEVES 12- -4- -2007 Una muestra y la edición de sus aforismos evocan la figura y la obra de Elias Canetti 79 La familia de Frida Kahlo disputa las ganancias de su imagen M. M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. Hace apenas dos décadas, Frida Kahlo era prácticamente una desconocida fuera de México, eclipsada su figura por la oronda del muralista Diego Rivera, su marido. Las obras de la pintora las atesoraba casi en exclusiva Dolores Olmedo, quien las había adquirido a instancias del propio Rivera. Hoy, sin embargo, el trabajo de Frida es reconocido internacionalmente. Y, ante todo, es un fenómeno comercial. Sus parientes más o menos directos intentan hacerse con el control de la explotación de cuanto rodea a la artista. La hija, la nieta y la bisnieta de la hermana pequeña de la artista, Cristina, integran la compañía Frida Kahlo Corporation (FKC) que expide licencias para comercializar el nombre y la imagen del personaje a cambio de un porcentaje sobre las ventas. La sobrina nieta de Frida, Mara Romeo, explicó a la agencia Efe que la compañía surgió a raíz de un libro que hablaba muy mal de su abuela, un año menor que Frida. Aunque rehusó aportar cifras sobre los resultados económicos (sólo reveló que aún no son autosuficientes) la descendiente de Kahlo sostiene que a su tía abuela, una fervorosa defensora del comunismo, no le hubiese importado que alrededor de su figura se desarrollara una actividad eminentemente capitalista: Mientras fueran empresas mexicanas que crearan empleos para los mexicanos, que los productos fueran artesanales y se vendieran en el resto del mundo, yo creo que ella estaría de acuerdo Sin embargo, Romeo estima que Frida no hubiese autorizado la comercialización de cosas horribles y feas para que hicieran negocio gente que ni siquiera sabe quién es ella ni lo que representa Por ahora, los productos sobre los que la empresa ha ejercido sus derechos son un tequila, unas gafas y una muñeca. Pero los abogados de FKC intentan dar con los cientos de comerciantes que venden todo tipo de cachivaches con la imagen de Frida. Uno de los más populares es la típica bolsa de hule para hacer la compra con el rostro de Frida. Burgos: Cambiaría el González- Ruano por volver a escuchar la voz de Rocío El escritor y columnista de ABC obtuvo ayer el premio de Periodismo que otorga Mapfre por su Tercera Qué no daría yo, Rocío... un homenaje a Rocío Jurado ANTONIO ASTORGA MADRID. Hay tres artículos en la vida de Antonio Burgos que él hubiese preferido no haber cincelado jamás: Los zapatitos del Niño (a la memoria de su querida madre) Farol de cruz de guía (en recuerdo de su querido padre, nazareno del Gran Poder, en la primera Semana Santa que le faltó, y por el que le fue concedido el premio Romero Murube) y Qué no daría yo, Rocío... publicado en la Tercera de ABC el 2 de junio de 2006, el día en que arrancaba la larga vida de la inmortalidad del arte, de su niña Rocío. Esa Tercera fue premiada con el XXXII González- Ruano de Periodismo, de la Fundación Mapfre, por un jurado presidido por el maestro de la columna Manuel Alcántara. Antonio Burgos, también premio Cavia, no quería ver la muerte de la paloma brava que abrazaba mundos enteros con los vientos de sus alas. Como su Chipiona natal, que esa tarde negra se despertó con la mar embravecida, el viento agitado, bravucón, desmelenado, fiero, y el recuerdo de Rocío sobre el libro de arena de la playa. El día que murió la niña Rocío a Antonio Burgos se le heló el corazón: Me llamó Santiago Castelo, después de la reunión del Consejo de Redacción, y me comunicó que nuestro director, José Antonio Zarzalejos, quería que yo hiciera la Tercera sobre Rocío Jurado Y le salió la Tercera de su alma resquebrajada, rota por la pena y el dolor. Empleó en escribirla el tiempo que tardó en teclear esa poesía en prosa de amor a su niña Rocío, que me honró con su amistad: juntos hemos pasado muchos y buenos ratos, y juntos seguimos pasando muchas penas evoca el autor. Porque en la radio de cretona de nuestra memoria, en las tardes de peticiones del oyente y discos dedicados, la voz de Rocío se seguirá escuchando por muchas primaveras. ¿Qué le dirá su niña Rocío cuando se haya enterado de la noticia del premio? Antonio Burgos rescata la frase del estribillo de una chirigota de Cádiz- Los porteros automáticos que se llamaban así porque iban enfundados con la equipación de los cancerberos de fútbol y en el pecho llevaban el teclado de un portero automático- que venía a decir así: Diez años cobrando el paro sin ayuda familiar. A Fraga le digo chungo y a ti, Felipe, no te digo na, no te digo na, no te digo na... Rocío Jurado me llamaría y me diría: ¡Niño! qué plan, María Quetajo. ¡Niño! que no te digo na, que no te digo na, que no te digo na... Era una frase cómplice, un guiño entre el escritor y la niña Rocío de esa luna blanca que amaneció y la vio dormida. Ese 2 de junio, viernes, de dolores, en que la Tercera de Antonio Burgos circulaba de mano en mano por la cuna chipionera de Rocío, el escritor- -junto a Curro Romero y a Antonio Martín, compadre en los Carnavales del Faraón de Camas- -caminó tras el féretro de Rocío por las calles de Chipiona. Una mujer se les acercó, les paró y les dijo algo que no olvidarán: Lo más bonito de Rocío era los grandes amigos que tenía La última vez que Antonio Rocío, ay, mi Rocío Antonio Burgos, con uno de sus fieles y amados felinos RAÚL DOBLADO El escritor publicará en mayo sus recuerdos junto a la más grande en el libro Rocío, ay, mi Rocío Burgos vio a su niña Rocío fue en mayo pasado. Junto a su mujer, Isabel, fue a visitarla a su casa de La Moraleja. Rocío quería contarle su vida para que la escribiera: Nos vemos en Yerbabuena y ahí, de verdad, vamos a terminar el libro se despidió. Ese libro lo acaba de entregar a la imprenta Antonio Burgos: Se lo debía a Rocío. Se titula Rocío, ay, mi Rocío y en él cuento mis recuerdos junto a ella. Es un libro para reír con su alegría y para llorar porque se ha ido. Pero yo, sin ninguna duda, cambiaría el premio González- Ruano de Periodismo por volver a escuchar la voz de Rocío El escritor incorpora en su obra un cancionero con más de doscientas de las piezas que Rocío cantó. Qué no daría hoy Antonio Burgos por volver a escuchar, en algún lugar de la Caleta de Cádiz, la voz de su niña Rocío. ABC. es Tercera de ABC premiada de Antonio Burgos en abc. es cultura