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36 INTERNACIONAL El terrorismo golpea el Magreb JUEVES 12 s 4 s 2007 ABC El Rey y Zapatero muestran su solidaridad al presidente argelino ABC MADRID. El Rey de España, Juan Carlos I, llamó ayer por la tarde al presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, para transmitirle sus condolencias por los atentados de Argel, informó la Presidencia argelina. Don Juan Carlos expresó su simpatía y profunda solidaridad hacia el pueblo argelino y condenó con la mayor firmeza los actos terroristas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, también condenó los atentados en un telegrama enviado a Buteflika, en el que le traslada su solidaridad Profundamente conmovido por la terrible noticia de los trágicos atentados terroristas, quiero hacerle llegar en mi nombre y en el del Gobierno de España mi solidaridad más profunda y mi más firme condena indicó Zapatero en el telegrama, informaron a EP fuentes de Moncloa. Al mismo tiempo, la Presidencia alemana de turno de la Unión Europea (UE) expresó su conmoción y rechazo. La Presidencia está horrorizada por los atentados ocurridos en el centro de Argel y en una comisaria de la policía, según el comunicado del Ministerio de Exteriores, en el que se condenan los ataques y se hacen llegar las condolencias a los familiares de las víctimas. Mientras que el Gobierno de Estados Unidos decía que no le sorprendería que la red terrorista Al Qaida estuviera involucrada en los ataques de Argel, que condenó, el secretario general de la ONU, Ban Ki- moon, sostuvo en un comunicado que estos incidentes deplorables muestran la necesidad urgente de una acción internacional concertada contra el terrorismo. El terrorismo socava el funcionamiento normal de las sociedades y afecta a la vida diaria de la gente declaró. Ban puso de manifiesto que las víctimas eran civiles inocentes y transmitió sus condolencias a los familiares y al Gobierno. Francia expresó su solidaridad a Argelia y a Marruecos en la lucha contra el terrorismo, tras los dos ataques de ayer en Argel y los sucesos de la víspera en Casablanca. Al expresar su horror e indignación el ministro de Exteriores, Philippe Douste- Blazy, manifestó sus condolencias a los allegados de las víctimas y aseguró a las autoridades argelinas la plena solidaridad de Francia. Un hombre herido en el atentado de Argel es ayudado por un transeúnte, instantes después de producirse la explosión EPA Condena de la UE y de EE. UU. UN RIESGO CONFIRMADO Los peligros de desestabilización para la región derivados de la reactivación del terrorismo en el Magreb plantean implicaciones muy relevantes para España bíes que en ocasiones sirvieron para abortar otros atentados. A comienzos de esta misma semana tres terroristas se suicidaron en Casablanca al detonar sus cargas explosivas con el fin de evitar su detención por parte de la policía. El desenlace se produjo durante una redada en el marco de las investigaciones abiertas tras el suicido de otro terrorista el pasado 11 de marzo. En el verano de 2006 una importante célula terrorista fue desmantelada, siendo el objetivo de la misma la comisión de atentados suicidas que no habían llegado a materializarse desde mayo de 2003, cuando 45 personas murieron en Casablanca tras la explosión coordinada de varias bombas en cinco escenarios. Si bien con anterioridad la violencia de inspiración islamista había sido frecuente en el país, fue aquel el primer atentado suicida relacionado con la oleada de terrorismo internacional en la que también puede inscribirse la masacre del 11- M en Madrid. De hecho, varias de las personas acusadas de vinculación con los atentados de Casablanca mantuvieron estrecho contacto con algunos de los sospechosos de haber organizado y perpetrado los atentados de Atocha. En respuesta a los ataques suicidas de Casablanca, el régimen marroquí procedió al encarcelamiento de varios miles de personas, siendo acusados unos novecientos de ellos de estar relacionados con dichos atentados. Tan drástica iniciativa, acompañada de otras medidas antiterroristas coactivas, dificultó la preparación de atentados evitando nuevas acciones terroristas. No obstante, la reacción gubernamental puede haber facilitado la radicalización de individuos mediante su contacto en prisión con extremistas islamistas que habrían podido así adoctrinar a personas agraviadas que, probablemente, en muchos casos carecían de conexión alguna con la violencia de la que se les acusaba. Es posible también que esa experiencia haya coadyuvado a la consolidación de un movimiento islamista mejor organizado, aumentándose así el desafío que Al Qaida desea, sin duda, plantear a un Estado al que califica de apóstata, considerándolo, por tanto, como un legítimo blanco de su violencia. Los peligros de desestabilización para la región que se derivarían de la reactivación del terrorismo en el Magreb plantean, por supuesto, muy relevantes implicaciones para España. De hecho, se cree que la Rogelio Alonso Profesor Ciencia Política Universidad Rey Juan Carlos os recientes atentados terroristas en Argelia y Marruecos confirman los riesgos sobre los que diversos servicios de inteligencia han venido advirtiendo a lo largo de los últimos meses. El anuncio en enero de este año de la formación de la denominada Organización de Al Qaida en el Magreb Islámico, en la que quedaba integrada la organización terrorista de origen argelino conocida como Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, hacía presagiar un perfeccionamiento de la cohesión ideológica y operativa de activistas en la zona que se tradujera en violencia como la que acaba de perpetrarse. En los últimos meses, otras acciones terroristas coordinadas se habían cobrado ya en Argelia decenas de víctimas aportando indicadores claros de lo que podía llegar a suceder. Asimismo, la preocupante materialización de la amenaza ha ido precedida de constantes detenciones en los dos países magre- L referida respuesta gubernamental en Marruecos incentivó a numerosos activistas islamistas a dirigirse a Europa en busca de refugio ante la posiblidad de su detención. Una tendencia similar se apreció en el pasado en relación con naciones como Siria y Argelia, país este último en el que acaba de producirse una masiva amnistía de islamistas. Por ello, estos factores, junto al constante señalamiento de nuestro país como objetivo del terrorismo propugnado por Al Qaida y grupos afiliados, han dificultado la compleja tarea de contener la amenaza del terrorismo internacional en nuestra sociedad. Asimismo, las garantías de sistemas democráticos como el nuestro impiden determinadas iniciativas antiterroristas que sí son aplicadas con menor resistencia en regímenes carentes de una plena democracia, cual es el caso de Argelia y Marruecos. Tampoco debe olvidarse que la mayor parte de las personas detenidas en España a lo largo de los últimos años por su vinculación con el terrorismo yihadista provienen de países como Argelia y Marruecos en los que no han dejado de desarrollarse redes neosalafistas con la intención de extender la violencia de inspiración islamista que acaba de reaparecer. La interrelación de sus integrantes, desbordando fronteras, ha sido constante e intensa, demostrando que las amenazas en zonas vecinas como éstas repercuten directamente sobre nuestra seguridad.