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34 INTERNACIONAL www. abc. es internacional JUEVES 12- -4- -2007 ABC El primero de los atentados, con un vehículo contra al palacio de Gobierno, provocó más de una decena de muertos y cuantiosos daños materiales en el edificio EPA Al Qaida siembra de cadáveres Argel y reivindica el doble atentado en otro día 11 Tres kamikazes dejan más de veinte muertos y 220 heridos al explotar sus vehículos bomba contra el palacio de Gobierno y una comisaría s Los terroristas utilizaron 1.900 kilos de explosivos LUIS DE VEGA CORRESPONSAL CASABLANCA. Al Qaida reaparece con toda su fuerza, y con ella, la sangre, esta vez en las ciudades del Magreb. Ayer, también en día 11 (Nueva York, Madrid... el grupo terrorista recientemente apadrinado por la red de Bin Laden- Al Qaida del Magreb Islámico -golpeaba el corazón de Argelia. Tres vehículos bomba conducidos por otros tantos kamikazes hacían explosión a media mañana y casi de manera simultánea, uno junto a la sede del palacio del Gobierno y los otros dos en el complejo policial de Bab Ezzouar, barrio cercano al aeropuerto de la capital argelina. Al cierre de esta edición, el trágico balance era de 24 muertos y unos 220 heridos, aunque el número de fallecidos seguía aumentando. Una llamada a primeras horas de la tarde a la televión qatarí Al Yasira reivindicaba las dos acciones, en las que, según desvelaban, habían intervenido tres suicidas, cuyas imágenes el grupo terrorista colgaba en internet minutos después. zouar, uno, pilotado por Zubeir Abu Sajida, con otros 700 kilos de explosivos, fue dirigido contra la sede de Interpol, mientras que el tercero, a cargo de Abu Dajjana, explotó en la sede de las fuerzas especiales de la Policía. En el primer atentado, el kamikaze quiso forzar su entrada en el palacio gubernamental. Al serle impedida la entrada, se dirigió hacia un lateral del edificio, donde provocó la explosión, que hizo saltar por los aires, destrozados, a varios policías que lo custodiaban y a algunos transeúntes, y que provocó que se desplomaran con estrépito ventanas y cristales. El segundo ataque, con los dos vehículos restantes, provocaría al menos 11 muertos y más de medio centenar de heridos, además de cuantiosos daños en la comisaría de policía. Se trata de los peores ataques en este país de los últimos años. De esta forma se confirman los deseos de los terroristas de elevar el grado de presión sobre el presidente Abdelaziz Buteflika, en el poder desde 1999 y que ha hecho de la Carta por la Paz y la Reconciliación Nacional aprobada en 2005 uno de los pilares de su segundo quinquenio de mandato. Gracias a ella más de 2.600 presos fueron puestos en libertad, aunque en las últimas semanas algunos ya han sido detenidos por formar parte de células vinculadas a Al Qaida. siones de ayer. El primer ministro, Abdelaziz Belhadem, dijo en la radio pública que se trata de atentados criminales y débiles cometidos en un momento en el que el pueblo pide la reconciliación nacional El Gobierno ha negado en varias ocasiones la capacidad operativa de los terroristas y varios de sus miembros han afirmado que no son más que unos cuantos desarrapados que malviven en las montañas. Algunos analistas consultados el pasado marzo por ABC negaron también que los radicales tuvieran infraestructura suficiente para dar un gran golpe en el centro de la ciudad, como finalmente ocurrió ayer. Los muertos en el gigante magrebí se suceden a diario, como una tragedia casi cotidiana, desde los años noventa. Pero esa guerra que libran el Estado y los radicales islámicos tiene como escenario principal los pueblos, las carreteras secundarias y las montañas de la región de la Kabilia y de De Jerusalén a Al Andalus En su comunicado, Al Qaida jura que no descansará hasta liberar la tierra del islam desde Jerusalén hasta Al Andalus Además, especifica que el atentado contra el palacio de Gobierno corrió a cargo de Muaz Bin Jabal, que transportaba 700 kilos de explosivos. Según los terroristas, de los dos vehículos utilizados en Bab Ez- El fuerte despliegue de seguridad que de manera permanente rodea a todos los edificios públicos, sedes diplomáticas, hoteles, grandes empresas y otros intereses turísticos y económicos no impidió las explo- Pese al fuerte despliegue