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ABC MIÉRCOLES 11 s 4 s 2007 CIENCIAyFUTURO 83 El chatarrero espacial Norton Sales, una peculiar empresa especializada en el desguace de cohetes, se dedica desde una nave industrial y un descampado en Los Ángeles a vender toda clase de piezas sobrantes del programa espacial de los Estados Unidos POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Desde un rincón más bien cutre de Los Ángeles, la compañía Norton Sales ha encontrado un rentable nicho a la hora de reciclar chatarra. Pero con una peculiaridad. Su negocio se basa en revender toda clase de piezas sobrantes del programa espacial de Estados Unidos. Un inventario increíble de válvulas, tubos, motores, tanques y cachivaches que fácilmente podrían encontrar acomodo entre las exhibiciones de cualquier museo de ciencia y tecnología. Sus existencias se encuentran albergadas en una nave industrial y un descampado situados en North Hollywood, aunque por supuesto también sirven pedidos por internet (www. nortonsalesinc. com) Su variada clientela está compuesta por toda clase de personajes, desde coleccionistas privados de artilugios espaciales hasta mecánicos de coches musculosos, pasando por decoradores de la meca del cine o improvisados constructores de cohetes que operan alentados por el final del monopolio gubernamental en materia espacial. Sin necesidad de rebuscar mucho, entre las existencias de Norton Sales se pueden encontrar joyas como una copia gemela del motor del módulo de mando utilizado hace ya cuarenta años para devolver hasta casa a Buzz Aldrin y Neil Armstrong después de haber pisado por primera vez la superficie de la Luna. O piezas de un gigantesco Saturno V el cohete más poderoso utilizado por la NASA en sus gestas tripuladas. O una pila de esferas de titanio, empleadas en su momento para almacenar el oxígeno líquido utilizado como combustible espacial. En este cementerio de repuesto espaciales, según la descripción utilizada recientemente por el diario Los Angeles Times hay precios para todos los bolsillos. Las piezas más cotizadas pueden superar el millón de euros. Pero para los coheteros embarcados en la construcción de prototipos a bajo costo, esta tienda de chatarra estelar no tiene precio ya que permite encontrar toda clase de piezas usadas a una fracción de su precio original. La idea de Norton Sales se remonta a los años sesenta cuando un avispado empresario de la hostelería, llamado Norton Holstrom, empezó a comprar los excedentes y desechos de la incipiente industria aeroespacial de California. Su sentido de la oportunidad fue especialmente providencial porque el gobierno de Estados Unidos, espoleado por el lanzamiento del satélite soviético Sputnik 1 en octubre 1957, se embarcaba en esos momentos en una titánica carrera por la conquista del espacio. Varias de las empresas contratistas de la NASA operaban en torno a la ciudad de Los Ángeles, con un volumen de actividad acorde al enorme esfuerzo financiero del gobierno federal, que por entonces dedicaba a la NASA un presupuesto diez veces superior al actual. Con dos camiones y una serie de almacenes, Norton Holstrom empezó a acumular su cotizada chatarra comprada a empresas como Douglas Aircraft, Aerojet o Rocketdyne. Con todo, ese casi febril volumen de actividad empezó a decrecer con la gran merma experimentada por la industria aeroespacial del sur de California a partir de los años ochenta. De hecho, esta especial chatarrería se encuentra actualmente regentada por un inmigrante guatemalteco, Carlos Guzmán. Lo que explica por qué Norton Sales presume ahora de hablar español, aunque sea sin la ñ La Corte Europea niega el derecho a implantar un embrión sin permiso del padre EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. La Gran Cámara de la Corte Europea rechazó ayer, como última instancia judicial de apelación, el derecho de una mujer a recibir la implantación de un embrión congelado, dado que su ex compañero, que accedió a la fecundación in vitro realizada en 2001, ya no desea tener un hijo. El Tribunal determinó por unanimidad que los seis embriones congelados en su momento no tienen derecho propio a la vida. Por una clara mayoría de trece jueces contra cuatro, el veredicto también rechazó discriminación hacia la mujer, la inglesa Natallie Evans, de 26 años, pues no existe derecho a una implantación sin el consentimiento de quien aportó el esperma, a pesar de que ella no puede ser madre de otro modo ya que le fueron extirpados los ovarios durante un tratamiento por cáncer. Evans adujo en el pleito que si se hubiera quedado embarazada de modo natural, el embrión habría seguido su curso vital aunque su ex compañero, Howard Johnson, del que se separó en 2002, ya no deseara compartir el cuidado del hijo concebido. Por su parte, Johnson indicó que la congelación de los embriones supone aplazar la decisión de si realmente se quiere más adelante formar una familia. La ley británica amparaba ya a Johnson al establecer que el consentimiento de ambos progenitores es necesario en el momento en que se vaya a implantar el embrión, y así lo establecieron varios tribunales del Reino Unido. Ante esa negativa, Evans acudió al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en marzo del año pasado se pronunció también contrario a la petición. La apelación contra esta sentencia ha sido ahora desestimada. Estoy afligida por la decisión. Es muy duro para mí aceptar que los embriones serán destruidos declaró Evans tras la última palabra judicial sobre su caso. Por su parte, Johnson consideró que el sentido común ha prevalecido; debo de poder elegir cuándo y con quién quiero tener un hijo La Sociedad británica de Fertilidad también se felicitó por la sentencia, ya que es lo único sensato que el tribunal podía hacer; la ley británica es muy clara en su principio de responsabilidad compartida Más información sobre la empresa: http: www. nortonsalesinc. com Prevalece el sentido común Joyas de la carrera espacial Piezas expuestas para la venta por Norton Sales en su nave industrial a las afueras de Los Ángeles ABC VidaCord, primer banco privado de sangre de cordón umbilical de España EP MADRID. VidaCord se convirtió ayer en el primer banco privado de sangre de cordón umbilical de España, tras conseguir la licencia que necesitaba para poner en funcionamiento su laboratorio de Alcalá de Henares (Madrid) cumpliendo los requisitos impuestos por el Gobierno en el decreto que regula la actividad de estos centros desde noviembre de 2006. Por su parte, Crio- Cord, la segunda empresa que solicitó el permiso el pasado enero a la Comunidad de Madrid, espera conseguirlo este mes, informaron fuentes de la compañía. Aunque ambas acatan el decreto, están en desacuerdo con él por considerar que limita la iniciativa privada y la libertad de los padres que hacen la donación, ya que el producto deberá estar disponible para quien lo necesite y no sólo para sus familias. La firma asturiana Vidacord pidió licencia para abrir su laboratorio en Asturias y no le fue concedida. Ante la negativa, la empresa acudió a la Comunidad de Madrid, desde donde dará servicio a toda España. El servicio tiene un coste de 1.900 euros: 450 al firmar el contrato, otros 450 a la llegada de la sangre a la instalación y una vez verificada la viabilidad, y los otros 1.000 en tres anualidades. Todo el dinero será devuelto si la sangre es requerida por la sanidad pública. Más información en: http: www. vidacord. es