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76 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 11- -4- -2007 ABC ETA surge del franquismo: la fundan los vencedores de la guerra en el País Vasco Jon Juaristi pone de largo su primera novela, La caza salvaje una misa negra sobre el sangriento siglo XX ANTONIO ASTORGA MADRID. Martín Abadía es un cazador maldito, y salvaje, al que un rayo desmembrará en dos, y lo convertirá en pura entelequia. Martín Abadía es un depredador astuto y amoral que durante medio siglo campará a sus anchas por un inmenso coto de caza salvaje, origen del mito paneuropeo. Esa leyenda la utilizan los antropólogos para describir el cortejo de depredadores que, surgidos del infierno, recorren los bosques de noche. Son las mesnadas del odio, la santa compaña, el ocaso de los dioses. Y el núcleo de la religión nacionalista en el periodo de ascenso del nazismo en Europa apunta Jon Juaristi, ensayista, linguista y colaborador de ABC, que debuta en la novela, apasionantemente escrita, con La caza salvaje (Planeta) premio Azorín. La caza salvaje es un mito suicida del terrorífico siglo XX y la moral del depredador. Es la pura ética del protagonista del relato de Juaristi, Martín Abadía, un cura nacionalista vasco sin carácter que ha perdido la fe en Dios y que funciona por el mundo con la idea de Karamazov: Si Dios no existe todo está permitido En un tiempo de asesinos ese depredador infame e indigno también se apunta a los asesinos. Es la metáfora del País Vasco, escruta Juaristi: La caza salvaje es la misa negra de un mundo caído, lo más parecido al infierno, donde el bien cohabita en el rasgo altruista La caza salvaje no es una novela anticlerical, sino que está aliñada de aventura, tragedia edípica, melodrama y relato hematófago. Martín Abadía comienza luchando junto a los gudaris que defienden la República española, y cierra su medio siglo de tráfago fulminado por un rayo. ¿Cincuenta años de engaño y traición plenamente actuales? ...Y de trapicheos y trapacerías que pueden verse como la metáfora del nacionalismo vasco, aunque no quería bajar del nivel de la alegoría- -dice el autor- El nacionalismo vasco ha estado muy marcada por el oportunismo y la deslealtad, hasta con la República Jon Juaristi saluda a Carmen Iglesias, que ayer presentó la primera novela del filólogo y ensayista bilbaíno, La caza salvaje Martín Abadía es un hombre sin atributos, un moderno que cree que todo se reduce a la violencia y la voluntad de poder, en un nivel modesto y cutre: Pero no hay demasiada diferencia entre la falta de ética de Martín Abadía y la falta de ética de los dictadores, donde si hay un principio supremo es la voluntad de poder de cada uno. El perfil de Abadía es un perfil muy típico del fin de la modernidad: absolutamente sangriento en la Europa del siglo pasado Cínico y reo de su ficción, Martín Abandía no tiene filosofía y contempla el mun- ERNESTO AGUDO Martín Abadía, de gudari a nazi Carmen Iglesias: Esta novela es una ficción verdadera La académica Carmen Iglesias, estupenda lectora y crítica, confesó al presentar La caza salvaje que se ha apasionado durante la Semana Santa con la novela de Jon Juaristi: A pesar de que tenía mucho tiempo, la acabé en dos, tres días, porque me apasionó. Magníficamente escrita, La caza salvaje es un aviso para navegantes: las utopías totalitarias siguen estando en pie. No es una novela histórica, porque las novelas históricas suelen ser un fiasco en general. La caza salvaje es una ficción verdadera Martín Abadía, el protagonista, es un tipo indigno e infame, pero apasionante. Un jesuita heterodoxo que representa parte de lo que ha sido la historia del siglo XX. Es decir, los nacionalismos irredentos que se transforman en fascismos y en totalitarismos a lo soviético. Abadía miente muchísimo, pero cuenta cosas que responden a la realidad. Martín Abadía es un depredador astuto y amoral, un cazador maldito, un depredador que dispara contra lo que sea. Hay personajes reales con nombres supuestos y hay personajes ficticios que son los más verdaderos do como una especie de coto de caza privado. Es la moral del cazador que sustituye a la moral del guerrero y del clérigo Martín Abadía, el cazador maldito, se inventa historias allí donde recala (abrazando a los franquistas, luchando junto a los gudaris o entregando a la Gestapo a los judíos a quienes se supone que va a ayudar a escapar de Francia, pero de cuyos bienes se apropiará) Abadía es un fingidor. En ese sentido se acerca mucho, digamos, a la figura del literato de ficción, al novelista. Hubo muchos personajes así en la Europa de los años treinta, cuarenta. Tiene una idea fija, que es sobrevivir caiga quien caiga, una especie de conmovedora voluntad de sobrevivir sobre una filosofía muy básica: engañando, min-