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14 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LA VIUDA DE EL CHINO RELATA SUS ÚLTIMOS MOVIMIENTOS MIÉRCOLES 11 s 4 s 2007 ABC La voz y las manos delataron a El Chino en la reivindicación Su mujer le reconoció sin duda cuando vio el vídeo s Jamal Ahmidan durmió en Morata la víspera de los atentados NIEVES COLLI MADRID. Con soltura y naturalidad. Serena. Así se mostró ante el tribunal del 11- M la testigo protegida R- 22, viuda de Jamal Ahmidan El Chino muerto en Leganés y considerado el jefe operativo de la célula que preparó y ejecutó la matanza de los trenes de Madrid. Segura en sus respuestas, esta mujer reconoce sin ningún género de dudas que la voz de su marido es una de las que pueden escucharse en el vídeo de reivindicación de los atentados. Jamal era el del centro declaró ayer. Le conocí por la voz y por las manos que siempre había tenido finas, delicadas, de no haber dado un palo en su vida y que últimamente mostraban grietas y estaban ásperas y con callos Según él le dijo, por el frío y el cemento pues llevaba unos meses de obras en la finca de Morata de Tajuña (donde los terroristas prepararon las mochilas- bomba) Sin tanta seguridad, señaló que las dos personas que flanqueaban a su marido en ese vídeo podían ser, por su estatura y complexión los hermanos Mohamed y Rachid Oulad Akcha, también fallecidos en Leganés. Las respuestas de la testigo pusieron de manifiesto que El Chino llevaba una doble vida: la familiar y otra privada. Y de esta última, que incluía sus actividades, su trabajo, socios y amigos, mantenía a su mujer completamente al margen. No me contaba nada. En casa hablábamos de nuestro hijo, de nuestra vida, pero no me contaba ni sus negocios ni sus cosas explicó ella. La testigo nunca sospechó que su esposo estuviera implicado en los atentados del 11- M- -aunque le cree capaz de haberlos preparado dado su carisma de líder- -pese a que en las fechas posteriores estuvo varios días sin saber nada de él, circunstancia que Jamal justificó en su necesidad de estar tranquilo porque sabía que iban a ir a por todos los moros y porque se encontraba mal tras la muerte de tantas personas El Chino paraba poco por su casa, un piso en la calle Villalobos, y su mujer normalmente estaba sola con el niño Él le dijo que ya no se dedicaba a trapichear con droga y que su negocio era la importación de coches de Alemania para venderlos. Viajaba mucho, y por eso se ausentaba de Madrid con frecuencia. En los primeros días de marzo de 2004, realizó al menos dos viajes- -uno a Ibiza y otro a Bilbao- -y durmió varias noches, incluida la víspera de los atentados, en la finca de Morata de Tajuña, un terreno que El Chino arrendó, según le dijo a su mujer, porque quería vivir en el campo, tener animales y estar tranquilo En verano, cuando tuvieran hecha la piscina, podrían pasar allí los fines de semana. El mismo 11 de marzo, la testigo se levantó como cualquier otro día y llevó a su hijo al colegio, aunque llegaron tarde como consecuencia del caos que se adueñó de Madrid. Por ello, decidió quedarse en casa de su madre, cerca de la escuela. Sobre las doce de la mañana, recibí una llamada de Jamal explicó. Estaba en el piso de la calle Villalobos, le preguntó dónde había ido y si ella y el niño estaban bien. La mujer le dijo que sí y que se volvía a casa para verle, pero Jamal contestó que no podía esperarla Cuando El Tunecino era una influencia negativa Aunque Jamal Ahmidan no era una persona influenciable, sino más bien un hombre con capacidad de liderazgo su viuda considera que Serhane El Tunecino otro de los terroristas que se suicidó en Leganés, era una influencia negativa para El Chino Y ello porque, llevado por sus creencias religiosas radicales, le reprochaba que estuviera casado con una cristiana y que consintiera que su hijo fuera a la escuela, y no a la mezquita. La esposa de Jamal Ahmidan confirmó ayer que el hijo de ambos cursa sus estudios en un colegio católico. A pesar de sus frecuentes ausencias, El Chino solía llevarse los fines de semana al niño, que incluso llegó a estar en la finca donde los terroristas prepararon las bombas. llegó, él ya se había marchado. Volvió a saber de él el día 12. La llamó para decirle que se marchaba a Francia. Al cabo de dos o tres días, volvieron a hablar, y Jamal le contó que había cambiado de opinión y que se había quedado en el norte (luego supo que estaba en Pamplona) A partir de ese momento, El Chino apagó el móvil y su esposa no tuvo más noticias hasta pasados otros cuatro o cinco días. Entonces, cerca del El día de los atentados El tribunal durante la sesión de ayer día 17, se presentó en casa. Y esa vez, se quedó. Juntos, en la finca de Morata y con la familia de ella, pasaron el día de San José. Era la tercera vez, y fue la última, que la testigo iba a esa casa, donde su marido pasaba tiempo con los chicos aunque ella no sabía quiénes eran. Estaba todo super sucio y super tirado y la cocina era un desastre explicó. Comprobó que habían hecho obras, pero no vio nada que POOL pudiera parecer sospechoso. En la anterior ocasión, había ido con su hermana, pero Jamal no las había dejado entrar a la casa porque nos chicos están rezando les explicó. Tras la reunión familiar, Jamal nos llevó a casa y se marchó. Me dijo que luego volvería, pero no lo hizo Nunca más le vio. En ese momento ella sospechó que había vuelto a trapichear con droga, pero jamás de su participación en el 11- M, sobre lo que, de hecho, ni siquiera le preguntó. Sólo una vez, cuando Jamal estaba preso en Marruecos (de donde volvió radicalizado en sus creencias religiosas) le mencionó la guerra de Irak y reprochó a los españoles que se quedaran callados Le contesté que esto es una democracia y que no íbamos a salir a la calle con metralletas, como ellos. Nunca más me comentó nada A partir del 19 de marzo, sólo hablaron por teléfono hasta que se produjo la detención de la hoy testigo. Después apagué el móvil y lo siguiente que supo de su marido fue tras la explosión de Leganés. Ese 3 de abril tampoco hablaron. La última vez Doble vida Germán Yanke EL LÍO DE DÍAZ DE MERA espejada ya la fantasía (malintencionada) de que en Leganés no hubo suicidios, sino una conspiración policial, que ha resultado más falsa que Judas, vayamos con Díaz de Mera. En primer lugar para recordar que, en la famosa entrevista en la que salió a relucir lo del informe sobre las D relaciones entre ETA y el terrorismo islamista, el ex director general de la Guardia Civil explicó que lo que había ocurrido en el piso de los terroristas es que, cercados, se suicidaron. Vamos, que nada de fantasías, que eran suicidas y no suicidados Suicidas fanáticos, como se ha visto a lo largo de estas jornadas del juicio que eran en todo. Suicidas que se adosan los explosivos al cuerpo, que llaman por teléfono para despedirse porque se creen unos héroes, que piensan que la oración es el griterío de la muerte. Suicidas que no se arrepienten, que no se van avergonzados. Suicidas que se llevan por delante las vidas de otros. Suicidas, sí, pero asesinos. En segundo término para analizar su cambio de actitud y su falta de información, que es sorprendente. ¿Se quería el juicio para saber la verdad y no vamos a saber quién es su informante? Es de esperar que el policía sea citado y se pueda confrontar la versión del ex director general, que me sigue pareciendo, cuando menos, sorprendente. Y ahora resulta que el documento fue, dice con comillas, manipulado aunque cita de memoria y no sabe bien en que consisten los cambios, si los hubo, ni la intención, ni si el rigor está antes o después. Y además no sabía que es uno de los unidos al sumario. Deberíamos saber si el informante es el que ahora niega haber dicho lo que Díaz de Mera dice que le dijo. Deberíamos saber por qué el eurodiputado del PP se ha metido en este lío esperpéntico. ABC. es Siga en directo las sesiones del juicio del 11- M desde abc. es