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ABC MARTES 10- -4- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 75 UN FÁRMACO CONTRA LA ADICCIÓN La cocaína en el cerebro Neurona transmisora Dopamina empaquetada en vesículas Núcleo accumbens Sin vacuna Barrera hematoencefálica COCAÍNA CEREBRO Con vacuna Anticuerpos COCAÍNA Transportador de dopamina funcionando normalmente Receptores de dopamina Neurona receptora Transportador de dopamina bloqueado por la cocaína Sangre La cocaína no accede al cerebro Estimula la producción de neurotransmisores COCAÍNA PLACER esponja 3 Absorben la sustanciaalcomo unanervioso e impiden su acceso sistema central. El objetivo es que el consumidor no obtenga el placer que espera PLACER Ciento cincuenta españoles probarán la primera vacuna contra la cocaína Tres hospitales participarán en un ensayo internacional para demostrar su eficacia s La industria farmacéutica pone a prueba otros fármacos antiadicción contra la nicotina N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. ¿Puede un toxicómano liberarse de su adicción si no percibe efecto alguno al consumirla? ¿Y un fumador compulsivo? Las compañías farmacéuticas ponen a prueba nuevos tratamientos que bloquean en el cerebro las sensaciones placenteras que originan la nicotina, la cocaína o la heroína, entre otras sustancias adictivas. Son las vacunas antiadicción Quienes trabajan con ellas dicen que es como coserle la boca a un comedor compulsivo Ciento cincuenta españoles probarán la eficacia de una de ellas para desengancharse de la cocaína a finales de año. La base de este tratamiento antiadicción es la de una terapia inmunológica. Las vacunas administran o generan anticuerpos que secuestran la droga de abuso en el torrente sanguíneo antes de alcanzar el cerebro. Ni la nicotina, ni la cocaína provocan en el organismo una respuesta inmunológica, como ocurre con los virus y las bacterias que causan enfermedades. La respuesta inmune o los anticuerpos los genera la vacuna y se adhieren a la sustancia de abuso. La unión genera un compuesto demasiado grande para cruzar la barrera hematoencefálica, el obstáculo que pone el torrente sanguíneo para proteger el cerebro. Con esta maniobra, las vacunas disminuyen o eliminan el placer asociado al consumo. Los ensayos clínicos necesarios para ponerlas en el mercado ya están en marcha. La vacuna antitabaco es la que lleva más ventaja. Los estudios en voluntarios necesarios para comercializarla entrarán el próximo año en la última etapa de pruebas clínicas y podría aprobarse en tres o cuatro años. Con ella los fumadores tendrán una ayuda más para dejar de fumar, y se confía en que los que aún no han fumado puedan también vacunarse para no caer en la tentación. El fármaco consigue que la sustancia no llegue al cerebro y no se produzca adicción, por lo que podría ayudar a prevenir el consumo en adolescentes. Se piensa que también evitará recaídas en personas que han abandonado el hábito, y podrá ayudar a mujeres embarazadas. Estudios con animales han demostrado que la vacuna impide la llegada de la nicotina al cerebro del feto y previene que los niños se conviertan en fumadores en potencia. Las compañías farmacéuticas también tienen a punto vacunas que inhiben los efectos placenteros de la cocaína, una de las adicciones que más preocupan en nuestro país. Un ensayo a gran escala con esta vacuna está a punto de comenzar. A finales de año o comienzos de 2008 arrancará el estudio internacional que pondrá a prueba la primera ayuda farmacológica para luchar contra la cocaína. España ha sido uno de los países elegidos para participar. Lo hará con 150 adictos a la cocaína que recibirán el nuevo tratamiento en tres hospitales españoles de Madrid, Barcelona y Valencia, con cincuenta enfermos por centro. El Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, y el Sant Pau, de Barcelona, son dos de las instituciones que utilizarán este tratamiento en sus pacientes, con una terapia psicológica imprescindible para tener éxito. Ningún tratamiento de la adicción a la cocaína funcionará sin apoyo psicológico. Es un imperativo asegura José Pérez de los Cobos, psiquiatra del Hospital Sant Pau y coordinador del ensayo en España. Los pacientes recibirán probablemente cuatro dosis, una al comenzar el tratamiento y otras tres de recuerdo. El requisito para participar es tener un diagnóstico de dependencia a la cocaína, con o sin consumo de alcohol, y no estar enganchado a otros opiáceos, como la heroína. Un perfil que encaja con el adicto tipo de nuestro país: adultos entre 25 y 45 años, con problemas de alcohol, integrados en la sociedad y absolutamente dependientes aunque se limiten a consumir el fin de semana. Sólo se utilizará en personas que ya han desarrollado la adicción, no como prevención en poblaciones de riesgo. La vacuna administrará una molécula muy parecida a la de la cocaína, pero adulterada para que sea reconocida por el sistema inmune como una sustancia extraña. Así el organismo actuará provocando anticuerpos que impidan a esas moléculas alcanzar el cerebro. Con independencia de la vía de entrada que se elija para consumir la cocaína- -inyectada, fumada o esnifada- la droga llega al cerebro a través de la (Pasa a la página siguiente) Cuatro dosis Dejar de fumar será más fácil Una herramienta más que sólo será útil si se combina con apoyo psicológico Las nuevas vacunas antiadicción acaban con el refuerzo fisiológico positivo por consumir que convierte en fracaso muchos de los intentos por desengancharse. Quizá eliminen el ansia física por esnifar cocaína. Los expertos en adicciones las esperan como una herramienta más, pero creen que no tendrán éxito si no se combinan con el necesario apoyo psicológico. La terapia psicológica que se utiliza en los programas de adicción, entre otras cosas, enseña a los adictos a detectar las señales internas o externas que les llevan a consumir. Si se sabe cuál es la situación de riesgo resulta más sencillo evitarla explica el psiquiatra José Pérez de los Cobos, presidente de la Sociedad Española de Toxicomanías. Los resultados con ésta y otras técnicas son buenos. No curamos, pero reducimos la gravedad de los problemas. Cuando llegue la vacuna contaremos con una opción más para ayudar a nuestros enfermos ABC 1 La cocaína es adictiva porque estimula el circuito de recompensa cerebral situado en el núcleo accumbens, la corteza prefrontal y el área ventral del tegmento. Si llega al cerebro, altera la producción de neurotransmisores 2 La vacuna genera anticuerpos que reconocen la droga y bloquean su paso al cerebro a través de la sangre