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16 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LOS CONFIDENTES Y LA TRAMA ASTURIANA MARTES 10 s 4 s 2007 ABC Horas antes de la explosión, un suicida dijo a su hermano que iba a ver a Dios N. C. MADRID. Abdennabi Kounjaa, uno de los suicidas de Leganés, avisó a su hermano de que pensaban suicidarse horas antes de que el piso de Leganés en el que permanecía escondido con varios autores del 11- M saltara por los aires. Hermano- -le dijo- estamos rodeados por la Policía y hay un helicóptero. Voy a ver a Dios Así lo relató ayer Abdelkader Kounjaa en el juicio. Era el 3 de abril de 2004 y el testigo no veía a su hermano desde Navidad. En esa fecha trabajaba en Almuñécar y un aviso de la Policía hizo que emprendiera viaje a Madrid de manera inmediata. Por el camino, recibió la llamada- -de la que informó a la Policía- -en la que su hermano se despidió de él. Nunca hasta ese momento Abdelkader supo que Abdennabi estuvo implicado en la matanza de los trenes. Su hermano jamás le habló de eso. Y a día de hoy sigue sin poder creerlo: Le pedí a los policías que intentaran sacarle de ahí. Yo sé que mi hermano no puede hacer eso. Todos le querían y no podía matar ni a una gallina. Tiene que haber gente detrás aseguró ayer el testigo con la voz rota. En aquella conversación, intentó hasta el último momento convencer a Abdennabi para que se fuera del piso. Hermano- -le dijo- ven a casa y me explicas; yo iré a la Policía por ti Pero fue inútil. Abdelkader ya había llegado a Madrid y se encontraba en un coche de la Policía cuando todo Leganés retumbó por la explosión. Zouhier avisó en 2003 de que Trashorras y Toro ofrecían 150 kilos de explosivos Su controlador asegura que no facilitó este dato al juez Del Olmo porque se le olvidó NIEVES COLLI MADRID. Tras el descanso por las vacaciones de Semana Santa, la vigesimosegunda sesión del juicio del 11- M comenzó con la declaración del teniente de la Guardia Civil conocido con el nombre profesional de Víctor controlador del acusado y confidente Rafa Zouhier. Y con este testigo- -el número 100 que presta declaración- -llegó la primera sorpresa: en marzo de 2003, Zouhier le dijo que un tal Antonio (el procesado Toro) y su socio (el ex minero asturiano y también acusado Emilio Suárez Trashorras) podían conseguir y vender 150 kilos de explosivos. Ese dato se incluyó en una nota informativa fechada el 6- 3- 2003 que la UCO (unidad en la que presta servicio el testigo y que, dijo, no es competente para investigar ese tipo de delitos trasladó a la Comandancia de la Guardia Civil de Asturias, pero no a la antiterrorista. Días después, otro confidente habitual que tenían en el Principado, Nayo corroboró esa información. ¿Por qué no declaró esto mismo ante el juez Del Olmo? preguntó la fiscal entre sorprendida y disgustada. -Por olvido, respondió. ¿Por olvido? repitió Olga Sánchez. -Tampoco se me preguntó... yporque se me pasó, insistió el guardia civil. El supuesto olvido del agente fue objeto de repreguntas por el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, El presidente del Tribunal repreguntó a Víctor por sus supuestos olvidos ante la contradicción que supone que Víctor también omitiera ese extremo cuando declaró en la Comisión parlamentaria que investigó el 11- M, el 27 de julio de 2004. Y lo omitió- -o lo olvidó- -pese a que un día antes llamó por teléfono al segundo jefe de la comandancia de Asturias para decirle que la nota informativa y un correo electrónico ampliatorio referidos precisamente a los 150 kilos de explosivo no debían llegar a manos de los medios de comunicación. Víctor negó que llamara a Asturias para pedir al entonces comandante Jambrina que destruyera esa información e insistió, por extraño que pueda parecer en que fue un olvido No había ningún motivo para ocultar ese dato En febrero de 2003, Zouhier entregó a un agente de la UCO (en esas fechas Víctor estaba en Barcelona) una muestra de explosivo que identificó como Goma 2. Nunca fue enviada al POOL El agente de la UCO Víctor afirma que Zouhier sólo facilitó datos sobre el 11- M después de la matanza Jesús Zarzalejos Profesor de Derecho Procesal de la Complutense CONFIDENTES, HERMANOS a sesión de ayer del juicio del 11- M fue densa y compleja. Declaró con más pena que gloria el controlador de Zohuier, un oficial de la Guardia Civil identificado como Víctor quien no pudo aclarar las razones de su inexplicable silencio (más allá de un olvido aún más inexplicable) ante el juez de instrucción sobre la información que tenía acerca de los 150 L kilos de explosivos que la trama asturiana quería poner en circulación desde 2003. La insistencia del presidente del Tribunal en aclarar este extremo era de puro sentido común. Sin embargo, el telón de fondo de esta incidencia ya es conocido en el juicio. Es la tensión constante entre los acusados confidentes y sus controladores policiales, porque los primeros quieren demostrar que dieron cuenta a tiempo de lo que sabían sobre el tráfico de explosivos y los movimientos de los islamistas, y los segundos insisten en que esas confidencias no ofrecían pistas suficientes para sospechar de que se urdía un atentado. Por otro lado, la prueba de la autoría islamista cobró ayer más fuerza con las declaraciones de los hermanos de dos de los terroristas que se suicidaron en Leganés. Abdelkader Kounjaa ratificó que su hermano Abdennabi le llamó el mismo 3 de abril, día de la explosión en Leganés, para decirle que iba a ver a Dios frase que el testigo interpretó como una despedida ante su muerte inminente. Por su parte, Mustafá Ahmidan reveló ayer algo que no había declarado antes por temor a que lo implicaran en la masacre: que su hermano Jamal, El Chino le reconoció personalmente a finales de marzo de 2004 que había participado, con otros del barrio en los atentados y le dijo: pide por nosotros de forma que no nos cojan vivos El día del suicidio, Jamal llamó a su madre en Marruecos para despedirse. Ésta se lo dijo a Mustafá. Estos testimonios tienen el valor de proceder de testigos directos. Los hechos que han declarado (incriminatorios post mortem para sus hermanos) producen un efecto gravoso para sí mismos y para el nombre familiar, algo que se puso de manifiesto en la esquiva declaración de Youssef Ahmidan, otro hermano de El Chino quien optó por ahorrarle a su hermano muerto cualquier dato perjudicial, incluidos los que minutos antes había reconocido Mustafá. Aunque ni Jamal ni Abdennabi pueden ser condenados, pues están muertos, los testimonios de sus hermanos Mustafá y Abdelkader, respectivamente, sirven para reforzar los fundamentos de las acusaciones y despejar dudas sobre el suicidio colectivo en Leganés. laboratorio y el único análisis al que fue sometida fue visual por parte de un experto que determinó que estaba en mal estado. Víctor intentó lavar la imagen de lo que pudo ser un conjunto de actuaciones descuidadas de la UCO al asegurar que siempre transmitió toda la información que poseía a la unidad especializada en terrorismo y que Zouhier- -al que el Tribunal sacó de la pecera blindada durante la declaración de Víctor para evitar que, como en otras ocasiones, alterara el orden en la sala- -nunca le proporcionó datos sobre el 11- M antes de los atentados. Sólo después empezó a hablarle de Jamal Ahmidan, El Chino de quien le dijo que era un islamista muy radical, que seguramente estaba detrás de la matanza, que le había preguntado si sabía cómo utilizar teléfonos móviles para activar explosivos y que podía tener armas. Y el día que fue detenido, Zouhier añadió que El Chino le expresó su deseo de volar el Bernabéu porque había que dar un escarmiento a España por la guerra de Irak. Sobre la fiabilidad de Rafa Zouhier como confidente, Víctor señaló que dependía del momento y de la información y que algunas veces les resultó útil ABC. es Siga en directo las sesiones del juicio del 11- M desde abc. es