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4 OPINIÓN MARTES 10 s 4 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro IRÁN REDOBLA SU AMENAZA NUCLEAR ZAPATERO, PRESO DE SU FICCIÓN L valor, si así pudiera calificarse, que cabe atribuir a la entrevista hecha por el diario Gara a dos encapuchadosetarras es quedemuestraqueETAsiempreseinterpretaa símismay deja sinargumentos aquienes quieren endosarle intenciones u objetivos distintos de los que revelan sus hechos y sus palabras. Peroesteha sido, precisamente, el argumento principal del Gobierno para defender la viabilidad del proceso de negociación política con ETA y también, la causa del fracaso de Zapatero en su apuesta personal más importante para esta legislatura. En reiteradas ocasiones el Gobierno y el PSOE calificaron como actos de consumo interno las amenazas etarras vertidas en sus comunicados o comportamientos tan inequívocos como el robo de armas, con la intención de rebajar la gravedad de estos hechos, dando a entender que ETA realmente estaba engañando a sus bases para negociar bajo cuerda con el Gobierno. Es más, en plena esquizofrenia propagandística llegó a cuestionarse la responsabilidad de ETA por atentados de kale borroka como el incendio del negocio de un concejal de UPN en Barañain. Por otro lado, sobre datos einformaciones delos que el Gobierno debería dar cuenta en sede parlamentaria, el Ministerio del Interior anunció solemnemente que había verificado que el alto el fuego era completo, a pesar de que ETA estaba ya reorganizando el comandoDonosti pasandoarmas yexplosivos aterritorioespañol y comenzando el seguimiento de nuevas víctimas. No es ETA quien ha ocultado sus intenciones ni quien ha pretendido presentarse de forma distinta a como es, como se vio ayer de nuevo en la Audiencia Nacional, cuando el etarra Igor González Sola afirmó que ETA seguirá ejerciendo la lucha armada mientras el País Vasco no sea soberano. Ha sido el Gobierno el responsable de trasladar a la opinión pública un proceso de negociación con ETA basado en puras ficciones sobre la disposición de los terroristas a alcanzar un acuerdo admisiblepor elsistemademocrático. Por eso, el fracaso político de este proceso no se debe a cómo ETA ha gestionado su tregua- -queloha hechocomo sabe, rentabilizandolas contradicciones y debilidades de la clase política y de los demócratas, y E asesinando- sino a cómo el Gobierno ha gestionado políticamente su posición frente a los terroristas. Si el Ejecutivo pretendió en algún momento poner a ETA contra las cuerdas de la opinión pública o someter a examen su credibilidad, el fracaso ha sido absoluto, porque a ETA sólo le interesa la cohesión del sector social que la apoya, no la opinión pública española; y porque ETA ha conseguido volver el proceso contra la imagen del Gobierno, siendo éste quien está ahora contra las cuerdas de la opinión pública y quien tiene menoscabado su crédito. El Gobierno no puede llamarse a engaño con ETA porque el alto el fuego fue concedido por los terroristas en función de unas expectativas generadas por el propio Ejecutivo, con el concurso previo de los contactos del PSE con Batasuna ya ilegal, mientrasgobernabaelPPy ETA seguíamatando. Esteproceso de negociación se inició a pesar de que ETA no dio ninguna garantía de abandonar la violencia, de disolverse y desarmarse, de renunciar a la modificación delsistema constitucional y estatutario del País Vasco y del régimen foral de Navarra. El Gobierno se prestó a negociar con una ETA que no estaba parada ni rendida, sino activa, rearmada y deseosa de aprovechar la ocasión para superar la presión policial y judicial que la puso al borde de su derrota. Es comprensible que el Ejecutivo quiera buscar la disculpa de la opinión pública presentándose como víctima del engaño etarra, pero lo cierto es que no hubo tal engaño, porque los hechos hablaban por sí solos cuando ETA robó más de trescientas pistolas, organizó una descarga de fusilería en Oyarzun y amenazó con atentar en respuesta al incumplimiento de compromisos previos del Gobierno, comoasí hizo, según la entrevista en el diario Gara en Barajas, el pasado 30 de diciembre. Sólo ETA es responsable de cada atentado que comete. El terrorismo nunca puede refugiar sus crímenes en motivos ajenos a su exclusiva voluntad homicida. Por eso son superfluos los llamamientos a ETA para que se comporte racionalmente, pero no lo son los que sehacen alGobiernopara que canceledefinitivamenteesta fracasadapolíticadeconfianzaen un imposible final dialogado del terrorismo. APUESTA FALLIDA CON EL TRÁFICO OS datos definitivos de la Dirección General de Tráfico sobre muertes en la carretera durantelas vacaciones de Semana Santa han confirmado los peores augurios. La arriesgada apuesta de Pere Navarro ha resultado fallida: por desgracia, se ha superado la cifra de cien fallecidos en accidentes de tráfico, cifra que el propio director general- -sin que nadie se lo pidiese- -fijó como límite máximo asumible a efectos estadísticos. Fue el propio Navarro quien argumentó que la eventual superación de ese listón- -como desgraciadamente asíha ocurrido- -sería lademostraciónpalpabledeque algofalla. Y algo, en efecto, está fallando. Sin duda, aquellos que con un exceso de triunfalismo presentaron en sociedad el carné por puntos se han dado esta Semana Santa un trágico baño de realidad. No han servido ni los radares, ni los controles móviles, ni las campañas disuasorias, ni siquiera el carné por puntos. La tragedia se repite una y otra vez ante la pasividad sorprendentedeunasociedad quetieneasumidoestealtísimocoste en vidas humanas y en dramas familiares, como si fuera algo inevitable. Por eso, parece claro que hay que actuar sobre las causas y no sólo intentar que se reduzcan las consecuencias. Es notorio el fracaso de la educación vial, en la medida en que forma parte de un sistema educativo que no consigue trasladar a los jóvenes determinadas pautas de civismo. Algunos hábitos sociales arraigados, comoelconsumo dealcohol, gene- L ran situaciones de riesgo muchas veces dramáticas. Además, las administraciones no siempre cumplen con eficacia su deber de conservar en buen estado la red de carreteras, en especial las secundarias. Dependemos demasiado de la buena o la malasuerte, delaclimatología o decalendarios propensos a salidas o retornos escalonados, lo que permite a veces maquillar las cifras de accidentes y disparar el optimismo oficial. Los responsables de Interior se han equivocado al buscar un efecto mediático con una apuesta que ahora les devuelve a la cruda realidad. Sin embargo, no sería justo personalizar en el análisis de esta cuestión, que supera con mucho las buenas intenciones de los responsables de Tráfico y que se sitúa en un marco social y político muy complejo, para cuya superación no parecen servir ni la disuasión ni la represión directa basada en el endurecimiento de sanciones. Es una evidencia que el carné por puntos no elimina los males que pretende combatir. Por el contrario, crece la sensación de que este carné forma parte de una enorme maquinaria de recaudación de multas. Sería interesante que Tráfico publicitara el dato de los ingresos obtenidos por la Hacienda Pública respecto a años anteriores. La ecuación igual o mayor número de muertos en relación con más dinero para el Estado no es ni popular ni eficiente. La DGT debe aplicarse a sí misma las máximas que demanda a los conductores: más prudencia, más reflexión. ESPUÉS de la exhibición del secuestro de los quince marineros británicos, el régimen iraní ha respondido con un gesto desafiante en la peor dirección. Irán ha vuelto a proclamar a las claras, y a pesar de todas las advertencias de la comunidad internacional, que va a dotarse de la tecnología para construir armas atómicas y lo ha hecho jactándose de estar pisoteando la legalidad internacional. La celebración del día de la energía nuclear en las actuales circunstancias es, en efecto, una auténtica bravata por parte de Mahmud Ahmadineyad, cuyos gestos de emoción transmitidos por televisión son la demostración de que en este asunto tan dramático para toda la humanidad hay mucho de obsesión esquizofrénica del presidente iraní. El régimen de los ayatolás ha logrado hacerse con el triple de centrifugadoras de las que conoce la Agencia Internacional de la Energía Atómica, lo cual demuestra que ha ocultado a los inspectores la mayor parte de sus instalaciones y que está mucho más cerca de lo que se pensaba de poder fabricar armas de destrucción masiva. No en vano, presume de tratar el uranio enriquecido en proporciones industriales. Si esta es la respuesta a las sanciones aprobadas el pasado 24 de marzo por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, es evidente que Irán opta por el peor camino. No hay ningún indicio de que vayan a ser escuchados los llamamientos a la prudencia del secretario general de la ONU. Todo lo contrario. La primera respuesta a este desafío debería ser, por tanto, la aplicación severa de las sanciones ya aprobadas, con la participación de todos los países y con especial vigilancia de aquellos que en estos momentos decisivos puedan preferir convertirse en cómplices del rearme atómico de Irán. La comunidad internacional dispone de muchos mecanismos coercitivos para imponer las decisiones adoptadas por la ONU, pero sólo funcionan si son respaldadas con firmeza y por todos los actores implicados. No obstante, a estas alturas no tenemos ninguna garantía de que las sanciones vayan a ser un remedio suficiente. Queda todavía cierto margen para la negociación y la búsqueda de una solución diplomática que no debería ser descartada, pero un análisis realista no permite excluir que Ahmadineyad esté dispuesto a pasar por encima de todo requerimiento razonable y que mantenga sus planes a pesar de las sanciones. La ONU va a hacer una nueva oferta de diálogo, seguramente con la amenaza de nuevas sanciones sobre la mesa. Y Occidente debe esforzarse en lograr que este camino permanezca abierto, porque es a todas luces la mejor fórmula para gestionar esta crisis. Sin embargo, no sería sensato seguir ignorando que es posible que se necesiten otro tipo de medidas si no queremos que en la fiesta de la energía nuclear de dentro de dos o tres años desfilen por Teherán flamantes misiles nucleares programados para destruir la estabilidad mundial. D