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72 TOROS www. abc. es toros LUNES 9- -4- -2007 ABC Talavante desata la locura y la Puerta Grande LAS VENTAS Monumental de las Ventas. Domingo de Resurrección, 8 de abril de 2007. Más de 20.000 personas, casi lleno. Toros de Puerto de San Lorenzo, el 2 de Ventana del Puerto, desiguales de presentación y de manso juego; destacaron el 5 por el izquierdo y el codicioso y mansito 6 el 1 noble, flojito y soso. El Juli, de azul pavo y oro. Estocada pasada (silencio) En el cuarto, estocada hasta la bola (ovación y algunos pitos) José María Manzanares, de azul marino y oro. Tres pinchazos y estocada desprendida (silencio) En el quinto, tres pinchazos, estocada y descabellos. Aviso (saludos) Alejandro Talavante, de blanco y oro. Dos pinchazos y estocada atravesada. Dos avisos (saludos) En el sexto, estocada muy trasera (dos orejas) Salió a hombros por la Puerta Grande. ZABALA DE LA SERNA MADRID. Alejandro Talavante, seco valor en nombre de conquistador, desató la locura cuando la tarde se vencía entre nubes y claros, como el cielo. Y la locura desató las cadenas de la Puerta Grande. O Talavante desató las dos cosas. En cualquier caso, el Domingo de Resurrección de 2007 ya lleva grabado su nombre, que se coloca cerca de la pole position de cara a todas las ferias de España. Confirmaba la alternativa y confirmó el zambombazo de Fallas, aunque la faena de Valencia fue más redonda que la de ayer, más completa. Urge la explicación: Talavante tardó en calentarse con el toro de Puerto de San Lorenzo, que cantó pronto su condición. La de manso y la de buen toro. Mansito con su codicia a la hora de repetir. Manso que dudaba entre ir o irse, pero que cuando se arrancaba planeaba por abajo con nobleza. Lo hizo en los capotes, tras emplazarse de salida. Y lo hizo en la muleta. Alejandro Talavante se lo sacó a las afueras y se clavó como un poste en dos series de derechazos de fría quietud, un tanto encorsetado, todo valor pero sin romperse con el toro ni engancharlo por delante. La virtud de Talavante fue que la faena creció desde la mitad hasta el final, entre las rayas, bajo los colmados tendidos de sol, con la ligazón y la emoción por banderas. El paso por la izquierda supo a poco, pero sobre la derecha el lío fue gordo, porque quebró la cintura y se encajó con el toro, en una continua noria sin espacios, con la intensidad que no hubo en la primera parte, sin los paseos de entonces. Los tendidos eran un manicomio hasta las cejas de Prozac Las manoletinas ajustadas y un pase deldesprecio precedieron a una estocada muy trasera. Los nudos los había desatado ya Talavante, los pañuelos, la locura, la Puerta Grande. En el toro de la confirmación ya se había arrimado una barbaridad. Un toro buenecito, justito y soso. A. T. en su afán por emocionar, atropelló a veces terrenos y aquello salía más embarullado de lo deseable, no siempre limpio. Yo creo que lo que más se ovacionó de la faena fue cuando se cruzaba al pitón contrario en pequeños pasitos tomistas. Las bernadinas también tuvieron su aquel de deseoso barullo. Larga labor con un aviso de por medio. Y otro con el toro resistiendo los puntillazos de la muerte. Que la gente estaba bizcochona ayer se vio cuando sacaron al tercio al torero extremeño tras dos pinchazos, estocada atravesada y dos avisos. Mejor así, para que el crítico sea el Alejandro Talavante abandona a hombros la Monumental con las dos orejas que cortó al sexto malo de la película, no nos vayamos a pisar los trabajos. A José María Manzanares también lo ovacionaron entre las rayas después de tres pinchazos. Y un aviso. Manzanares había firmado los más rotundos naturales de la tarde, los muletazos de más empaque. Por momentos, eso sí. En series que se desconectaron. El pitón del toro fue el izquierdo, pero, según cómo, parecía no despegarse de la muleta con pegajoso celo, sin permitirle reponerse o componerse. Una primera serie de naturales fue extraordinaria. Luego se salpicaron naturales sueltos de soberbia calidad, hasta que se enfa- BOTÁN EFE Oreja para Rivera Ordóñez en Málaga Francisco Rivera Ordóñez cortó la única en la corrida celebrada ayer en la Malagueta. Con tres cuartos de entrada, se lidiaron toros de Zalduendo, muy justos de presentación y de buen juego, según informa Efe. Javier Conde, silencio y ovación. Rivera, oreja y ovación. Cayetano, silencio y ovación tras dos avisos. En la imagen, la terna guarda un minuto de silencio en memoria de Miguel Márquez. dó de veras el júnior de los Manzanares y crujió una tanda zurda monumental como la plaza, profundamente ligada. En esos momentos la oreja era suya. Aunque sobró la siguiente intentona y faltó un broche, la oreja podía seguir a tiro. Pero se le atascó la espada. De cualquier manera, Madrid comulgó con Manzanares por primera vez. No había sido toro lucido el tercero, con la cara por las nubes. Lo toreó a su altura en tres derechazos notables. El resto fue de mucha técnica, o más que mucha es que se le ve mucho, y poco compromiso. El Juli sorteó el lote peor de una desigual corrida de Puerto de San Lorenzo, más rematados, incluso bastorros, los tres últimos, entre los que se encontraron los de mayor nota, sin olvidar el primero. El cuarto, el as de bastos, se dañó en el caballo. Sin haber amagado caída alguna se desequilibró en una costalada en banderillas, cayó mal y fue ya un imposible entumecido. El Juli lo mató con la estocada de la tarde. Fabuloso volapié. Tampoco su primero, sin ritmo ni clase, le valió más que para hacer un quite por chicuelinas templadísimo como la media. Fue enganchado por rachas y monótono hacer el de un Julián López bien plantado. A hombros balancearon por la calle de Alcalá a Talavante, en la última multitudinaria procesión de la Semana Santa.