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ABC LUNES 9 s 4 s 2007 MADRID 47 Una dinastía con el arte como enseña Desde José de Madrazo, iniciador de la dinastía, hasta Ricardo se sucede un siglo de arte español. Ahora, la Consejería de Cultura y Deportes reúne un conjunto inédito de obras procedentes de la Colección de Arte de la Comunidad de Madrid POR MABEL AMADO MADRID. No ha habido otra saga igual en toda Europa. Sus sucesivas generaciones dieron nombre- -y con mayúsculas- -a directores de la Real Academia de San Fernando y del Museo del Prado, a pintores de la Corte, a artistas que exhibieron sus obras en exposiciones nacionales e internacionales... Son los Madrazo, un linaje de artistas que recorrieron estilos diversos, desde el Neoclasicismo al Romanticismo, pasando por el Realismo. Ahora, aprovechando la restauración del Convento de las Comendadoras de Santiago, histórico edificio ligado a la memoria de esta familia- -un Madrazo logró salvarlo de la ruina- la Consejería de Cultura y Deportes exhibe en su interior una completa exposición con obras inéditas de la dinastía. La exposición El mundo de los Madrazo reúne hasta el 27 de mayo, en el Real Monasterio de las Comendadoras de Santiago el Mayor, 84 obras procedentes de la Colección de Arte de la Comunidad de Madrid, adquiridas mediante dación por pago de impuestos en mayo de 2006. Aunque algunas fueron presentadas en julio pasado en la Real Casa de Correos, esta es la primera vez que ven la luz en su conjunto y fuera del ámbito familiar. No en vano, se trata de un conjunto homogéneo que ha sido conservado en la esfera de la intimidad por descendientes de los pintores en su vivienda particular de la calle Príncipe de Vergara. Comisariada por Carlos González López y Montserrat Martí Ayxelà, la muestra exhibe un conjunto prácticamente inédito de cuadros del siglo XIX creados por algunos de los más destacados miembros de AL DÍA Luis Prados de la Plaza TRÁFICO Poco didáctica resulta la insistencia en los mismos errores para ponerle freno a la velocidad inadecuada de los automóviles en las carreteras. Cuando no existen otras motivaciones diferentes a las denuncias, multas, coches camuflados, cámaras ocultas, pérdidas de puntos en el permiso de conducir o demostración autoritaria del abuso legal (que se utiliza para no entrar en la verdadera obligación de servicio) se repite la misma historia dolorosa y lamentable de cada tiempo de vacaciones, de un fin de semana cualquiera. Conformarse con un resultado estadístico de algún muerto menos que el año pasado y, en todo caso, buscarle rasgos positivos a tan dramático problema de la sociedad de hoy, parece tan frívolo como irresponsable. ¡Claro! que el objetivo consiste en evitar ocasiones de accidentes: ¿quién lo duda? Pero, a la vista de los acontecimientos, no basta con el deseo, sino con un sistema de perseverancia que obliga a la educación de los ciudadanos desde mucho antes de convertirse en conductores de vehículos, que establece una conciencia colectiva de responsabilidad y que repara las carreteras con la previsión y la vigilancia que conviene para evitar perdidas irreparables. Casi no se ha aludido, en estos últimos días, a esta clase de remedios. En cambio, sobre los dispositivos propagandísticos y desmesurada intención política (a mes y pico de elecciones) se han gastado tantas preferencias informativas como presupuestos publicitarios, en compañía del clásico y demagógico manejo de la estadística. No creo que haya sido nada oportuna, precisamente en esta fechas y circunstancias, lo del nuevo túnel de Guadarrama con el cierre de otro que, hasta ahora, venía prestando fundamental servicio. Pero anda la política con el punto de mira desviado: todo se gasta en ocultar la verdadera intención. Lo mismo que se protege el terrorismo, sin reconocerlo, se oculta cada fallo en las carreteras durante la Semana Santa, sin el debido propósito de enmienda. Lo importante es que parezca que todo se ha hecho bien. El mayor elogio a la Dirección General de Tráfico es de fabricación casera, sin la menor intención de rectificar, aunque los resultados aconsejen lo contrario. Es evidente que se puede hacer algo más y mejor. Luisa, Rosa y Raimundo, hijos de Federico de Madrazo (año 1845) la familia Madrazo. Por su esencia, constituye una de las colecciones de óleos más completas que se conservan en entidades públicas o en colecciones privadas. ABC Tendencias pictóricas El Convento de las Comendadoras es un histórico edificio ligado a la memoria de los Madrazo Podemos encontrar representadas diferentes tendencias pictóricas, como el Neoclasicismo del periodo de Fernando VII, del que fue un claro exponente José de Madrazo, iniciador de la dinastía, además de obras que se enmarcan en el Realismo, las de sus hijos Federico- -el mejor retratista del momento- -y Luis- -cuya producción es prácticamente desconocida hasta el momento- Sin olvidar pinturas de Raimundo y Ricardo de Madrazo (hijos de Federico) que presentan un aire romántico. En su conjunto, se muestran retratos, escenas religiosas y bocetos y ejercicios de Academia que realizan un minucioso repaso social y cultural por varias épocas de historia de España. Retrato de la Reina Isabel II, obra de Luis de Madrazo (1860) ABC