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6 OPINIÓN LUNES 9 s 4 s 2007 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES A LA DERECHA INTELIGENTE DE LA REBELIÓN DE LA IZQUIERDA ¿A qué espera la derecha inteligente para dar pasos y embarcar al centro político en su proyecto, facilitando la alternancia en las elecciones generales de 2008? Pablo Sebastián intentarán, por todos los medios, que las huestes de Otegi estén en la convocatoria electoral. Y si esto es así, ¿a qué esperan Redondo, Díez, Buesa, etcétera, los dirigentes vascos más prestigiosos de la izquierda, para constituirse en una opción electoral? ¿Acaso perderán más de lo que han perdido? No es fácil, ya se sabe, pero si las cosas están tan mal como ellos denuncian, entonces ¿por qué no pasar de la acción ciudadana a la política? Nada es fácil en las circunstancias que nos rodean, donde todo se simplifica en buenos y malos, izquierda y derecha, y donde cada bando vive y espera de los errores del contrario. Los socialistas, presos de su líder y convencidos de que es demasiado tarde para rectificar; y los populares, firmes en el empeño de contentar al ala diestra de su dirección y electorado con la esperanza de que su capacidad de movilización electoral sea proporcional al desistimiento que se espera en las filas de los votantes del PSOE. El nivel de la indignación, muchas veces justificada, en la derecha española es tal que a veces se olvidan de que lo importante es ganar las elecciones. Y cuando alguien critica los errores y las desmesuradas declaraciones de dirigentes como Acebes, Zaplana, Aguirre y Aznar sobre la estrategia a seguir o sobre cuestiones que deambulan como fantasmas en la política española sobre la guerra de Irak o la conspiración del 11- M, enseguida aparecen los trompeteros de la crispación acusando de blandos, traidores, timoratos o cómplices del enemigo a quienes A estampida de los madrileños en busca del sol de la Semana Santa, que luego no compareció, simboliza una fuga masiva de la capital de la política y la crispación, a la que los ciudadanos han vuelto con la resignación que los acompañó en los atascos de la huida y el regreso, sabedores de que no tienen escapatoria y que, como en la película de Buñuel, el ángel exterminador son presos del encantamiento que les impide salir de la lujosa morada donde casi acaban devorándose unos a los otros. No hay escapatoria, parece ser la conclusión fatalista y aceptada. O subes al carro de corceles desbocados de Zapatero o te quedas para vestir santos en la que se supone que será la eterna oposición, donde la tamborrrada de ciertos dirigentes del PP no dejan sitio al liderazgo moderado de Rajoy, que debería presentarse ante los españoles- -y no sólo antes sus votantes- -como la solución inteligente a los disparates que empantanan la convivencia nacional. La procesión va por barrios y no se entiende cómo notables del PSOE y de la sociedad civil del País Vasco, como Redondo, Múgica, Díez, Aguirre, Savater y Buesa (apoyados por otros de otras latitudes, como Bono, Leguina, etc. no deciden, como hizo Ciutadans en Cataluña, presentarse a las elecciones del País Vasco, rompiendo la espina dorsal de las concesiones de Zapatero a ETA, sabedores de que les asiste la verdad y que el riesgo que corren será inferior a la postración a la que les someten los suyos en aras de una mal entendida unidad de la izquierda pacifista que traiciona los compromisos con la justicia y la libertad. Las últimas declaraciones de ETA en Gara además se desmontar la ilusión del esperado comunicado de ETA que daría oxígeno al Gobierno (Rubalcaba le ha vuelto a ganar la partida al presidente) y la foto del etarra Lezkano- -asesor del PCTV- -sosteniendo el paraguas de Otegi en Oyarzun, dejan a Zapatero a los pies de sus caballos, mientras ETA se vanagloria de que la bomba de Barajas sólo fue un aviso al Ejecutivo por faltar a sus compromisos, y advierte de las consecuencias, a tiros, que van a llegar si Batasuna no está en las elecciones. Algo difícil de imaginar porque Zapatero, el fiscal Pumpido y el ministro Bermejo L Las últimas declaraciones de ETA en Gara dejan a Zapatero a los pies de sus caballos, mientras ETA advierte de las consecuencias, si Batasuna no está en las elecciones dicen la verdad y proponen una estrategia inteligente para ganar. Ahí está, como ejemplo, el caso de Gallardón, el político mejor valorado de España, machacado a diario por la Cope ante los ojos de sus propios compañeros que propugnan el boicot al grupo Prisa y callan cuando se insulta al alcalde. ¿Por qué el PP, si de ganar se trata, no utiliza la imagen de Gallardón como una de sus banderas en las elecciones que están al llegar? Al PP, después de todo lo que ha ocurrido y de lo que está pasando en España, no le basta con empatar las elecciones que se aproximan, porque si eso ocurre el Gobierno y su enorme aparato mediático harán la siguiente lectura triunfal en la noche electoral: los españoles han dado su veredicto, han plebiscitado la negociación con ETA, la reforma del Estatuto catalán y las políticas sociales y económicas del Gobierno, y han castigado a la derecha vociferante de las manifestaciones abanderadas. Eso dirá el PSOE si el PP no obtiene un buen resultado electoral a finales de mayo. Entonces ¿a qué espera la derecha inteligente para dar pasos y embarcar al centro político en su proyecto, facilitando la alternancia en las elecciones generales de 2008? ETA ha hablado, Zapatero está desconcertado y el PP espera un regalo que le caiga del cielo, mientras la marea ciudadana que regresa a la capital, entre agotada e insatisfecha por el mal tiempo y la aglomeración, dispuesta a sumergirse de nuevo en el ruido de la política y deshojando lentamente la margarita de la abstención.