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ABC DOMINGO 8- -4- -2007 Dos viviendas protegidas para los familiares de una de las víctimas de la T- 4 55 La Gran Vía, de avenida cultural a calle comercial La Gran Vía viene perdiendo durante los últimos año el barniz cultural del que siempre gozó. Estos espacios se diseñaron muy inteligentemente en su día para ser centros culturales. Un centro comercial distorsiona por completo su concepto arquitectónico comenta Javier López- Galiacho, presidente de la Asociación de Amigos de los Teatros de España, quien lamenta profundamente que el Broadway español esté perdiendo todo su atractivo como avenida cultural para convertirse en una mera calle comercial. Música, cuyo uso se mantiene vinculado. Con posterioridad a esos hechos, en enero de 2005, el actual Gobierno local tramitó una modificación de Plan General de Ordenación Urbana- heredada del anterior gobierno municipal- -por la que se permitía el cambio de uso en las salas incluidas en el centro histórico, que además de cines, podían convertirse en comercios. Pero éste se condicionaba a que no se hubiera materializado la ampliación autorizada por las normas explicaron. Este es el caso del Palacio de la Música, en el que se había utilizado la ampliación que se le permitía en otra sala, por lo que a juicio del Ayuntamiento no cabe aplicarle el cambio de uso que autoriza la modificación del Plan de Urbanismo. En enero de este año, se ha solicitado al Ayuntamiento monetarizar el exceso de aprovechamiento en las salas antes mencionadas, presumiendo que con ello se podría transformar el uso en todas ellas Sin embargo, la opinión de la autoridad urbanística local es que esto no es posible porque al cambiar el uso del Palacio de la Música, desaparece la justificación del incremento de edificabilidad materializado en las otras salas, por lo que su monetarización encubriría un incremento de edificabilidad imposible de justificar al no compensarse mediante el incremento de redes, y no haberse llevado a cabo a través de la correspondiente modificación de Plan General Doce finales de película En poco más de tres años, una docena de históricas salas de cine ha pasado a mejor vida. El cambio urbanístico que permitía reconvertir estos espacios del centro en otros usos ha supuesto su sentencia de muerte POR M. OLIVER FOTO JULIÁN DE DOMINGO MADRID. El cambio de normativa urbanística que permitía reconvertir las salas de cine situadas en el casco histórico en instalaciones con otros usos ha supuesto una sentencia de muerte para doce salas del centro de la ciudad. El último ha sido el Benlliure, en el barrio de Salamanca, que se ha transformado en una librería. Antes que él, Azul, Bilbao, Fuencarral, Alcalá Multicines, Aragón, Tívoli, Cristal, Cinestudio Bogart, Cinema España, Novedades y Luna ya habían pasado a mejor vida. En sólo tres años, el centro de la capital, y sobre todo la Gran Vía, ha quedado casi huérfana de cine. La irrupción de los musicales y la ambición económica de sus propietarios ha llevado a que un gran número de estos locales cinematográficos sucumban a los cantos de sirena de las grandes líneas de ropa, centros comerciales, hoteles o discotecas. Es lo que han venido a calificar como un final de película. Otros dos establecimientos- -Capitol y Avenida- -sobreviven en la actualidad con la soga al cuello. Sus dueños ya han dejado caer que su futuro está pintado de negro. Sobre el segundo, incluso, ya existe un proyecto para transformarlo en un centro comercial. Todo un drama para la sala en la que se estrenó Drácula y en cuya pista de baile- -sala Pasapoga- -se lucieron Ava Gardner y Gary Cooper tras tomar unas copas en Chicote. La reforma del Plan General aprobada por el Ayuntamiento ha sido definitiva. Hasta el año 2004, los edificios singulares protegidos, como es el caso de los cines de la Gran Vía, sólo podían servir como salas de proyección. Sin embargo, en enero de 2005 se autorizó a cambiar la gran pantalla por Otras salas La modificación del PGOU que permite que los cines se conviertan en comercios se aprobó en 2005 pero procede del anterior mandato lidad de este documento, indican en Urbanismo, era permitir la intensificación de usos en los cines Coliseum, Morasol y Juan de Austria, transfiriendo a ellos la edificabilidad del Palacio de la Música. La transferencia se hace a cambio de vincular el uso de cine de todas las salas afectadas: no habría en ellas otra actividad diferente de ésta. Las juntas de distrito correspondientes aprobaron las licencias necesarias para ejecutar este acuerdo en las salas Morasol y Juan de Austria, pero se denegó por imposibilidad técnica para su ejecución la del cine Coliseum. Esta denegación- -añaden las mismas fuentes- -motivó que la propiedad solicitara la modificación del Plan Especial, por no considerar justificada la carga del mantenimiento del uso sin poder materializar la compensación prevista en el mismo en lo que respecta al Coliseum. La modificación fue tramitada y aprobada definitivamente el 30 de marzo de 2004, y en ella se anulan las vinculaciones no contempladas en el Plan General y se une el incremento de edificabilidad ya materializado en los cines Morasol y Juan de Austria al cine Palacio de la El cine Bogart fue uno de los primeros en desaparecer cualquier tipo de actividad con la única condición de que se respetara la fachada del edificio, así como su estructura. Los vecinos, mientras, protestan. Pero sus lamentos caen en saco roto. En la zona de Gran Vía- -denunciaron a ABC hace unos meses- -existe ahora mismo una saturación de grandes centros comerciales, y no tiene sentido crear más a costa de espacios culturales Los propietarios, por su parte, se lamentan de que este tipo de locales ya no son rentables. Que la aparición de los multicines y los centros comerciales dotados con una decena de salas equipadas con los últimos avances tecnológicos en imagen y sonido han terminado por dar la puntilla a un sector artesanal que venía agonizando desde hace tiempo. El Ministerio de Cultura señala a la sala 25 del Kinépolis (Pozuelo de Alarcón) como la que cuenta con mayor recaudación del país. La segunda es la sala 6 del mismo multicine. Entre las 25 primeras, sólo la sala 1 del cine Callao aguanta el tipo en la Gran Vía. Las cifras lo dicen todo: entre el 1 de enero y el 8 de octubre de 2006, 18 millones de madrileños fueron al cine. Diez millones menos que en el mismo periodo de 2001. Además, las salas multicines ya se imponen en la región: en 1997 había 77 cines, en 2004, 63. Sin embargo, el número de pantallas había aumentado de 216 a 266 en la Comunidad. Es decir, en apenas cinco años, habían desaparecido catorce salas, pero, por el contrario, habían surgido 50 pantallas más. Nueva modificación Modificación del PGOU Pero además, la modificación del Plan General prohíbe expresamente el cambio de uso una vez materializadas las ampliaciones sin conseguir su demolición. Sería necesario para llevarlo a cabo, añaden, una modificación del Plan Especial, para anular sus condiciones vinculantes, lo que, recuerdan, es potestativo de la Administración La Gran Vía alberga, desde hace muchos años, gran parte de las salas de cine más tradicionales de Madrid. Pero desde hace algunos años, muchas de ellas se han ido transformando en comercios, librerías o tiendas de ropa. Lamento vecinal ABC. es La pregunta del día: ¿Cree que deben protegerse los cines históricos del centro? www. abc. es madrid La mayoría de estas salas se convertirán en pocos meses en centros comerciales, librerías, hoteles o discotecas