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30 INTERNACIONAL www. abc. es internacional DOMINGO 8- -4- -2007 ABC El Pontífice, durante las ceremonias del Viernes Santo, en la basílica de San Pedro del Vaticano AP Benedicto XVI centra en la dignidad de la mujer los oficios de la Semana Santa El Papa bautiza en la noche de la Resurrección a dos chinas, dos japonesas, una cubana y una camerunesa JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. La dignidad de la mujer y la evangelización de Asia saltaron anoche a primer plano en la liturgia más importante del año cuando Benedicto XVI impartió el bautismo de adultos sólo a mujeres y en su mayoría de Asia, el único continente que desconoce el cristianismo. Eran dos chinas, dos japonesas, una cubana y una camerunesa: una señal y un rumbo para la evangelización. El interés del Papa por traer a la máxima actualidad la situación de la mujer había quedado claro ya el Viernes Santo cuando escuchó una vibrante homilía sobre el coraje de las mujeres que acompañaron a Jesús durante la crucifixión mientras los apóstoles huían todos menos uno. Más tarde, el Vía Crucis nocturno en el Coliseo planteaba abiertamente el drama de todas las mujeres humilladas y violentadas, marginadas y sometidas a prácticas tribales indignas... En los oficios del Viernes Santo, como señal de humildad, el Papa no pronuncia la homilía sino que escucha al predicador de la Casa Pontificia, el capuchino Raniero Cantalamessa, quien esta vez comentó, en clave contemporánea, la presencia junto a la Cruz de la madre de Jesús, María de Magdala, María la madre de Santiago el menor, Salomé esposa de Zebedeo, Juana y Susana. Según Cantalamessa, las llamamos con cierta condescendencia masculina las santas mujeres pero son mucho más que mujeres santas son todas ellas madres coraje mujeres valientes que desafiaban el riesgo de mostrarse tan abiertamente a favor de un condenado a muerte Por ese motivo, Jesucristo resucitado se apareció en primer lugar a ellas, y les encargo de llevar la noticia de la resurrección a los Apóstoles. El padre Cantalamessa subrayó que aquellas mujeres habían seguido a Jesús tan sólo por él mismo o por gratitud, no por la esperanza de hacer carrera. No se les había prometido sentarse sobre los doce tronos para juzgar a Israel, ni habían pedido a Jesús sentarse a su derecha y su izquierda en su reino Aquellas mujeres eran, junto con María, las únicas que habían asimilado el espíritu del Evangelio El predicador del Papa advirtió que nuestra civilización, dominada por la técnica, tiene necesidad de más corazón, para que la persona pueda sobrevivir sin deshumanizarse del todo En esa línea comentó que después de tantas eras que han tomado el nombre del homo erectus el homo faber o el homo sapiens sería deseable que se abra finalmente para la humanidad una era de la mujer: una era del corazón, de la compasión, de modo Más corazón Condescendencia masculina Nuestra civilización, dominada por la técnica, tiene necesidad de más corazón