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ABC DOMINGO 8 s 4 s 2007 El tripartito, fiel a sí mismo ESPAÑA 21 Las locales cerrarán un ciclo electoral y un mapa de poder que ya no se alterará hasta la próxima década tro de la ciudad. La proximidad electoral lleva a ERC a navegar de nuevo en las aguas de la equidistancia, apuntando la posibilidad incluso de hacer alcalde a Trias si la suma lo permite. Portabella, muy hábil en la gestión mediática, ha deslizado la posibilidad de optar a una alcaldía rotatoria (dos años más dos años) en caso de que sus votos sean imprescindibles para formar gobierno, bien sea para hacer alcalde a Hereu, bien sea para hacer alcalde a Trias, en lo que sería un vuelco histórico en la capital catalana. De ambición ilimitada, Portabella se daría por satisfecho con aumentar más si cabe la cota de influencia de su partido en el Consistorio. Montilla, Saura y Carod se enfrentan a la primera prueba de fuego electoral en mayo tras la crisis del tripartito catalán Baile de pactos Enredo nacionalista ante el 27- M CiU y ERC sacan músculo patriótico con la finalidad de retener a sus votantes en las elecciones municipales de mayos La crisis del tripartito en la Generalitat se traslada también a Barcelona POR ÀLEX GUBERN FOTO YOLANDA CARDO BARCELONA. Las elecciones del 27 de mayo, que en Cataluña son únicamente locales, servirán para calibrar la fortaleza de los distintos partidos, después de que la reedición del tripartito en la Generalitat haya lanzado al PSC hasta su cota más alta de poder, expulsado a CiU de la única administración importante que controlaba y colocado a ERC ante un examen de madurez. El nerviosismo es patente, algo muy visible entre convergentes y republicanos, cuyas formaciones llevan semanas marcando músculo nacionalista, con asuntos como el referéndum de autodeterminación o la gestión de El Prat. De resultas de ello, el tripartito en la Generalitat atraviesa de nuevo una zona de turbulencias mientras José Montilla se ve incapaz de sujetar las bridas de una ERC demasiado abocada al interés a corto plazo y que traslada también a pueblos y ciudades su estrategia de tensar la cuerda. La tensión de los partidos ante las locales de mayo está justificado. Las municipales cerrarán el ciclo electoral en Cataluña y dibujarán un mapa de poder que ya no se alterará hasta entrada la próxima década. El control de los ayuntamientos, el de las cuatro diputaciones y su importante cantidad de recursos, así como el de los consejos comarcales- -de considerable relevancia en la Cataluña más rural- -están en juego en una comunidad donde la expectativa de cambio en la Generalitat parece laminarse. tridente y al que las encuestas parecen favorecer: ha parado el desplome en el que había entrado el PSC de la mano de un desacreditado Joan Clos, mientras la alternativa de Xavier Trias (CiU) parece lastrada por la imposibilidad de alcanzar mayoría, bien sea mediante un frente nacionalista con ERC, bien sea con un frente de orden con el PP. Con la mayoría fijada en 21 ediles, el PSC se daría por satisfecho con repetir los 15 actuales- -en los que se quedó Clos en 2003 partiendo de 20- renegando de la herencia que legó el actual ministro de Industria, pero apostando claramente por una reedición del tripartito (PSC- ERCICV) que funciona desde 1995. Los socios minoritarios del gobierno han practicado desde hace semanas la táctica del desmarque para dibujar perfil propio, una estrategia más estética que real y que en Barcelona no se dirime tanto en cuestiones identitarias como de agenda local. Quien más a fondo ha jugado esta carta ha sido Imma Mayol (ICV) quien por la vía de declararse antisistema ha intentado romper con la imagen ecopija que le reprocha la izquierda más concienciada; las encuestas le dan una tendencia al alza. Es lo contrario de lo que sucede con el republicano Jordi Portabella (ERC) que sólo en el último tramo del mandato se ha desmarcado del PSC en su particular guerra contra los toros o más adoptando una posición ambigua sobre el polémico trazado del AVE por el cen- Excesos patrióticos La situación es especialmente complicada en ERC, cuyos potenciales votantes podrían penalizar la dilución de su perfil independentista, invisible dentro del anticiclón político que representa el montillismo En esta clave deben entenderse los excesos patrióticos de Xavier Vendrell (ERC) tras la última calçotada En todo caso, el símbolo volverá a ser Barcelona, ciudad donde el gobierno tripartito también sufre las tensiones previas a la convocatoria electoral. En Barcelona, el PSC presentará a Jordi Hereu, un candidato joven, de perfil poco es- Una poderosa maquinaria propagandística La presentación de un nuevo candidato del PSC en Barcelona, Jordi Hereu, está llevando a este partido a desplegar una impresionante campaña propagandística para dar a conocer al alcaldable, que cuando hace siete meses dio el relevo a Joan Clos apenas era conocido por la ciudadanía. Según cálculos de la oposición municipal- -CiU y PP- el Ayuntamiento habría gastado ya unos 30 millones de euros en campañas informativas, en principio legales, pero de regusto preelectoral. A esta cantidad habría que sumar otra que no computa como gasto en publicidad ya que la pagan directamente los constructores, en cuyos contratos se fija una cantidad a información y fiestas de inauguración por cada plaza o calle que se arregle. Mientras que CiU juega a la ambigüedad y señala que no descarta ningún pacto- -ciertamente tampoco puede Trias ser muy selectivo- el PP mantiene una postura clara y nítida, limitando a la formación nacionalista las posibilidades de entente. Alberto Fernández, a quien sólo dos concejales separan su grupo del de CiU (siete frente a nueve) podría, sin embargo, encontrarse ante una terrible disyuntiva: la de que su voto fuese el único factor desequilibrante entre un posible gobierno PSC- ICV y otro CiU- ERC. Queda también por determinar la influencia de una abstención que ya se intuye muy alta, lo que podría facilitar la entrada en el Ayuntamiento de Ciutadans. Fuera de la batalla de Barcelona, la situación es especialmente dramática para CiU, que, desalojada de plaza Sant Jaume y con escasas posibilidades en los grandes núcleos- -excepto en Tarragona, la única capital que domina- puede incluso dar marcha atrás en el resto de poblaciones, una vez la formación nacionalista ha dejado de ser la administradora de los recursos municipales. Así lo asumía el propio Josep Antoni Duran (UDC) en unas declaraciones que sentaron muy mal en el seno de la federación. Por contra, un buen resultado de CiU daría a los nacionalistas unas reservas imprescindibles para superar su travesía del desierto. Por su parte, el PSC llega en progresión ascendente, con la única incógnita de saber cómo funcionarán los nuevos candidatos tras un proceso de renovación en la mitad de las 700 listas que presentarán.