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18 ESPAÑA DOMINGO 8 s 4 s 2007 ABC El PSOE y sus socios legalizan el impago de créditos por los partidos La nueva ley de financiación permitirá que las formaciones negocien condonaciones de deudas con las Cajas cuyos consejeros son propuestos a su vez por los partidos ÁNGEL COLLADO MADRID. José Montilla no volverá a pasar el trago de tomar decisiones como gobernante que afecten directamente a una entidad de crédito que perdona deudas a su partido sin cobertura legal. El caso del ex ministro de Industria que impulsó una OPA a través de un caja de ahorros- La Caixa -que había condonado a su formación política, el PSC, deudas por valor de 6,5 millones de euros tendrá todos los parabienes formales con la nueva ley de financiación de los partidos que prepara el PSOE con sus socios nacionalistas. El proyecto en cuestión se adapta como un guante a las necesidades, conveniencias e incluso el pasado de los promotores de la reforma. Es un texto que arranca con una propuesta de ERC, posteriormente enmendada por el PSOE y redondeada con concesiones a CiU y PNV que acaba por perfilar un nuevo modelo de financiación de los partidos que excluye al PP. Como otra metáfora de las rupturas constitucionales y de consensos de la Transición que caracteriza esta legislatura, socialistas y nacionalistas cambian otra regla de juego que en los últimos veinte años- -la última en 2003- -sólo era modificada de común acuerdo entre el PSOE y el PP. El proyecto, en trámite de ponencia en el Congreso, aparte de suprimir las donaciones anónimas a los partidos, mantiene e incluso pretende fomentar la vía de la financiación privada al mismo tiempo que eleva la pública. Y destaca por su letra pequeña En la enmienda transaccional a la disposición transitoria cuarta registra una hipoteca para los próximos Presupuestos Generales del Estado: Para el ejercicio 2008 la subvención estatal anual para gastos de funcionamiento de los partidos políticos y la asignación anual para sufragar gastos de seguridad se fijan, respectivamente, en 78.100 miles de euros y 4.010 miles de euros Eso significa reservarse por ley orgánica un incremento de ingresos públicos del 20 por ciento. Además, en la disposición transitoria segunda hilan más fino, pues los impulsores de la reforma, después de subirse las subvenciones y apuntarse a casi todas las ventajas fiscales conocidas, se equiparan a empresas y particulares en su trato con bancos y cajas, punto en el que choca con la legislación vigente: Los partidos políticos podrán llegar a acuerdos José Blanco, secretario de organización del PSOE ABC respecto de las condiciones de la deuda que mantengan con entidades de crédito. Dichos acuerdos serán los admitidos según los usos y costumbres del tráfico mercantil habitual entre las partes y no les serán de aplicación los requisitos y limitaciones establecidos en los títulos I y II de esta ley El propio texto viene a reconocer la irregularidad de las condonaciones de deuda a los partidos por parte de bancos y cajas. La más famosa es la lograda por el PSC, cuando Montilla era primer secretario y ministro de Industria, y La Caixa le perdonó 6,5 millones. El PSC y los nacionalistas concentran sus peticiones de créditos en las cajas de ahorros con sede central en las autonomías que gobiernan. Por motivos obvios, nunca ninguna entidad ha ejecutado créditos o embargado bienes a las formaciones políticas que están o pueden estar en el poder en las distintas administraciones. Son medidas reservadas para empresas y particulares. En el caso de las Cajas, el planteamiento de favor es aún más claro. La disposición transitoria segunda habla de usos y costumbres del tráfico mercantil entre las partes Cuando la parte es un partido con poder resulta que, a su vez, tiene una influencia decisiva en el nombramiento y composición del consejo de administración de esa caja. Es decir, que el representante del partido que negocia la condonación de una deuda lo hace con alguien que responde ante un órgano compuesto a propuesta del mismo partido. Es un supuesto que hasta ahora se hacía con disimulo y a partir de ahora se podrá ejecutar con descaro. LA REBELIÓN DEL GALLO Zapatero ha demostrado que es él el que manda. Pero también ha demostrado que no repara en gastos a la hora de hacerlo, lo que no induce al sosiego Imaginen, por un instante, que el despedazamiento y dispersión de Endesa se hubieran verificado por efecto de las fuerzas que suelen intervenir en un mercado sin regular. Miles de voces se habrían elevado al cielo advirtiendo sobre los peligros que para los intereses generales representa el capitalismo. Los enemigos de una economía libre habrían incluido a Endesa en su archivo de historias ejemplares, y ya se estarían repartiendo opúsculos bajo un rótulo que rezara Vida, pasión y muerte de una gran compañía española o cosas por el estilo. Lo notable, sin embargo, es que no nos enfrentamos a un caso de desmadre capitalista, sino exactamente a lo contrario. Es el Gobierno el que se ha desmadrado. Hagamos un poco de memoria. Gas Natural, respaldado por el Gobierno, el cual ejerció una presión escandalosa sobre los órganos de control pertinentes, lanzó tiempo ha una opa hostil sobre la compañía que preside Pizarro. Los términos en que se planteó la operación eran inasumibles desde un punto de vista escuetamente contable. La cúpula directiva puso pies en pared, intervino la justicia, y Europa nos amonestó agriamente. En esas estábamos, cuando se descolgó E. on con una propuesta de compra más ortodoxa. Es conocido el recibimiento pasmoso que el presidente dispensó a E. on, y que fatalmente pasará factura. El argumento esgrimido por las autoridades españolas, fue que la impertinente aparición de los alemanes frustraba el proyecto patriótico de crear un campeón nacional de la energía. Este argumento, nunca demasiado convincente, perdió importancia al cabo de un rato. La cuestión, en efecto, adquirió un sesgo puramente político: se había humillado al presidente ante la opinión, y era urgente provocar un descarrilamiento de los alemanes con el fin de demostrar quién es el que manda en España. Se contactó con varias constructoras, muy dependientes de las obras públicas y, por lo mismo, Álvaro Delgado Gal El culebrón de Endesa ha rematado en un final no excesivamente feliz. En primer lugar, la compañía se divide entre varias manos, algunas de ellas sujetas, por vía directa oindirecta, alas estrategias nacionales de países que no son España. En segundo lugar, resulta dudoso que la división vaya a ser funcional. E. on la ha aceptado como mal menor. Los italianos han entrado de costado, y el tercer gran pujador procede de un cuadrante ajeno al sector de la energía. Da la sensación de que se hubiera desagregado un motor en trozos, que volverán a subastarse y cambiar de dueño de aquí a poco. Los que vamos montados en el coche, o sea, los españoles, habríamos preferido- -me parece- -que el motor siguiera entero. ¿Qué diantres ha ocurrido? vulnerables a la presión del poder. Al cabo, Zapatero hizo una triangulación con Prodi y Acciona y consiguió desactivar la opa de E. on. Existen razones para suponer que las condiciones puestas por Prodi han obligado a buscar atajos que el presidente dimisionario, o semidimisionario, de la CNMV consi, dera incompatibles con la dignidad de su cargo, y que no tardaremos muchoen conocer. Balance: nos quedamos sin gran compañía, y lo que sobrevive de ésta no es especialmentenacional. Se hanroto las reglas de juego- -la CNMV el Tribunal de Defensa de la Competencia y la Comisión Nacional de laEnergía novolverán aser los que fueron- el vicepresidente económico ha ingresado en una semijubilación oficiosa, ytambiénexperimentarán costes importantes, si no mienten los expertos, los propios consumidores. Es cierto que Zapatero ha demostrado que es él el que manda. Pero también ha demostrado que no repara en gastos a la hora de hacerlo, lo que no induce al sosiego. Paso, a continuación, a consideraciones más abstractas, aunque no menos urgentes. El mercado exige, para ser eficiente, un marco institucional estable. Mejor aún: el mercado sólo funciona bajo el imperio de la ley. Sólo cuando se cumple rigurosamente la ley, el comportamiento interesado de los agentes genera bienes- tar. De aquí se sigue que mercado y Estado no son en absoluto antitéticos. En un régimen liberal, el Estado debe poner especial empeño en que se respeten las reglas, lo que implica no descomedirse él mismo o no forzar la mano a los órganos cuyo cometido es garantizar el juego limpio. El Gobierno ha incumplido dramáticamente el papel que le estaba reservado, y lo ha incumplido, por las trazas, sin asomo de mala conciencia. Este Gobierno parece vacunado contra cualquier conato de autocrítica por la convicción elemental de que lo propio de una democracia es que el que ha ganado unas elecciones, no importa en qué circunstancias, pueda hacer, virtualmente, lo que le dé la gana. Lo que se desprende de semejante comportamiento, es una gestión cuestionable en el corto plazo, y una erosión del marco de convivencia en el medio y largo. La anarquía canalizada o contenida del capitalismo, se ve substituida por lo que Buchanan ha denominado anarquía constitucional O sea, una suspensión permanente de las certezas que nos permiten ir tirando juntos sin echarnos los trastos a la cabeza. El corral se ha convertido en un caos, de acuerdo. Pero por insubordinación del gallo, no de las gallinas.