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16 ESPAÑA El nacionalismo vasco, ante el Aberri Eguna DOMINGO 8 s 4 s 2007 ABC Las nueces del Aberri Eguna El documento del PNV insiste en el núcleo del Plan Ibarretxe: mesa de partidos y referéndum de autodeterminación. Vino viejo y avinagrado en odre nuevo. Nada que pueda engañar a un catador experimentado neración nacionalista estaba curada de la manía de sus mayores: esperar que otros les liberasen Pero los terroristas enseguida volvieron a las andadas. La crisis del régimen y la transición democrática fueron entendidas como otra oportunidad de utilizar las dificultades españolas para obtener la independencia como un fruto maduro, por ejemplo provocando un golpe militar. Desvanecida esa oportunidad tras el fracaso del 23- F, ETA ha seguido matando, emprendiendo negociaciones y declarando treguas inefablemente tramposas a la espera de que alguna conmoción propiciara, por fin, la sacudida histórica profetizada por el patriarca Arana. Al principio, la incorporación del terrorismo a la tribu abertzale representó una gran contrariedad para el PNV pero es un hecho que muy pronto aprendió a convivir ventajosamente con esa rama díscola del tronco común. El arreglo ha consistido en repartirse el trabajo: los terroristas atacan a la oposición al nacionalismo, haciéndola retroceder e incluso desaparecer, y a cambio las instituciones controladas por los nacionalistas hacen lo menos posible, o nada en absoluto, para combatir a la rama terrorista. Arzalluz lo sintetizó con su proverbial cinismo y talento para la metáfora chocarrera: unos sacuden el árbol y otros cogen las nueces Algunas contradicciones, con encontronazos y muertos caídos en la cuneta del camino común, los suficientes para mantener la tensión pero no para forzar una ruptura, sólo evidencian la colusión de intereses entre nacionalismo institucional y terrorista. Como semejante colusión es demasiado monstruosa para aceptarla sin más, es frecuente tratar de atisbar en los movimientos internos del mundo abertzale signos y augurios de un nuevo nacionalismo más leal, presentable y civilizado. En la actualidad, esa rara avis es Josu Jon Imaz, la paloma enfrentada al zopilote Eguibar y otros temibles pajarracos. Pe- Carlos Martínez Gorriarán Desde su fundación, el nacionalismo vasco vive esperando esa gran oportunidad, servida desde el exterior, que materialice su proyecto de un Estado propio en régimen de riguroso monopolio. Para Sabino Arana, pudo haber sido la guerra de Cuba y la humillante derrota española. Pero Arana acabó en la cárcel por aquel telegrama al presidente Roosevelt donde mendigaba la conversión de Euzkadi en un protectorado europeo. Sus sucesores vieron otra oportunidad en la guerra civil, de la que hicieron mutis, mediante la traición de Santoña, en cuanto perdieron el último trozo de territorio con su esbozo de estado cuasi- independiente. Todavía hubo algún incorregible despistado que especuló con la protección de la Alemania nazi, pero como la línea oficial optó por las filas aliadas, el pecadillo cayó en el olvido, sobre todo porque la victoria aliada no conllevó la caída de Franco, otra oportunidad perdida. La irrupción de ETA en la década de los sesenta pudo entenderse como que la nueva ge- Organizaciones juveniles próximas a Batasuna pidieron en Amurrio firmas para una plataforma electoral ro los hechos, siempre preferibles a las opiniones, son tozudos. La agresión contra Antonio Aguirre cuando acompañaba al abogado del Foro Ermua que ejercía la acusación particular contra Ibarretxe por sus reuniones con Batasuna, volvió a mostrar la cara más característica del PNV No tanto por la agresión en sí, pues exaltados los hay en todas partes, sino por las circunstancias que la anticiparon y siguieron: gobierno y partido llamando a sus seguidores a defender a un lendakari, equiparado a un caudillo, presionando a los jueces previamente trabajados, desde las mismas instituciones, con declaraciones conminatorias, despectivas e intimidatorias. Tras la agresión, la portavoz del gobierno acusó a los agredidos de ser los verdaderos agresores y de perpetrar un delito de contramanifestación El PNV se negó a condenar al agresor y se resistió todo lo que pudo a criticar la propia agresión. La Ertzaintza remató el esperpento cuando identificó al agresor, al que el día de autos protegió dejándole suelto, pero recogiendo de paso en su informe al juez todas las imputaciones delictivas dictadas por la portavoz del gobierno. Como en una dictadura, partido y gobierno eliminaron toda separación entre ellos, despreciaron abiertamente el principio de autonomía judicial, y no dudaron en obligar a los mandos de la Ertzaintza a actuar como los de una policía de partido contra los escasos disidentes públicos. Y lo más significativo radica, precisamente, en la relativa irrelevancia del suceso. La desaforada reacción ha escenificado una advertencia muy clara: que el nacionalismo vasco no colaborará con la justicia, ni tolerará a ninguna institución del Estado que se oponga a sus decisiones, aunque sean ilegales. Y en esto ha coincidido el moderado y dialogante Imaz con el agresivo Eguibar. Por lo demás, el documento oficial del PNV para el Aberri Eguna, aunque redactado en un lenguaje moderado salpicado de referencias a los liberales del partido, insiste en el núcleo del Plan Ibarretxe: El principio básico que defendemos es que el futuro político de Euskadi ha de ser acordado entre las formaciones políticas vascas y ratificado por la ciudadanía. Es decir, mesa de partidos y referéndum de autodeterminación. Y también: Somos una nación que no está dispuesta a someterse a nadie Reivindicamos un acuerdo político que defina un modelo de convivencia, y un marco de relaciones con el Estado sobre la base de una bilateralidad efectiva Además, poder judicial propio, fiscalidad blindada y territorialidad (en forma de eurorregión Vino viejo y avinagrado en odre nuevo. Nada que pueda engañar a un catador experimentado. Por lo demás, la banda terrorista y el partido de Sabino Arana son los dos únicos partidos con peso en un árbol nacionalista necesitado de poda. El PNV pide a la vez, contradictoriamente, que se legalice ya a Batasuna y a éste partido que rompa con ETA, con la esperanza de que no sea todavía legalizado y no pueda disputarle un poder demasiado repartido; quizás no sabe bien qué podría ser El regreso del Plan Ibarretxe Un árbol necesitado de poda El PSE- EE acabará aceptando el Plan Ibarretxe si es el precio de la paz nacionalista