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6 OPINIÓN DOMINGO 8 s 4 s 2007 ABC AD LIBITUM CIUDADANOS POLÍTICOS VS. PROVERBIOS MORALES FREDONIA una serie sobre escritores y ciudades producida por FECTIVAMENTE, muchacho. Cuando los herTVE y no veas la que montaron los del PNV en el Conmanos Marx, todavía en la gloriosa época de greso de los Diputados. Que si Bilbao era suya y de nala Paramount, estrenaron Sopa de ganso die más y a ver con qué derecho escribía yo sobre Bil (Duck soup) dirigida por Leo Mc Carey, corría 1933, bao, ciudad en la que no tengo la culpa de haber naciaño del ascenso de Hitler al poder. Como recordarás, do (habría preferido venir al mundo en Logroño, donla peli empieza con la llegada del progresista Rufus de no hay tanta gentuza) En esto de arrogarse la proT. Firefly a la presidencia de la república de Freedopiedad de lo que pillan, los nacionalistas son insupenia, y no te cuento más porque ya la has visto. Pues rables. Estoy seguro de que lo de Ermua ha sibien, resulta que en el estado de Nueva York do idea suya y de que los socialistas se han suhabía una localidad imperceptible, de la que bido en marcha porque les joroba tanto movino habrás oído hablar en tu vida, que se llamamiento cívico contra ETA, pero, sobre todo, ba Fredonia. No es lo mismo. La Freedonia de porque están íntimamente convencidos de los hermanos Marx se pronuncia Fridonia que los nacionalistas tienen razón: el país y Fredonia, en cambio, como se escribe, pero vasco es de la raza abertzale y de nadie más. apoyando la punta de la lengua en la pared izSi te dejan administrar un par de parcelitas, quierda de la cavidad bucal, para que te salga favor que te hacen y mejor bailarles el agua, en inglés. Pues bien, el ayuntamiento de FreJON no se vayan a cabrear y la emprendan a coces donia exigió a la Paramount que retirara la JUARISTI con tus partes blandas o algo peor. película, porque dañaba la imagen de su amaY además, ¿qué tiene Ermua para que se pongan da ciudad. ¿Y sabes que contestaron los Marx? Camtan chulos sus concejales? Conozco rincones del bien el nombre al pueblo. Perjudica a la película O Bronx con más encanto. Su grandeza emanaba del essea, traducido al esperanto, vete a tocarle las napias píritu de resistencia que mostró una vez frente al naa your father, alcalde. cionalismo, alzándose en defensa de un joven conceGran película, Sopa de ganso ¿Recuerdas el numejal del PP secuestrado por ETA. Agotado ese espíririto musical en el que Firefly (Groucho) anuncia su tu, Ermua tiene menos empaque moral que Alcobenprograma de gobierno? ¿No? Bueno, pues tira de modas, donde la media del vecindario es más valiente. viola y compáralo con el plan de salvación nacional A mí esto de los nacionalistas y socialistas asimilade la ministra Salgado, y mira que no apunto más aldos me hace gracia. No les toques el nombre del pueto, aunque ganas me están dando. Woody Allen copió blo, pero, eso sí, que los de Alcobendas les paguemos la idea para Bananas, donde salía un líder guerrillelas carreteras y permitamos que metan sus raciales ro que anunciaba como primera medida revolucionanarices en nuestros asuntos. Pues que no se hagan ria la obligación de llevar la ropa interior por la parilusiones. Los del Foro Ermua no nos llamamos así te de fuera, los gayumbos sobre los pantalones. Porpor un particular entusiasmo por el entorno natuque eso es la revolución, muchacho: el reino de la arral, el conjunto monumental y artístico o el folklore bitrariedad. Lo importante no es que todo cambie, side Ermua (Vizcaya) sino porque Ermua (Vizcaya) no que todo cambie en el nombre del pueblo, y el nomfue el punto geográfico donde España entera ganó su bre del pueblo es del que manda, cosa que saben de soprimera batalla colectiva contra el nazismo vasco. bra los nacionalistas vascos y que ahora empiezan a Que cambien ellos el nombre al pueblo, como los de aprender los socialistas de Fredonia (perdón, de ErFredonia. mua) Yo escribí una vez un guión sobre Bilbao para UROPA, este viejo continente en constante pérdida de contenidos, experimenta un fenómeno alarmante: mientras las economías de todos los Estados que lo integran crecen, en más o en menos, desde hace una década, la retribución del trabajo de los ciudadanos cada vez es más baja. Así lo afirman los expertos del Fondo Monetario Internacional y lo mismo ocurre en los EE. UU. El porcentaje de los salarios con respecto al PIB decrece desde hace tres quinquenios. Es un efecto de la globalización. A pesar de ello, Europa y la América del norte dicen- ¿decimos? -sentirse encantadas con esa globaM. MARTÍN lización que, incluso en FERRAND los países ricos, rebaja el sueldo de los trabajadores y eleva, ya en los límites de la obscenidad, el de los directivos- -no los propietarios, los accionistas- -de las grandes compañías mercantiles. Es posible que el incremento de los servicios sociales que prestan las distintas Administraciones públicas compensen al ciudadano en su disminuida capacidad económica con el mantenimiento del falaz Estado de bienestar, pero esa es otra historia. Lo numéricamente cierto es que en el momento de máximo esplendor económico que ha conocido el mundo, los trabajadores de los países mejor situados obtienen menos rendimiento por su trabajo que antes de alcanzar tan discutibles cotas de excelencia. Simultáneamente, como mayor provocación al sistema, en los países más pobres de la lista mundial el hambre crece y las necesidades objetivas- -las relativas atentan a la razón y a la conciencia- -se hacen más grandes e insufribles. Esbozo el dramático cuadro precedente para poner en valor el hecho, perpetrado por todos los grupos parlamentarios con excepción del PP, de que los Presupuestos Generales del Estado incrementarán en un 20 por ciento sus aportaciones dinerarias a los partidos políticos. Los currelantes pueden adelgazar o, cuando menos, administrar mejor sus salarios decadentes; pero sus representantes aportaciones privadas al margen, podrán gastar en la gestión de la dañina partitocracia en que se está quedando nuestra democracia un euro más por cada cinco que venían recibiendo. Esta saña presupuestaria unida a la pretensión de privilegios para quienes, surgidos de listas cerradas, dicen ser nuestros representantes produce un sonrojo especial. En esta ocasión, la solitaria discrepancia del PP merece consideración y aplauso. No están los tiempos, en el final de un ciclo económico largo y favorable, para bollos ni dispendios y bueno es que quienes, por propia voluntad, están obligados a dar ejemplo de conducta cívica lo den de manera fehaciente. Es una cuestión de estilo exigible para aceptar el principio de la representación. Los gastos de nuestros abundantes Parlamentos no deben crecer un céntimo más que los ingresos de quienes los eligen y financian con sus impuestos. E E