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ABC DOMINGO 8 s 4 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA CASCOS AZULES A tenaz bipolarización de la escena pública española, atenazada entre la agenda radical del zapaterismo, tan refractaria al hecho nacional, y el discurso de ribetes catastrofistas de un PP al que Rajoy no logra despegar del tinte apocalíptico de su núcleo duro, ha resucitado el debate sobre el tercerismo, fenómeno de larga tradición en España, aunque se trate en buena parte de una tradición de fracasos debido al arraigado carácter banderizo y sectario de nuestra política clásica. Asociada en los últimos tiempos al evanescente y vapuleado concepto del centrismo, la tentación tercerista de una fuerza de interposición entre los dos grandes partidos surge ahora IGNACIO de la evidencia de que el CAMACHO debate político se ha atrincherado en dos orillas encarnizadamente contrapuestas, cuyo fuego cruzado silba sobre las cabezas de muchos ciudadanos que se sienten cada vez menos concernidos por esta dialéctica de enconos. El éxito relativo de la plataforma Ciutadans de Catalunya alienta la idea de un nuevo centro político que bascule entre el PSOE y el PP para recoger el voto de los disconformes con la gran balacera en que se ha convertido el mecanismo bipartidista. A partir de ese núcleo conversan las gentes de Basta Ya- -los Savater, Rosa Díez o Maite Pagaza- -y algunas personalidades y colectivos de disidentes del errático socialismo zapaterista y del añorado centrismo popular. No irán a las locales y autonómicas de mayo porque saben que su opción es de un solo tiro y no desean quemarlo en salvas. Lo que buscan es un proyecto de aliento nacional, y entienden que el curso de los acontecimientos les puede abrir un hueco en las elecciones generales. Estos aspirantes a cascos azules de la crispación detectan en la alta abstención de los refrendos catalán y andaluz la señal de un cansancio ciudadano ante la oferta convencional del mercado político, y piensan seriamente en ofrecerse como alternativa de vocación pactista a la alta abstención que se fragua en las encuestas. Una bisagra mixta y basculante construida con material humano próximo a la socialdemocracia y un discurso más acorde con el de una derecha liberal, laica y de progreso. La incógnita que aún no descifran los sociólogos es la de en qué caladero pescaría más votos esta amalgama de inconformistas cohesionada por el sentido de la disidencia: si entre los electores decepcionados por la deriva pro- nacionalista y radical de Zapatero o si entre los moderados alarmados por las prédicas negativas de un PP con dificultades para volver a ser un all catch party el partido atrapalotodo que catapultó el éxito del primer Aznar. Sólo el tiempo dirá si este proyecto en expectativa desembocará en un experimento a escala corregida del fenómeno Ciutadans o en una reedición del fiasco de la Operación Roca En el fondo depende de la poco probable hipótesis de que los dos grandes partidos- -o al menos uno de ellos- -sean capaces de cerrarle el paso saliendo de las trincheras para volver al campo abierto de una mayoría social integradora. L EL RECUADRO LA LIBERACIÓN DEL PRESO T AL como ocurre desde el reinado de Carlos III, este año también se ha repetido, pero con escasa repercusión mediática, la vieja tradición española liberar a un preso por Semana Santa. Conocen la escena. Noche de roncos tambores y claros clarines. Cofradía con las imágenes en sus pasos. Delante de un Cristo flagelado o una Virgen llorosa, un preso que avanza en el cortejo penitente, vestido con túnica nazarena, su cabeza cubierta con un antifaz sin capirote, quizá con sus manos atadas, como en recordación del prendimiento de Jesús. Y tras el rataplán solemne de los tambores, alguien que lee un pergamino, que pronuncia una ritual frase antigua, y el preso queda liberado. Sé por qué este año ha tenido tan escasa repercusión mediática la ritual liberación cofradiera de un preso. Ya no es noticia que se libere a un preso por privilegio de Carlos III. Larra decía que todo el año es Carnaval, y a efectos de la rendición del Estado ante los terroristas condenados por asesinato, todo el año es Semana Santa. Zapatero ha llegado mucho más lejos que Carlos III, y sin necesidad de procesión alguna. Carlos III liberaba a ANTONIO un solo preso, y el Jueves Santo. ZP los BURGOS excarcela a manojitos, cada lunes y cada martes. El hermano mayor de la Cofradía de la Rendición del Estado es el fiscal general, que aplica profusamente los privilegios excarcelatorios sin necesidad de que sea Semana Santa. A ver, que me digan a mí: ¿qué cofradía española, de la profunda Castilla penitente o de la riente Andalucía de las saetas, ha conseguido liberar a un preso con veinticinco crímenes a sus espaldas, que tenía pedida además otra pena de 96 años? Desde Carlos III acá, nunca se había concedido tal privilegio en la tradicional liberación del preso. Soltaban las cadenas a un pobre hombre que había robado unas gallinas, al oficinista que había hecho un desfalco con un cheque, al que había estafado a un cateto con el tocomocho. Al cambio, nada con tambores y cornetas. Por el contrario ZP, con su ya tradicional ceremonia de liberación de los presos etarras, ahí lo tienen al tío: ¿privilegios de Carlos III a mí? Sin cofradía, sin Semana Santa, sin ponerle túnica nazarena alguna, ZP ha concedido el privilegio de que el Juana Chaos esté ya en su tierra y con su gente, en prisión atenuada, con arrumacos de la novia y buen caldo. En cuanto a Otegui, ni te cuento. Precisamente en estos pasados días de Semana Santa, el hermano mayor de la cofradía de la Rendición, digo, el fiscal general del Estado, ha celebrado la ceremonia de la liberación número no sé cuántos ya de Otegui, diciendo que no hizo ni mucho menos enaltecimiento del terrorismo en su habitual ceremonia apologética de la ETA. La tradición excarceladora con Otegui es muy curiosa. Según los privilegios liberadores de la Semana Santa, se ponía en libertad a un solo preso y una sola vez. A Otegui lo han puesto ya en libertad una cantidad de veces que yo hasta he perdido la cuenta. Es como si en Málaga, un poner, la Cofradía de Jesús el Rico, liberara el Miércoles Santo de cada año al mismo preso, y por una causa distinta. Punto el de la tradición liberadora en el que este año se ha producido en Málaga una novedad muy reveladora. Esa ceremonia ritual que se celebra cuando hace su aparición por la calle Alcazabilla el trono de la Virgen del Amor tiene detrás, como todo lo español, una barbaridad de papeleo. Instituciones Penitenciarias, sí la dirección general de la Gallizo, ojú, interviene lo suyo para aplicar a un preso los mismos beneficios que al Juana Chaos o al Otegui, o sea, las patitas en la calle. Hasta ahora liberaban a presos condenados por delitos de robo, lesiones o apropiación indebida. Este año no. Este año han liberado a un preso por delitos de sangre, a un jubilado de 66 años condenado a cuatro años y medio de prisión por un delito de tentativa de homicidio, al que le quedaban por cumplir dos años de cárcel. ¿Captan el matiz, no? De modo que pienso que a ese preso de Málaga no le han aplicado el privilegio de Carlos III, sino el pasemisí, pasemisá que se gastan con los asesinos de la ETA. Que eso sí que es tradicional ya, ay, yayayay de la triste saeta de la rendición del Estado.