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4 OPINIÓN DOMINGO 8 s 4 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL LABERINTO CATALÁN A política catalana se está haciendo incompatible con gobiernos estables y proyectos solventes. La incertidumbre sobre viabilidad de las coaliciones que apoyan al presidente de la Generalitat es una constante desde que Maragall llegó al poder de la mano de Carod- Rovira. Ni socialistas ni independentistas han aprendido lo mínimo de las sucesivas crisis que vienen provocando desde que el líder de ERC se reuniera en Perpiñán con la cúpula de ETA, siendo ya conseller en cap de Maragall. Su salida del Gobierno catalán llevó a ERC a ser oposición del propio Gobierno al que pertenecía hasta que la crisis estatutaria- -y el pacto de Zapatero con Artur Mas- -se llevó por delante a Maragall. Las nuevas elecciones no han cambiado el panorama. Todo lo contrario. Han hecho conflictivo y arrojadizo el nuevo Estatuto, cuya vigencia está en peligro más inmediato por el soberanismo a la carrera de Convergencia i Unió y ERC que por la futura resolución del Tribunal Constitucional. El caso es que Cataluña no consigue que la gobiernen con la sensatez y el buen criterio que adornan el mito de la clase política catalana. La última disputa autodeterminista entre ERC y CiU ha sido una radiografía de la situación en que se encuentran Gobierno y oposición. Los independentistas ponen precio a la cabeza de Montilla- -un referéndum ilegal sobre autodeterminación- -y los convergentes eluden la oferta, pero anotan la debilidad del presidente de la Generalitat, quien parece realmente desbordado por la deslealtad de su socio republicano y el acecho- -legítimo, pero presionante- -de CiU, que es el partido con más votos y escaños. Las próximas elecciones municipales tendrán un valor añadido al propiamente electoral, porque van a dar lugar a una segunda manga de pactos y acuerdos más complejos que los derivados de unas autonómicas, porque implican el gobierno de múltiples corporaciones y porque los resultados fuerzan a considerar coaliciones que no se contemplan para la Generalitat. Este será el caso allí donde CiU pueda gobernar con el apoyo del Partido Popular, siempre que se mantenga la coherencia mínima de que los convergentes no pacten con los partidos del tripartito. La posibilidad de acuerdos CiU y PP no sólo no es remota, sino que se verá animada por la dinámica de los acontecimientos sociales y políticos, pues no sería la primera vez que la hostilidad de gestos y discursos no impediría un acuerdo político de fondo entre ambas formaciones. Por otro lado, la generación de esos acuerdos municipales introduciría en el futuro político inmediato un factor de novedad de cara a las elecciones generales, pues rompería la estanqueidad con la que el PSOE ha procurado rodear al PP; de la misma manera que a CiU le permitiría eliminar su prejuicio sobre pactos con los populares, mucho más aceptables éticamente que un acuerdo con ERC y mucho más coherentes que nuevos actos de seguidismo al PSOE. L PREOCUPANTE CAMBIO CLIMÁTICO S imprescindible tomar en serio la cuestión del cambio climático, porque no se trata de ciencia- ficción, sino de un futuro que ya ha llegado. Son muy relevantes en lo que se refiere a España los datos que aporta el Grupo Intergubernamental de Expertos, constituido en el ámbito de Naciones Unidas, en especial en materia de recursos hídricos y pesqueros y de asentamientos urbanos en la costa. Los efectos negativos para el ecosistema mediterráneo están previstos a partir de 2020, de acuerdo con el estudio regional que se presentará el próximo martes en Madrid. Aunque otras zonas del mundo (como los Polos o el África subsahariana) sufrirán consecuencias todavía peores, el Mediterráneo resulta muy vulnerable ante el problema del agua. Está previsto que a finales de nuestro siglo cerca de cincuenta millones de personas en Europa tengan dificultades para el abastecimiento. Ha llegado la hora de hacer algo para paliar los efectos de un problema ya ineludible, empezando por la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero y continuando por medidas energéticas, urbanísticas y de transportes. Por mucho que el Gobierno insista en crear nuevos nuevos grupos de trabajo, en el caso español la clave está en una política de Estado en materia de agua, concebida como un bien escaso cuyo reparto tiene que estar basado en criterios de eficacia y solidaridad. En definitiva, es imprescindible volver a un plan hidrológico de alcance nacional y dejar de lado el localismo oportunista que contribuye a agravar la situación. Desde una perspectiva universal, es muy preocupante el dato de que casi un tercio de las especies animales corren peligro de extinción. No se trata de crear alarmas infundadas ni de incurrir en fundamentalismos ecológicos que encubren a veces posturas radicales. En rigor, estos planteamientos causan un grave desprestigio a la causa que dicen defender, ya que alientan posturas antioccidentales y culpan a las empresas multinacionales de todos los E males en nombre de ideologías extremistas, generando así un sentimiento de rechazo. El medio ambiente no necesita defensores interesados, sino que las organizaciones internacionales, los Estados y la opinión pública bien informada deben atender a los estudios rigurosos y objetivos, como el que ahora presenta Naciones Unidas. La globalización socioeconómica ha demostrado que vivimos en un solo mundo o, según otra fórmula ya consagrada, en una aldea global No se trata sólo del presente, sino del legado que debemos transmitir a las generaciones futuras, titulares de la expectativa razonable de heredar un planeta en condiciones que permitan una vida digna. Destruir los ecosistemas, acabar con los recursos naturales o consumir bienes limitados de forma irresponsable son actitudes inaceptables desde una mentalidad racional y civilizada. De hecho, los partidos más sensatos en las democracias occidentales empiezan a prestar una notable atención en sus programas a las cuestiones de medio ambiente, que no deberían convertirse en refugio de grupos marginales. El Estado constitucional y la economía de mercado han logrado crear más bienestar para más sectores de la población que ninguna otra sociedad pasada o presente. Es obligado ahora afrontar con ambición el reto de cuidar el planeta y evitar un deterioro que no tendría remedio. En efecto, hay que ser conscientes de que determinados errores no tienen marcha atrás porque causan daños irreversibles. La flora y la fauna que se extinguen, el agua que se derrocha o los espacios perdidos por la desidia del hombre ya nunca podrán ser recuperados. El calentamiento de la tierra altera equilibrios ecológicos configurados durante varios milenios. La lección es muy sencilla, aunque no todos parecen dispuestos a entenderla: también en el ámbito de la naturaleza es más fácil destruir que construir. Por eso, ha llegado la hora de frenar entre todos, ya sin pausa, el deterioro del medio ambiente. EDUCACIÓN CORÁNICA EN ESPAÑA L pasado verano informaba ABC sobre el interés de Arabia Saudí por comprar colegios privados en Madrid para convertirlos en escuelas coránicas. Fracasó entonces la operación, desarrollada a través de una agencia inmobiliaria, gracias en buena medida a la presión de los padres de alumnos. Ahora se retoma el asunto de cara al próximo curso, mediante gestiones directas desde la escuela que funciona en la llamada mezquita de la M- 30 Algunas fuentes aseguran que este primer paso sería seguido posteriormente por la adquisición de colegios en otras ciudades españolas; es decir, una ambiciosa política de expansión que contrasta con la difícil situación económica que atraviesan muchas escuelas católicas. Arabia Saudí ejerce una influencia determinante en el mundo musulmán. Si bien su política exterior está alineada con los países moderados, el wahabismo que impera en ese país ofrece una de las versiones más características del islam militante. Según opinión común entre los expertos, los petrodólares sirven para financiar escuelas coránicas en las que tiene su caldo de cultivo una versión fundamentalista de dicha religión. No hay razón para pensar que los colegios que se pretenden instalar en Madrid vayan a predicar la guerra santa pero tampoco debe olvidarse que el mito de Al- Andalus funciona entre los radicales como un polo de atracción hacia nuestro país, donde viven alrededor de un millón de residentes musulmanes. E La Constitución dispone que la educación tendrá por objeto el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos fundamentales. El islam tiene serias dificultades para asumir algunos de ellos, en particular la rigurosa igualdad entre el varón y la mujer, predicando además la prioridad de la umma o comunidad de creyentes sobre la sociedad pluralista occidental. Así pues, una enseñanza que pretenda dar preferencia a la ley islámica sobre la legislación democrática no tiene cabida en nuestro marco constitucional. La integración de inmigrantes procedentes de otros ámbitos culturales es sin duda uno de los grandes retos de la sociedad española. Conviene tener presente el fracaso de los modelos tradicionales, ya sea el multiculturalismo británico o el intregracionismo francés. No se trata, por supuesto, de poner límites a la libertad religiosa o al derecho a la educación, pero sí de actuar con prudencia y sentido común ante un asunto muy delicado, porque una vez que se desencadenan las causas es muy difícil evitar las consecuencias. Por lo demás, es inevitable que muchos ciudadanos asistan perplejos al trato desigual que los poderes públicos otorgan a veces a las diferentes confesiones. Pese a su arraigo histórico y social, la Iglesia católica es vista desde sectores laicistas como un adversario ideológico y, en cambio, todas las facilidades son pocas para que los musulmanes puedan difundir sus creencias, que no siempre son acordes con las reglas básicas del Estado social y democrático de derecho.