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ABC DOMINGO 8 s 4 s 2007 OPINIÓN 3 LA TERCERA LA CAZA SALVAJE La abducción del PSE ha neutralizado al socialismo vasco como elemento vigorizante del constitucionalismo y lo ha postrado en una actitud gregaria y seguidista del PNV. López, Buen y Totorika son, por el momento, con algún otro, los bustos colgados de las paredes de los batzokis a modo de trofeos de una batida nacionalista que culminará hoy- Aberri Eguna día de la patria- -con un manifiesto peneuvista de reagrupamiento aranista... ON Juaristi acaba de publicar su premiada primera novela- La caza salvaje -que si por su título fuera podría tenerse por uno más de sus lúcidos ensayos sobre el País Vasco. No lo es, pero el recorrido ficticio- -en modo alguno inverosímil- -de Martín Abadía, el protagonista del relato, tiene ese trasfondo dramático- ¿trágico? -que de modo ya histórico connota la realidad vasca. El domingo pasado, Juaristi- -sin duda, con Fernando Savater, el intelectual vasco con más enjundia y recorrido de las tres últimas décadas- -escribía aquí, en ABC, que el partido gobernante en la Comunidad Autónoma Vasca constituye todavía el único caso de totalitarismo de manual en el seno de España y de la Unión Europea Y continuaba el autor bilbaíno afirmando que las formas democráticas bajo el gobierno de Juan José Ibarretxe son una cáscara que no disimula siquiera la práctica de la intimidación social violenta a los discrepantes, complementaria de la presión terrorista a cargo de ETA En el País Vasco se viene produciendo desde hace ya demasiados años una auténtica limpieza ideológica que hace la estancia allí inhóspita a quien discrepa- -de forma queda o pública, casi dan lo mismo los decibelios del desacuerdo- -con el régimen nacionalista que ejerce una forma de totalitarismo al que la banda terrorista añade los perfiles propios de la tragedia. Cuando algunos sectores de la izquierda insisten en el falaz argumento de que el PNV es necesario para alcanzar la paz allí, lo hacen poniendo en valor el papel del llamado nacionalismo democrático suponiendo que su concurso es decisivo para la desaparición del terrorismo. Se confunden porque el nacionalismo vasco forma parte- -y parte nuclear- -del problema y jamás ha aspirado a serlo de la solución, salvo que ésta pasase por su perpetuación en el poder mediante la hegemonía indefinida sobre todo el movimiento nacionalista y no sin antes haber reformulado sus relaciones con el Estado mediante un modelo de cosoberanía. asta que esa hipótesis no se haga realidad, el PNV y ETA- -consciente e inconscientemente, que de todo hay en ese partido- -se complementan, porque mientras el nacionalismo expresa democráticamente sus aspiraciones con ese tono perpetuamente victimista, los etarras arguyen que la violencia es el único camino para lograr lo que el pueblo vasco demanda. Entre tanto, los peneuvistas presionan a los tribunales en la calle, agreden- -sin sanción alguna- -a pacíficos ciudadanos como Antonio Aguirre- -patada en los testículos por contramanifestarse -y deslegitiman de modo constante a todos y cada uno de los poderes del Estado. Cuan- J do se perpetran los atentados etarras, los lamentan y condenan, proclamaciones compatibles, sin embargo, con la petición de que la Ley de Partidos sea abrogada para que ETA se pueda presentar a las elecciones mediante Batasuna o uno de sus numerosos remedos. Semejante actitud es la que hace sostener a Fernando Savater (ABC 1 04 07) que son más fanáticos, retrógrados, xenófobos y elitistas los del PNV que la gente de Batasuna el verdadero y aborrecible fanatismo, la verdadera imagen nacionalista aborrecible es la del PNV y la del nacionalismo tradicional vasco Dicho esto por Savater y Juaristi, ambos signados por la mayor animadversión de los nacionalistas pero titulares de un espíritu democrático inalienable, las cosas están meridianamente claras: la caza salvaje en el País Vasco la protagonizan, al alimón, los nacionalistas del PNV y EA con los del espectro radical y ETA con su entorno. Se trata de una auténtica concertación que tuvo su mejor expresión en el pacto de Estella y que, según la coyuntura del conjunto nacional, se escenifica conforme a guiones- -casi todos tramposos- -en los que el PNV puede estar de nuestro lado o del contrario sin solución de continuidad. Los nacionalistas- -por sí o a través de otros- -siempre están de caza. l último trofeo cinegético del nacionalismo ha sido el Partido Socialista de Euskadi. El túrpido viraje de Carlos Totorika, alcalde de Ermua, pretendiendo privar al Foro que preside Mikel Buesa de la denominación del municipio- -del que fue concejal el secuestrado y luego asesinado Miguel Ángel Blanco- -es un episodio que habrá abochornado a muchos socialistas de pro de entre los muchos miles que se baten el cobre en el País Vasco y que merecen mejores líderes que los López et alii que han puesto la organización al servicio de la estrategia éticamente más ramplona de las que ha practicado jamás un Gobierno español en el País Vasco: el mal llamado proceso de paz que se ha demostrado, además de un fiasco, también un verdadero fraude político. El resentimiento por el fracaso de una iniciativa alocada y visionaria como la de Rodríguez Zapatero ha excitado los peores instintos destructivos de algunos que han calculado con acierto que son las organizaciones cívicas- -el Foro Ermua, Basta Ya, Fundación de las Víctimas- -y no los partidos las que plantearán en todo caso resistencia a cualquier tipo de negociación con la banda terrorista ETA. La abducción del PSE- -muy bien gestionada por la relación bilateral entre el moderado Imaz y el presidente del Gobierno- -ha neutralizado al socialismo vasco como elemento vigorizante del constitu- cionalismo y lo ha postrado en una actitud gregaria y seguidista del PNV López, Buen y Toto. rika son, por el momento, con algún otro, los bustos colgados de las paredes de los batzokis a modo de trofeos de una batida nacionalista que culminará hoy- -Aberri Eguna, día de la patria- -con un manifiesto peneuvista de reagrupamiento aranista. Todos los domingos de Resurrección, desde 1932, los nacionalistas vascos celebran, no de forma unitaria pero sí transversal, la jornada de exaltación de la supuesta patria vasca. El PNV en el manifiesto que rubrica la celebración este año, ha convergido con la banda- -salvando el ejercicio de la violencia física que practica ETA- -en todas sus peticiones: anexión de Navarra, blindaje- -soberanía fiscal- -del Concierto Económico y Poder Judicial propio. Es decir, que el partido que dirige el moderado Imaz, quebrado el proceso de paz reclama lo mismo que los batasunos si bien con un lenguaje edulcorado, propio de ese barniz clerical con el que los miembros del Euskadi Buru Batzar suelen rebozar sus maximalismos. on Juaristi sostiene (ABC 1 04 07) que las mismas fuerzas políticas que recobraron las libertades democráticas para España sentaron alegremente las bases para el totalitarismo nacionalista y confiaron al Partido Nacionalista Vasco la tarea de construir la comunidad autónoma, lo que equivale a poner una gasolinera al cuidado de un pirómano Tiene razón de nuevo el filólogo bilbaíno porque ya va siendo hora de poner las cosas en su sitio: o se combate al PNV y a la ideología nacionalista llamada moderada o democrática o persistirá su hegemonía regimental en el País Vasco y ETA dispondrá de suministro argumental para seguir empuñando las armas. A la vista está que la caza salvaje del no nacionalista continúa, sea mediante la asimilación totalitaria- -caso de determinados socialistas- sea mediante la expulsión- ancha es Castilla que dijera Arzalluz- sea mediante la imposición del silencio. Juaristi- -lean La caza salvaje -decía el domingo pasado en este periódico que ahora quizá sea demasiado tarde para todo, salvo para el horror Nos anuncia nuestro autor- -y de nuevo me adhiero tristemente a su mal augurio- -que a la caza política e ideológica pronto se añadirá la otra. La de la bomba y la pistola. La del comando Donosti Y todo se volverá en llanto y crujir de dientes, pero será tarde, efectivamente, salvo para el horror después de tanto error. J E H JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC