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ABC VIERNES 6 s 4 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA TU PATRIA Et in Arcadia ego (Luis Cernuda) E ha traído de vuelta a tu patria un tren con nombre de pájaro. Tu patria no tiene más fronteras que las de la memoria ni más himnos que el eco vago de las trompetas y los tambores de la infancia. Tu patria es un primer amor que vuela sobre la nostalgia de una geografía sin contornos, un silencio de seres idos con la sonrisa pintada en las nubes, un perfume de inciensos y azahares que se pierden en la atmósfera limpia de abril, una vieja cosquilla de recuerdos que hormiguea en la médula del tiempo. Tu patria no tiene más IGNACIO banderas que los guiones CAMACHO e insignias acuñados por la liturgia de los siglos, arrumbados ahora en el rincón de una iglesia como un tesoro inútil, junto a la cera intacta que se ha quedado sin arder en esta tarde húmeda de plegarias y desconsuelo. Te está calando hasta los huesos la memoria del tiempo repetido, de tardes rotas y reencuentros frustrados bajo la lluvia que empapa las túnicas y el alma de los cofrades que se abrazan en la penumbra del templo, del sosiego pausado y funeral en que yace la música imposible de una banda entorchada cuyos miembros sostienen en la mano sus plumeros mojados que no van a exhibir el orgullo marcial de sus mejores noches de esplendor y de gloria. Una bandada de vencejos ha volado desde la torre al sonar la campana en el aire eléctrico y quieto del atardecer, mientras caminas a solas contigo mismo entre un mar de gente derrotada que hormiguea sin rumbo por las calles del barrio, el viejo barrio de traza de cordel que reconoces bajo tus propios pasos como el escenario desnudo de una larga ausencia. Tú y la ciudad a solas, frente a frente, como se miran los amantes cuando el espejo le cede el paso al amor. Es ahí, en ese instante de sosiego y de calma, alzado de golpe sobre años de remembranza y olvido, cuando te sientes más que nunca ciudadano sin nombre de una patria sin muros ni confines, de un territorio sin lindes ni mapas, abierto de par en par al iniciático viaje del corazón y la experiencia. Lo sabes cuando tus pies te llevan solos a través de ese plano secreto e invisible del espíritu, buscando una ranura de silencio donde depositar la moneda de la melancolía del regreso, leyendo sobre las huellas de tu pasado el libro de un misterio en el que habitan los fantasmas del tiempo, del gozo y de la nostalgia. Y es entonces, cuando el cristal de los charcos espeja ante tus ojos la silueta trémula de la ciudad bajo el cielo indeciso de la primavera, cuando el golpe pendular de la memoria rebota contra las paredes desconchadas de tus sentimientos, cuando a través de un portón entreabierto escuchas el murmullo de los rezos y atisbas el perfil de las imágenes que no recorrerán las calles engalanadas de vértigo y anhelo, cuando percibes con una claridad rotunda, categórica, contundente y exacta la certeza de que la única patria del hombre es su conciencia. T SALIR DE ERMUA PARA VOLVER A ESTELLA A MBAS empiezan y acaban por la misma letra, pero tienen significados políticos muy diferentes. Ermua significó la rebelión contra la dictadura nacionalista, contra el miedo impuesto por los terroristas y sus amigos, y a Estella, pobre mía, le cargaron en su historia haber servido de marco para el pacto entre terroristas y nacionalistas con el fin de lograr la independencia del País Vasco y la anexión de Navarra. Curiosamente, el tiempo ha llevado a que el primer espíritu quede fuera de uso y el segundo recobre vigencia. El consistorio vizcaíno ha exigido que el Foro Ermua deje de utilizar el nombre de la población por ser un grupo de individuos que criminalizan el diálogo y que defienden intereses bastardos El Foro, por supuesto, se ha negado. Quien representara en primera persona el dolor y la valentía durante aquellos terribles días de julio, el alcalde Carlos Totorica, es el primer firmante de la inCARLOS vectiva. ¿Tanto ha cambiado el Foro? HERRERA ¿O, por el contrario, lo que se ha movido es el resto? Tengo la impresión de que un velo de miseria política y moral recubre la connivencia de socialistas y nacionalistas en el consistorio vasco- -sí, y de un tonto del PP que pasaba por allí, ya lo sé- Cuando dicen denunciar la criminalización del diálogo quieren decir, en realidad, que lo que no les gusta es que criminalicen a los criminales. Eso ya no va con los tiempos. Los criminales se sientan a la mesa de la negociación y nadie debe- -y mucho menos con el nombre del pueblo de Miguel Ángel- -perturbar la atmósfera de acuerdos posibles. Ahora se trata de no molestar: unos, los nacionalistas, atisban la posibilidad de salirse finalmente con la suya y otros, los socialistas, la de perpetuarse del poder, aunque sea cediendo en los aspectos fundamentales que tanto decían defender años atrás. Ahora mismo, recordar a Miguel Ángel Blanco no es conveniente, ya que hoy que el criminal parece bizcochable. A la par que languidece ese espíritu inolvidable, esa fuerza social que arrinconó a los auténticos bastardos de la historia, reverdece el espíritu del Pacto de Estella, o mejor, de Lizarra. Aquél contubernio consistió, como deberíamos recordar cada día de nuestras vidas, en construir un aeropuerto ideal para que aterrizasen las aeronaves terroristas: establecemos un pacto en el que creamos las bases reivindicativas elementales y negociamos con el Estado mediante la presión de una tregua (trampa) El pacto se desdibujó en cuanto comprendieron unos y otros que el Gobierno de turno no iba a ceder ni un ápice. Pero los tiempos han vuelto a girar. Muere Ermua, luego puede renacer Lizarra. Con una diferencia: ahora los socialistas gobiernan y no hacen ascos a sentarse a la mesa, como los hicieron cuando estaba Redondo Terreros. Afortunadamente, entre Rodríguez, El País y Cebrián se lo quitaron de en medio y dejó de estorbar en este nuevo amanecer. Ahora cabe un diálogo en el que no deben molestar los tocacojones de Buesa, Ezquerra, Aguirre y compañía. Hasta Totorica está en esa operación: la coyuntura es otra y para ella no valen las proclamas de higiene y dignidad que se manejaron en el año 97; es el momento de establecer pautas de beneficio común y olvidarnos de los muertos, que tanto pesan cuando uno se sienta en una mesa con ellos a la espalda. No ha cambiado el Foro. Se aferran a la revolucionaria manía de seguir defendiendo lo que defendían. Han cambiado los demás, ésos que ahora quieren empadronarse en la Lizarra de nuevo cuño. Se reedita indisimuladamente ese pacto y están dispuestos a cambiarle al espíritu la camiseta. Nunca me fié de ellos, de los Pastores y los Totoricas vascos: estaban ahí forzados por la urgencia y la presión histórica, y algo nos decía que, antes o después, revelarían su incomodidad. Así ha sido. Ya que no pueden cambiarle el contenido al Foro, intentan al menos quitarle el nombre. Una pequeña vileza más.