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Jueves 5 de Abril de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.350. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Bebetinho sale de la cuna En los cuartos de final del Mundial de 1994, Bebeto dedicó un gol a su hijo recién nacido juntando los brazos y balanceándolo simbólicamente. Hoy, ese niño ya juega con la selección sub 13 de Brasil ENRIQUE YUNTA odavía se emociona cuando habla de aquel gesto, de aquella improvisada celebración que dio la vuelta al mundo y que marcó un estilo para todos los padres futboleros. Bebeto, enloquecido con su gol ante Holanda en los cuartos de final del Mundial de 1994, corrió hacia la banda jubiloso y juntó sus brazos para balancear simbólicamente a su tercer hijo, que nació dos días antes de la disputa de ese encuentro en Brasil. Hoy, ese niño entonces invisible es una realidad y ya forma parte de la seleçao sub 13, que juega estos días un campeonato en la Costa Brava. Se llama Mattheus y tiene los mismos rasgos físicos que su padre. Cuenta Bebeto que su hijo no para de preguntarle por sus tardes de gloria, por aquella corona mundial que logró con Romario y compañía y por su milagro en el Deportivo de la Coruña. Mattheus dice que quiere jugar en el Dépor Siempre me pide consejos y no se cansa de ver fútbol conmigo, lo pasamos genial explica el ex jugador, que sigue a su hijo a todos los campos en donde compite. Han visto un sinfín de veces el vídeo de aquella celebración y Mattheus insiste una y otra vez a papá en que le cuente cómo se le ocurrió: Le digo que me salió de dentro. La noche anterior pedí a Dios que me diera la oportunidad de marcar por mi hijo y por mi esposa, quería rendirles un homenaje. Y llegó el regalo. No sabía lo que iba a hacer, no estaba planeado por mucho que la coreografía con Mazinho y Romario- -le escoltaron en el festejo- -fuera casi perfecta. Es el único de mis tres hijos al que no vi nacer y era una forma de demostrarle que estaba junto a él comenta enternecido mientras repite inconscientemente el recordado gesto. Irene Lozano HUYAMOS uena la sirena en las fábricas, las oficinas, los comercios. Todos corren, derechos a casa, para coger las maletas y salir zumbando. Que las vacaciones son cuatro días y dos se pierden en el trayecto. Hay que llegar cuanto antes, disfrutar sin parar, divertirse a rabiar, y sobre todo moverse, moverse mucho, moverse sin descanso. Suelta la corbata, deja los tacones; coge las mochilas y las zapatillas, rápido; el traje de neopreno, la llave del apartamento o la bicicleta, vamos; el traje de baño, por si acaso, o la guía de Praga y los billetes. Llegar, llegar, llegar es el mandato. Para patearse capitales europeas o rutas de senderismo, para escalar al pico más alto o sumergirse en fangos antiestrés. La rutina queda en suspenso, pero la amenaza de su retorno es rotundamente cierta. Emprendemos el viaje ciegos, fingiendo no ver que lo cotidiano ha quedado agazapado y nos aguarda apenas más allá de pasado mañana. Y el deseo, al marchar, de que todo haya cambiado a nuestra vuelta. Y el alivio, al regresar, de que todo siga tal cual lo dejamos. Marchemos sin mirar atrás. Nada queda, nada se pierde. El rumor de la radio se oye cada vez más lejano. Al regresar un tertuliano sonará tan airado como siempre, porque ETA y Batasuna son lo mismo. Y nosotros volveremos al papel de figurantes, como el encargado y su jefe y los jefes de sus jefes. Pero ahora eso no importa. Millones de almas van en busca de destino. Tenemos cuatro días para protagonizar nuestra vida. Hacer, hacer, hacer, eso es vivir, al parecer; y luego contarlo si se tercia, porque hoy en día no eres nadie si no has visto el Iguazú, y es un fracasado el que no hace una escapada, aunque sea al infierno. Al grito de luces, cámaras, acción da comienzo nuestra ficción desesperada. Huyamos. S T Mattheus y Bebeto, en un gesto que siempre perdurará en la familia Mattheus es un niño muy tímido. Juega en el Flamengo desde los ocho años y admite que no tiene tanto gol como su mentor. Lo suyo es la creación y moverse con espacios por el centro del campo para asistir a los atacantes. Tiene muy buenas maneras y con su zurda- -muy cerrado- -explota la innata tradición brasileña del jogo bonito En su primera convocatoria con la selección nacional ya viste el mítico 10 Me gusta más que el 7 de mi padre, yo no juego arriba argumenta. Tiene un ELENA CARRERAS pie pequeño, al igual que su padre- -sólo calzaba un 37- pero todavía no ha pegado el estirón. En Brasil les forman para enfrentarse con chavales de uno a dos años más para que se curtan y Mattheus no es de los que se amilana. Sus padres le controlan en los estudios y, hasta la fecha, el niño responde igual de bien que en el campo. Por aquello de las modas, adora a Cristiano Ronaldo, aunque por su posición toma como referencias a Ronaldinho y a Deco. Normal, dicen que el Barça le quiere.