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ABC JUEVES 5 s 4 s 2007 CIENCIAyFUTURO 77 Logran una planta transgénica que fabrica insulina para uso humano El producto podría comercializarse en los próximos tres años N. R. C. MADRID. Una empresa canadiense de biotecnología (SemBioSys Genetics) ha conseguido cultivar una planta transgénica de la que se puede obtener insulina para tratar a personas con diabetes tipo 1. La hormona se obtiene de cultivos de cártamo, una planta oleaginosa que se ha modificado genéticamente con un gen humano. Los primeros ensayos con animales demuestran que la hormona fabricada a partir de estas plantas es equivalente, desde el punto de vista químico, estructural y funcional, a la insulina humana farmacéutica asegura la compañía. Las pruebas también confirman que la insulina producida en cártamo es fisiológicamente equivalente a la hormona humana. Aunque SemBioSys Genetics aún tendrá que aportar más pruebas. Si los próximos ensayos son positivos, la insulina producida por plantas transgénicas podría estar en el mercado en tres años. Sería el primer fármaco que se obtiene de una planta transgénica. La empresa que la produce cuenta con cultivos de estas plantas tan especiales en Canadá, Estados Unidos, México y Chile. Con la utilización de plantas transgénicas se podrán reducir los costes de producción en más de un 40 y acelerar su fabricación. Contar con un sistema de fabricación más rápido y económico permitirá afrontar la epidemia de diabetes que se avecina. La enfermedad crece en el primer mundo, pero también en los países en desarrollo. El tratamiento con insulina ya no se utiliza sólo en los enfermos con diabetes tipo 1 o juvenil, sino en los que padecen el tipo 2, la diabetes relacionada con el sobrepeso. Las nuevas formas de suministro de la insulina también necesitan entre cinco y diez veces más cantidad de esta hormona que los métodos de inyección. En 2005, la demanda de insulina superó los 6.000 kilos y está previsto que aumente hasta los 16.000 en cinco años. Las plantas son una vía útil, barata y accesible para fabricar proteínas y otras sustancias de uso farmacéutico, siempre que se haga con la debida seguridad. Aunque la manipulación genética de las plantas no cuenta con el apoyo popular ni de los grupos ecologistas, preocupados por la seguridad y los efectos en el medio ambiente. Como la empresa canadiense, otras compañías cultivan fármacos contra la diarrea y vacunas contra el cáncer de cérvix en plantas transgénicas. Más barato y rápido Ilustración del interruptor neuronal de F. Zhang, S. Dixon, and K. Deisseroth, autores del estudio Hallado un interruptor para encender y apagar el cerebro Dos proteínas presentes en la membrana celular y sensibles a la luz activan y desactivan a voluntad las neuronas JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. La perspectiva de tener un instrumento concreto con el que controlar los mecanismos del cerebro es algo que ha fascinado no solo a los científicos, sino también a filósofos y pensadores de todos los tiempos. Una rama del conocimiento, la Neurociencia, ha tomado cartas en el asunto y desde hace ya varias décadas se ha empeñado, sin suerte por ahora, en conseguir que ese sueñose convierta en realidad. Pero la suerte puede haber cambiado. A diferencia de lo que sucede con otras disciplinas científicas, la simple observación no sirve para esta tarea. Al contrario, si realmente se quiere conocer el papel específico que cada neurona desempeña en el funcionamiento del cerebro, sería necesario ser capaces de manipular grupos enteros de ellas, de estimularlas o de silenciarlas a voluntad, Lo ideal, además, es que esa herramienta hipotética pudiera también determinar el papel de genes o conjuntos de genes en neuronas específicas, que fuera perfectamente reversible, que su acción fuera rápida e inocua y que, por último, permitiera a los investigadores observar las funciones cerebrales mientras ocurren, es decir, sobre individuos vivos y en tiempo real. celular y cuya activación depende de la luz, vinieron a zanjar la cuestión. Investigadores de la Universidad de Stanford y del Instituto de Biofísica del instituto Max Planck, de Francfort, explican hoy en Nature el poder de estas proteínas, la channelrhodopsina (Ch R 2) y la Natronomonas Pharaonis halorhodopsina (NpHR) La principal característica de ChR 2 y de NpHR es que, al recibir luz (azul para la primera y amarilla para la segunda) desencadenan de forma inmediata reacciones concretas en las neuronas. Ambas funcionan, en la práctica, como un interruptor que los investigadores pueden activar o desactivar a voluntad. Encendiendo y apagando neuronas y circuitos neurales, podrán, a partir de ahora, determinar con precisión la función de cada una de ellas en el cerebro. La tan deseada herramienta, pues, parece haber llegado y estar lista para funcionar. Habrá que ver ahora lo que seremos capaces de hacer con ella. Más información sobre la investigación: http: www. sembiosys. ca Luz y proteínas El cártamo transgénico se cultiva en México, Chile y Canadá La estimulación por medio de corrientes eléctricas o la activación neuronal mediante sustancias químicas ha conseguido avances parciales y muy limitados. Y ni siquiera las más recientes herramientas genéticas para silenciar neuronas y conexiones neuronales concretas han conseguido solventar el problema. Hasta que un par de proteínas, presentes en la membrana Más información sobre la investigación: http: www. nature. com nature