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ABC JUEVES 5- -4- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 75 Las supuestas reliquias de Juana de Arco podrían ser los restos de una momia El investigador francés Philippe Charlier, ayudado por dos perfumistas, descubre pruebas de embalsamamiento J. P. QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Los franceses quizá han estado adorando durante un largo siglo los restos de una momia, posiblemente egipcia, creyendo que se trataba de la reliquia, los últimos restos de Juana de Arco (1412- 1431) la Doncella de Orleáns, beatificada y santificada por la Iglesia entre 1909 y 1920, épica heroína nacional durante la Guerra de los Cien años, quemada en la plaza del Mercado Viejo de Rouen por las tropas de ocupación inglesas. Juana de Arco es una de las figuras más legendarias de la historia de los orígenes, fundación y construcción de Francia. A los trece años, una niña muy piadosa creyó escuchar la voz de varios santos, santas y de Dios, invitándola a empuñar una espada y encabezar la lucha contra los ingleses... Se trata de una página capital de la historia de la Guerra de los Cien años. de Juana si le valió ser beatificada y santificada. El mito seguía su curso. Las reliquias presumidas de la nueva santa, propiedad del arzobispado de Tours, fueron depositadas en Chinon, donde han sido visitadas, admiradas, si no veneradas, por sucesivas generaciones de patriotas franceses. Sin embargo, la Iglesia nunca tuvo claro el origen último de las reliquias. A primeros de 2006, el arzobispado de Tours encomendó al profesor Philippe Charlier la delicada tarea de realizar un nuevo estudio, quizá definitivo. Durante más de tres siglos, la historia y la leyenda decían que las cenizas de la Doncella de Orleáns fueron echadas al Sena por la turba militar que había quemado a la heroína nacional. En 1867, el azar quiso que se descubriera en unos tarros de vidrio, en el granero de un farmacéutico parisino, nacido en Rouen, unos restos (una costilla, materias orgánicas, tejidos, trozos de un lienzo) etiquetados con escritura antigua. Pronto creció el convencimiento: se habían descubierto los restos de Juana de Arco. La Iglesia nunca reconoció de ninguna manera la autenticidad presumida de la reliquia. Pero el comportamiento religioso Tarros en un granero Los hipotéticos restos de Juana de Arco huelen aún a vainilla y yeso, sin rastro de haber sido quemados Los resultados oficiosos de ese trabajo, en el que han colaborado una veintena de especialistas, han sido revelados por la revista Nature, y son sencillamente espectaculares: los franceses han podido estar adorando los restos de una momia, probablemente egipcia. En el terreno estrictamente científico, puede que uno de los datos más significativos sea el recurso a dos perfumistas eminentes, Sylvaine Delacourte (de Guerlain) y Jean- Michel Duriez (de Jean Patou) que aportaron datos finalmente decisivos. El profesor Charlier había comenzado por detectar los olores muy particulares de las reliquias. Los dos perfumistas, especializados en el más fino análisis olfativo, llegaron a sus propias conclusiones con mucha rapidez: los presumidos restos de Juana de Arco huelen, todavía, a vainilla y emplastos de yeso... Charlier sacó una consecuencia inmediata: La vainilla no es un olor propio de cenizas humanas. Las momias sí huelen a vainilla Tras esa primera pista olfativa se acumularon pronto muchas otras evidencias: el lienzo, los tejidos y materiales descubiertos tampoco habían sido quemados; algunos de ellos contenían productos químicos utilizados para el embalsamar cadáveres; los restos de polen de pino tampoco podían provenir de la Normandía del siglo XV Olor a vainilla y yeso Philippe Charlier muestra, en febrero de 2006, las supuestas reliquias de Juana de Arco AP El mismo que reveló que Angés Sorel fue envenenada Antes de descubrir que los restos de Juana de Arco podrían ser los de una momia, posiblemente egipcia, el profesor Philippe Charlier ya hizo otra revelación de alcance nacional: la legendaria Angès Sorel pudo morir envenenada. Agnès Sorel es una figura mítica. Joven bellísima, se convirtió muy pronto en amante del Rey, Carlos VII, y primera dama de la Reina. El vodevil se transformó pronto en una tragedia, con numerosas secuencias de capa, espada, envenenamientos, hijos reales de distinta madre, y un enfrentamiento atroz entre el delfín, futuro Luis XI, y la amante del Monarca. Agnès no era solo una mujer bellísima, según todos los testimonios. También fue una intrigante de la más alta escuela. E intervino de manera directísima en todos los negocios políticos, económicos y militares del Estado. Su muerte fue objeto de incontables especulaciones hasta 2004, cuando el equipo del doctor Charlier descubrió que, en realidad, la amante real había muerto como consecuencia de la ingestión de cantidades más que excesivas de mercurio. Se sabe que Agnès Sorel tomó mercurio con fines médicos. Pero las cantidades descubiertas dejan en suspenso sospechas bien fundadas de un posible envenenamiento, consecuencia última de criminales intrigas de Estado.