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ABC JUEVES 5 s 4 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 71 La memoria del sabio bebedor Acantilado publica por primera vez al completo en castellano Vida de Samuel Johnson de James Boswell, en edición y traducción íntegras de Miguel Martínez- Lage cia de la limitación y la madurez espiritual que un escritor como Josep Pla grabó en su frontispicio literario. El secreto de nuestro pasar por este mundo es tan obvio como el aserto johnsoniano de no esperar de la vida más de lo que la vida nos dé. Para Carlyle, la Vida que escribió Boswell era la mejor semejanza que se puede dar de una realidad, como la imagen nítida que se ve en un espejo nítido Pese a la admiración que profesaba al doctor, Boswell no evitó los rasgos desfavorecedores de su biografiado, hombre poco agraciado, aquejado de convulsiones nerviosas, mala vista y periodos de depresión, glotón, perezoso y dipsómano. De los 1.750 ejemplares que vieron la luz el último año del siglo XVIII se vendió la mitad en menos de un mes. Muchos de sus exégetas dedujeron- -con acierto- -que Johnson pasaría a la historia por sus conversaciones más que por sus obras, entre las que destaca el Diccionario de la lengua inglesa o su ensayismo sobre Shakespeare. Sometida a sucesivas ampliaciones, la Vida que publica Acantilado se basa en los seis volúmenes que reunió en 1887 la edición de Hill: Esta restitución de la obra de Boswell a su estado de precisión máxima se ha convertido para los estudiosos en la edición canónica de una obra mayor, que nunca había visto la luz en castellano explica Martínez- Lage. En sus conversaciones con el abogado Boswell, el sabio de Fleet Street lanzaba dardos contra el ilusionismo político y el infantilismo filosófico de Rousseau. El autor de Emilio le parecía un escritor sobrevalorado, uno de los peores hombres que hay en el mundo, un bribón que debería estar excluido POR SERGI DORIA BARCELONA. Dicen que la biografía de una editorial es su catálogo. En el caso de Jaume Vallcorba, su biografía como editor en Acantilado conoce momentos estelares. Al rescate de la obra de Stefan Zweig y de la literatura centroeuropea que silenció medio siglo de yugo soviético, se añaden las ediciones definitivas de esos libros que compondrían el equipaje para una isla desierta. A las Memorias de ultratumba de Chateaubriand siguieron las Conversaciones con Goethe de Eckerman, las cartas de lord Chesterfield a su hijo y, ahora, la biografía de biografías monumento del moralismo británico: la Vida de Samuel Johnson, doctor en Leyes que James Boswell dio a la imprenta en 1799 y que su mejor editor, el erudito George Birbeck Hill, calificó de delicia y alarde del mundo de habla inglesa Como apunta Frank Brady, a modo de prólogo, aunque el eminente filósofo Samuel Johnson (1709- 1784) ya tuvo quien le escribiera en la Vida de Hawkins y las Anécdotas de la señora Piozzi, fue James Boswell quien encarna un momento crucial en la historia de la biografía por cuanto unifica las tradiciones ética y anecdótica En el siglo que glosó el Spectator de Addison, la Decadencia y caída del Imperio Romano de Gibbon, las traducciones de Pope o el Tom Jones de Fielding, Boswell anunció que en su biografía de Johnson se le vería plasmado de un modo más completo que a cualquier hombre que haya hollado la faz de la Tierra En los últimos años de aquel genio del sentido común y el pesimismo, oráculo del pensamiento liberal- conservador, Boswell engarzó conversaciones, cartas, reflexiones, dietarios, ensayos y artículos del Gentleman s Magazine Situado entre los libros más relevantes del saber humano, junto al Quijote o el corpus shakesperiano la Vida de Samuel Johnson es la concien- Poco agraciado y glotón Retrato de Samuel Johnson a cargo de Joshua Reynolds, que se expone desde ayer en la Tate Britain de todo trato social Detestaba el igualitarismo: Los niveladores aspiran a nivelar cuanto quede por encima de sí mismos, pero no toleran que esa igualdad que propugnan los alcance a ellos por debajo Frente a las teorías de Hume, que ABC Está situado entre los libros más relevantes del saber, junto al Quijote o Shakespeare equiparaba la posibilidad de ser felices, Johnson marca distancias: No es cierto que todos sean felices por igual. Un campesino y un filósofo quizá estén satisfechos por igual, pero no son felices en la misma medida. La felicidad consiste en la multiplicidad de la conciencia de lo placentero Elitista y partidario de la libertad individual, decía que el vulgo lo forman los hijos del Estado, y como a un niño ha de tratársele A veces, la ironía de sus salidas le sitúan como un Groucho avant- la- lettre Vindica la vida muelle, tras haber dedicado una buena porción al estudio y la escritura: Pero yo me pregunto, señor, si no le produce más placer escribir que no escribir le solicita Boswell. Pues no deje de preguntárselo zanja Johnson. Del esfuerzo de abandonarse a su instinto durante cincuenta años En largas veladas en tabernas londinenses como la Cabeza del Turco, donde se reunían Burke, Goldsmith o Hawkins, Johnson presumía de su indolencia y, entre cada apostilla, dejaba escapar jaculatorias y dicterios hacia los escoceses. Los escoceses, escribió en su Diccionario, comían la avena que los ingleses daban a los caballos y abolieron las propinas porque no les alcanzaba para darlas Lector del London Chronicle paseaba con Boswell por el Támesis y glorificaba el vino: Decid, pues, médicos de toda laya, que sanáis el cuerpo, y también el alma ¿qué perjuicio ocasiona la bebida si tan acordes van el vino y la vida? Asaltado periódicamente por la melancolía, parafraseaba a sus autores admirados: Shakespeare, Juvenal, Horacio o el medieval Boecio: Si yo me hubiera permitido la gratificación de mi vanidad a expensas de la verdad, no quiero ni pensar la fama que habría alcanzado... Johnson alcanzó la posteridad, apuntará Lytton Strachey, porque Boswell triunfó mediante el esfuerzo de abandonarse a su instinto durante cincuenta años Su Vida fue la madre de todas las biografías. La vida muelle Más información sobre el libro: http: www. acantilado. es