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68 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos JUEVES 5- -4- -2007 ABC Perspectiva inédita del edificio de Moneo para el Prado, desde las puertas de Cristina Iglesias. Sobre ellas, puede verse la ventana del Gabinete de Dibujo y las columnas del Taller de Restauración La ampliación invisible del Prado El Prado respira Es la frase que resume la reforma del museo. Gabriele Finaldi, su director adjunto, explica la revolución que posibilita la obra de Rafael Moneo para optimizar el trabajo de conservadores y restauradores TEXTO: JESÚS G. CALERO FOTO: SIGEFREDO MADRID. Hay una parte de la ampliación del Prado, tal vez la más importante, que resulta invisible para el público. Los trabajadores del museo empezarán a disfrutarla muy pronto: acceder a cuadros que nadie ha visto en veinte años en los almacenes, restaurar en concidiones óptimas una pintura, o una escultura, apoyando la investigación con pruebas de laboratorio in situ estudiar y comparar las estampas y dibujos de la colección como nunca se ha hecho... Son muchas ventajas que ha traído el edificio de Moneo. Tantas que están llamadas a revolucionar el Prado. El director adjunto del museo, Gabriele Finaldi, nos lo cuenta: de todos los cambios invisibles el más palpable será el del área de Restauración, que agrupa espacios en tres plantas, empezando por la nueva sala de restauración de pintura- -unos 500 metros cuadrados- El museo tiene un Departamento de Restauración de los más grandes de Europa, -explica Finaldi- en parte por tradición y en parte por el tamaño de nuestra colección. Además se han previsto espacios para restauración de escultura, papel, y dibujos y estampas. Lo importante es que estarán muy integrados, muy cerca, acompañados del gabinete técnico, donde hacemos radiografías y estudios infrarrojos, algo fundamental para la restauración, y el laboratorio químico, que hasta ahora no teníamos, y que permite conocer a fondo materiales y pigmentos de las obras. Esperamos muchísimo de este departamento Lo invisible se hará visible. Muchos tesoros que en el Prado era casi imposible contemplar estarán al alcance: No se podía consultar un dibujo de la colección, porque no había espacios adecuados para verlos- -se lamenta Finaldi- El nuevo gabinete de dibujo ha sido dispuesto junto a depósito donde se guardarán, de modo que es muy fácil sacar una estampa o un grupo de dibujos, para que los investigadores los estudien. Pero además hemos creado un espacio allí mismo con capacidad para exponer hasta 40 dibujos, para lo que nos gustaría desarrollar seminarios con estudiantes universitarios. Así funcionará: El profesor llama con antelación y anuncia que quiere estudiar dibujos italianos del XVI y XVII, por ejemplo, y se lo preparamos. Dará su clase con nuestra ayuda o solo, pero con las obras expuestas El público general no tendrá acceso, pero el Prado habrá dado un gran paso para acercarse a la Universidad. La mayor parte oculta del iceberg del nuevo Prado son los almacenes, donde pequeños y grandes lienzos podrán ser visitados por conservadores y expertos, controlados y estudiados de manera óptima. Es el elemento fundamental porque, según Finaldi, las obras han estado almacenadas correctamente pero hacinadas, de tal forma que era difícil acceder sobre todo a cuadros de gran formato. Si tú querías ver uno, había que avisar a la brigada de movimiento de obras y te podían comunicar que para sacar ese cuadro tenían que mover sesenta lienzos más y que, lógicamente, como les llevaría toda la mañana, ese tiempo no podrían dedicarlo a otros traslados que ya estaban previstos o podían ser más urgentes. Esto dificultaba nuestro trabajo y se ha traducido en que hay muchos conservadores que, desgraciadamente, no hemos podido ver algunas obras de la colección, salvo por fotografías, en 20 años