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46 MADRID JUEVES 5 s 4 s 2007 ABC AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano JUEVES SANTO e aquí el primero de los tres días del año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y la Ascensión. El Jueves Santo madrileño no se parece al Jueves Santo andaluz: Andalucía es pueblo, y Madrid, no. Mejor dicho: Andalucía es un pueblo esclavo de los sentidos y Madrid es los sentidos esclavos del pueblo (el poblachón manchego del cuento) El Jueves Santo andaluz huele a rosas, cera y juncia que se filtra desde los sagrarios, más primavera recién nacida. El Jueves Santo madrileño es tan frío que, por no tener, no tiene ni concejales. En las procesiones sevillanas el primero que desfila es el alcalde, que es socialista. En las procesiones madrileñas, el primero que se ausenta es el alcalde, que es popular. Ir en proa o ir en popa (sic) dice Gallardón en términos de marinero de agua dulce. Y este equipo (el suyo) no sabe ir en popa (No se olvide que la popa, precisamente, era lo más recordado por las alumnas de Sebastián, su profesor de economía y el del presidente Rodríguez, ése que paga los cafés a ochenta céntimos. La consigna gallardoniana es, en la política, siempre a proa, pero en las procesiones, ni a proa ni a popa. Así lo hizo la concejala Moreno en el pleno municipal sobre el etarra Chaos: dar media vuelta y ahí os quedáis todos, que madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle. ¿Recuerdan aquel proverbio de Darfur que esta mujer nos puso en las falsas aguas las aguas heladas del cálculo egoísta que diría Marx) de la plaza de Colón? Cuando los perros ladran el camello los ignora. Somos los perros, y el camello, el mundo Por cierto, que a la derecha la sorprendió aquel día la vehemencia de la izquierda, pero porque la derecha todavía no sabía que la Eta había indultado a la izquierda. Ni lo sabía la derecha ni lo sabía la concejala Moreno, que es de izquierdas, pues, de haberlo sabido, se habría quedado con la derecha, por caridad, que en laico se dice solidaridad, aunque todos sabemos que las sandalias de Alicia no son las del pescador. Si a una señora de izquierdas le quitas la solidaridad, ¿qué queda de ella? Pues lo mismo que de los Quintero, si se los tradujera al castellano. H Miguel Sebastián saluda al alcalde de París, el socialista Bertrand Delanoë ABC Sebastián, tan cerca y tan lejos de París El candidato socialista a la Alcaldía de Madrid, Miguel Sebastián, ha concluido su visita a París donde se ha reunido con su alcalde y la candidata socialista a la Presidencia francesa. Sin embargo, sus conclusiones están muy lejos de lo que se vive en sus calles POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Miguel Sebastián, candidato socialista a la alcaldía de Madrid, aspira a poder aplicar el proyecto de democracia participativa que ha dividido profundamente a todas las familias del socialismo francés y se ha llevado de una visita de tres días a París una idea muy peregrina sobre la fiscalidad y el tráfico en la capital francesa, que no coinciden en absoluto con la experiencia diaria de los parisinos. Por el contrario, Miguel Sebastián ha deseado insistir en que, a su modo de ver, la política económica del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero continúa en todos los sentidos la política económica de José María Aznar. Le Monde escribe: Es Miguel Sebastián, antiguo consejero económico del presidente del Gobierno español, quien lo afirma: uno de los ingredientes de los éxitos de España es la continuidad de su política económica, materializada por los responsables políticos de izquierda y derecha La llegada de Zapatero al poder- -subraya Le Monde -confirmó la política económica puesta en práctica desde la crisis de 1993 En terrenos menos ecuménicos, de sus encuentros electorales con Ségolène Royal, candidata a la presidencia, y Bertrand Delanoë, alcalde de París, Miguel Sebastián ha saca- do conclusiones profundamente alejadas de la realidad municipal y política francesa. Ségolène recibió a Sebastián en su despacho de campaña y aceptó fotografiarse con el candidato a la alcaldía madrileña, pero declinó la invitación a hacer comentarios de fondo. Quizá mal aconsejado, Sebastián prefirió insistir en el punto que más divisiones y crisis ha precipitado entre los socialistas franceses: la democracia participativa que Ségolène hace semanas que no baraja como argumento, ya que la ha enfrentado de manera muy agria con todos los elefantes del Partido Socialista. Cuando Sebastián afirma que Ségolène Royal es un ejemplo de democracia participativa que queremos imitar parece ignorar que la consulta popular al margen del partido, terminó por enfrentar de muy mala manera política a Ségolène con el resto de los líderes de su propio partido, los ex primeros ministros Lionel Jospin y Laurent Fabius, y el ex ministro de Finanzas Dominique Strauss- Kahn. A 17 días de la primera vuelta electoral, Ségolène no ha podido reunir en un mitin común a las figuras más influyentes del socialismo francés. Su antiguo ministro de educación, Claude Allegre, ha declarado que la considera poco competente. En el terreno de la política municipal, Sebastián afirma desear inspirarse de Bertrand Delanoë en los dos terrenos donde el alcalde de París tiene más enemigos y suscita más reservas: la fiscalidad y el tráfico. Alguien le ha contado a Sebastián que Delanoë no ha subido los impuestos No es un secreto que buena parte de la fiscalidad parisina está controlada por los 20 alcaldes de distritos, muchos de los cuales son conservadores. Globalmente, París tiene una de las fiscalidades más altas de Francia y quizá de Europa. El tráfico es otro de los puntos muy negros de la vida del parisino de a pie. Hay grandes arterias (avenida general Leclerc, bulevar Montparnasse) donde hace años que los atascos son prácticamente continuos. En el caso del bulevar Montparnasse incluso se han producido manifestaciones y peticiones públicas de protesta. En cuanto al tranvía de circunvalación de París, nadie lo ha criticado ni defendido de manera llamativa: hasta hoy ha sido recibido con resignada indiferencia por los usuarios, que no acaban de encontrarle las virtudes prácticas esperadas, ya que tiene un trayecto teóricamente muy bueno, pero prácticamente muy alejado de las necesidades de comunicación más urgentes. El tráfico, punto negro Nadie ha criticado ni defendido de manera llamativa el tranvía, ha sido recibido con resignada indiferencia