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34 INTERNACIONAL JUEVES 5 s 4 s 2007 ABC Alfonso Rojo Taiwán se aleja de China El gobierno de la isla está poniendo en práctica una serie de reformas que tratan de eliminar los vestigios que la unen a China, en beneficio de un independentismo que irrita a Pekín FERNANDO PASTRANO MADRID. No se alarmen los geólogos, la falla existente entre las placas tectónicas de Filipinas y Eurasia no registra ninguna actividad fuera de lo normal. La distancia media entre la isla de Taiwán y Fujian, en el continente chino, sigue siendo de unos 180 kilómetros, como siempre, lo que parece distanciarse cada vez más es la política del gobierno de Taiwán de la del de China. Desde Occidente puede que pase inadvertido el goteo de pequeñas reformas que se suceden a diario desde hace algún tiempo, pero que tanto irritan a Pekín. Una de las últimas es el cambio de nombres de empresas estatales de Taiwán. Correos de China y Corporación China de Petróleo por ejemplo, han eliminado por decreto la palabra China y la han sustituido por Taiwán No son las únicas. El gobierno independentista de la isla estudia un plan llamado Acta de Desarrollo de la Lengua Nacional destinado a que el idioma chino que conocemos en Occidente como mandarín -según denominación de los portugueses en el siglo XVII, pues era el lenguaje de los que mandaban -no sea el único oficial en Taiwán y a él se agreguen el hokklo y el hakka dos dialectos de Fujian ampliamente utilizados, pero que fueron prohibidos en las escuelas en 1950. Pero quizá el aspecto más llamativo de este intento de deschinización de Taiwán sea la campaña emprendida oficialmente para erradicar la memoria de Chiang Kai- chek, el generalísimo que se opuso a Mao Zedong y que mantuvo a la isla al margen del comunismo. A la retirada masiva del nombre de Chiang de muchos rótulos callejeros, le siguió el cambio de denominación del aeropuerto de la capital, hoy de Taoyuan (el pueblo más cercano) y el traslado de estatuas del ex presidente a los almacenes. Precisamente la autorización para evacuar esas estatuas de los cuarteles ha sido el motivo por el que el Kuomintang acaba de expulsar de sus filas al ministro de Defensa, Lee Jye. Ahora parece que le toca el turno al Monumento en Memoria de Chiang Kai- chek, uno de los lugares de Taipei más visita- CERTEZAS a primera vez que vi matar a un ser humano, tenía 25 años. Aún conservaba cierto aire adolescente, mucha blandura en el alma y una confianza ciega en la fortuna. También una abrasadora curiosidad. Ahora no lo haría. Me negaría a acompañar a los verdugos, pero cuando sacaron al desventurado del interrogatorio, cogí la cámara y los acompañé. El condenado, un campesino con arrugas como surcos y aspecto triste, debió mirarme extrañado, pero no vi sus ojos. Era tarde y estaba oscuro. Lo que sí escuché y muy nítida, fue su voz. Cuando llegamos al zanjón, donde los guerrilleros ejecutaban cada noche, preguntó: ¿Me van a matar? Los matarifes eran cuatro; tres hombres y una mujer. La chica, casi una niña, asintió y él, tras una pausa, se limitó a musitar: ¿Puedo rezar? Lo hizo en silencio y aunque maniatado se santiguó. Le dieron una docena de tiros, pero tardó en expirar. En la vida real, las cosas son mucho más sucias y duras que en las películas. A lo largo de las tres décadas que he dado tumbos por el planeta, he visto muchas escenas horribles. Desde una turba enloquecida convirtiendo en pulpa sanguinolenta a un desalmado que había disparado contra la multitud en una plaza de Tiflis, hasta los fusilamientos y mutilaciones rituales de los viernes islámicos, en Kabul. Nada ha quedado tan vívidamente grabado en mi memoria, como la voz de aquel campesino nicaragüense. Después de tanto tiempo, lo lógico sería tener todo muy claro. No es así. Debo confesar que alimento bastantes más dudas de las que tenía cuando era un periodista incipiente y bajé a ver, por primera vez, cómo asesinaban a un hombre. Tengo también algunas certezas. Pocas, pero muy firmes. Entre ellas, que los seres humanos, al margen del color o del aspecto, somos idénticos. Que el mundo sería muy similar si mandasen las mujeres. Sobre todo, que hacer daño a un semejante no tiene perdón de Dios. Y además, aunque se confíe en la justicia divina y en la existencia del otro mundo, que debemos hacer todo lo posible para que los malos paguen sus culpas en éste. DUDAS Y L Borrar la Historia La palabra China en los nombres de empresas estatales de Taiwán está siendo sustituida por la de Taiwán El idioma chino o mandarín el mismo que se habla en el continente, quieren que deje de ser el único oficial de la isla. La figura de Chiang Kai- chek está desapareciendo de las calles de Taiwán, tanto en los rótulos como en las estatuas. Contra Chiang Kai- chek dos por los taiwaneses y los extranjeros y uno de los pocos ejemplos de arquitectura monumental neoclásica china de la capital de Taiwán. Se trata de un grandioso recinto de 240.000 metros cuadrados presidido por una enorme pagoda blanca de 75 metros de altura coronada por un tejado octogonal de tejas azules. Dos escaleras de mármol blanco con 89 escalones- -los años que vivió Chiang- -dan acceso a un portón de 16 metros y 75 toneladas que guardan un museo. La sala principal la preside una colosal estatua de Chiang sedente al estilo de la Lincoln en Washington. En la entrada del recinto, un cartel sobre una puerta de cinco arcos da la bienvenida. Su leyenda Da Zhong Zhi Zheng se puede traducir por El Camino de la Honradez pero teniendo en cuenta que en Taiwán se conoce a Chiang Kai- chek con el sobrenombre de Zhong Zheng una traducción más adecuada sería Chiang, un hombre honrado El deseo del gobierno taiwanés es cambiar este Memorial Hall de Chiang Kai- chek por un Monumento a la Democracia En fechas recientes, el presidente Chen Shui- bian ha llamado a Chiang asesino, responsable de la sangrienta represión del 28 de febrero de 1947, que costó la vida a miles de personas, un incidente aún vivo en la memoria de los taiwaneses. De momento cuenta con la oposición del gobierno local, controlado por la oposición del Kuomintang, que a su vez pretende que sea declarado monumento nacional, para que no se toque. Cuando subió al poder en 2000 el Partido Progresista Democrático (Minjindang, PPD) tras medio siglo de gobierno del Partido Nacionalista Monumento en memoria de Chiang Kai- chek en Taipei, uno de los recuerdos del generalísimo que quieren desmantelar (Koumintang, KMT) el presidente Chen Shui- bian moderó considerablemente su discurso independentista. Cuatro años después lo recuperó y volvió a ganar las elecciones. P. ARCOS Nacionalistas y nacionalistas Ahora, con nuevos comicios en el horizonte (legislativos el próximo noviembre y presidenciales en marzo de 2008) y asediado por escándalos de corrupción que han llevado al enjuiciamiento de su esposa y de su yerno, el presidente se ve obligado a sacar votos de donde sea y el único lugar posible está en el sur de la isla, donde se concentra la mayoría de los indecisos. En Taiwán los dos grandes partidos se dicen nacionalis- En el fondo, se trata de una maniobra electoral para que los independentistas ganen votos tas. El KMT, que lo lleva en su nombre, aboga por el llamado nacionalismo de la Gran China. Aún siendo conservadores (pertenecen a la Unión Internacional Demócrata) son partidarios del diálogo con Pekín para alcanzar la reunificación. Todos ellos, o sus padres, llegaron a la isla desde el continente con Chiang Kai- chek. Todos ellos se sienten chinos y esperan que China se democratice para unirse. Mientras que el PDD también es nacionalista, pero sólo de Taiwán. Aboga por la independencia, jamás por la reunificación. Aparentemente más progresista (el PPD es miembro de la Internacional Liberal) no quiere ni oír hablar de conversaciones con China y amenaza periódicamente con cambiar la constitución para constituirse en país independiente. Sin embargo, la independencia sólo sería posible si Washington la permitiera. Y hoy por hoy Estados Unidos, a pesar del Acta de Relaciones con Taiwán, solo contempla, como Pekín, la posibilidad de una sola China